La maldición de Bette Davis

Y otras anécdotas del Festival de San Sebastián.

En más de sesenta ediciones, el festival cinematográfico más prestigioso de España ha dado mucho de sí: actores que no se marchaban ni queriendo, otros que decidieron optar por el anonimato y mezclarse con los donostiarras y hasta una maldición que, dicen, trajo la mismísima Bette Davis. Repasamos alguna de las más divertidas curiosidades y anécdotas del certamen.

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¿El Premio Donostia está maldito?

En 1986 se creó este galardón para reconocer la carrera de los que más han contribuido a la historia del cine. Pero existe la leyenda de que este premio tiene la maldición de que aquel que lo recibe acaba muriendo poco tiempo después, como sucedió con Bette Davis, Anthony Perkins, Lana Turner y Paco Rabal –que falleció un mes antes–. Bette Davis hizo su última gran aparición en San Sebastián, y recogió el premio como una estrella, fumando en el estrado de los discursos. Cuando terminó, se marchó a París e ingresó en una clínica, donde falleció a las dos semanas del grave cáncer de pulmón que fallecía. Se rumorea que pidió ser enterrada con el vestido que lució en Donosti.

Ni con agua

El segundo premio Donostia fue para Glenn Ford, el conocido actor que compartió cartel con Rita Hayworth en 'Gilda', película que proyectaron en el certamen y durante la cual no paró de llorar a lo largo de todo el metraje. Luego se fue de tabernas con la organización, y tanto le gustó el ambiente donostiarra, que se negó a coger el avión de vuelta y quería que sus anfitriones siguieran pagándole la juerga, a pesar de que el festival ya había terminado. 

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El motorista fantasma

En 2011, Michael Fassbender fue invitado a presentar en Donostia su película 'Shame', pero declinó la propuesta de la organización, que le invitó a tomar un avión, y llegó a la ciudad en plena madrugada –como atestigua la foto, había fans esperando– y montando su propia moto. ¿De dónde vendría?

El anonimato de Alfred Hitchcock

El director británico acudió en 1958 al festival a presentar mundialmente 'Vértigo'. En una de los 'epic fails' más sonados del jurado, la película pasó sin pena ni gloria, pero al menos Hitchcock se dio el gustazo de dar un paseo por la ciudad sin que nadie le hiciera ni caso. En aquella época, era un perfecto desconocido en nuestro país. Le gustó tanto la experiencia, que regresó al año siguiente para presentar 'Con la muerte en los talones'.

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La inversión de Francis Ford Coppola

El director norteamericano, apenas conocido entonces en Europa, pasó por primera vez en 1969 por San Sebastián, donde consiguió la Concha de Oro por 'Llueve sobre mi corazón'. No le debió ver mucha utilidad al premio, porque con el tiempo reconoció que lo llevó a vender para sacar dinero para sus próximo proyectos (entonces, era de oro macizo, ahora solo está bañada). ¿Podríamos decir que 'El Padrino' se rodó gracias al festival?

Una presidenta con carácter

En 2011 fue elegida presidenta del jurado la magnífica actriz Frances McDormand, a quien se la pudo ver comprando melocotones en una frutería cerca del Kursaal mientras que la también actriz Sophie Okonedo le sujetaba el paraguas. McDormand protagonizó una divertida anécdota en el restaurante Arzak, donde deliberaba el jurado, cuando le quitó el móvil a Álex de la Iglesia para que dejara de tuitear.

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Un error indeseado

A Julie Delpy le horroriza el avión, así que cuando asistió al festival para presentar 'Le Skyalab', decidió llegar desde Biarritz en un tren nocturno. Sin embargo, cuando estaba durmiendo, un hombre se equivocó, entró en su compartimento y la confundió con su novia. Así que se subió a su cama y empezó a toquetearla... lo que hizo que a la mañana siguiente se presentara con una terrible cara de sueño ante los fotógrafos.

La primera gran estrella

El festival se inició el 21 de septiembre de 1953, y durante los años iniciales fueron las estrellas patrias los que se pasearon por la Concha: Carmen Sevilla, Paco Rabal, Lola Flores... atraían toda la atención. Cuando el certamen adquirió la calificación 'A' por la FIAPF (Federación Internacional de Asociaciones de Productores de Films), su Concha de Plata comenzó a tener repercusión y empezaron a llegar grandes artistas. El primero de todos, Kirk Douglas, que departió encantado con Sara Montiel y su entonces marido Anthony Mann.

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El entusiasmo de Vanessa

A Vanessa Redgrave le concedieron el Premio Donostia en 1999, y todavía se recuerda la felicidad con la que lo recibió. Se lo entregó la actriz Nuria Espert y, tras los pertinentes minutos de aplausos, inició un emotivo discurso en el que recordaba que aún había esperanza en el mundo, pero que había que darle un empujoncito. Y, tras ello, pidió a los asistentes a la gala que corearan con ella 'Imagine', de John Lennon. Sin embargo, el momentazo no se produjo por motivos de tiempo.

Cambio de planes

Glenn Close se pasó por San Sebastián en 2011 para ser homenajeada y recibir su merecido Premio Donostia. El jurado quería obsequiarle de la mejor manera y le reservó una comida en uno de los más prestigiosos restaurantes de la ciudad, pero ella lo canceló ya que prefería mezclarse con los donostiarras e irse de 'pintxos'.