El 'heavy metal' me conquistó

Escuché todos los géneros musicales en mi jornada laboral. Y esto fue lo que pasó.

¿Eres de las que se pone música para trabajar? Yo, sí, siempre lo hago. Elijo mis grupos y cantantes preferidos para concentrarme y estar de buen humor. Pero... ¿qué pasa cuando escuchas algo que no es lo habitual? Me he embarcado en un curioso experimento: oír un disco diferente por cada hora de mi jornada laboral, de 9 a 6. ¿El único requisito? Que cada álbum fuera de un género diferente. El reto lo realicé el pasado 16 de marzo, y este es el resultado.

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9.00-10.00: 'Exodus', Bob Marley

Comienza la jornada laboral. Es el momento de ordenar la mesa, tomar un café, revisar las redes sociales, comprobar los mails, echarle un vistazo a las noticias... y empezar el experimento. Me estreno con Bob Marley y uno de sus discos más importantes, 'Exodus' (1977). Una obra maestra del 'reggae'. Su ritmo me ayuda a concentrarme y también a relajarme, aislándome de los primeros ruidos de la redacción. Y hasta me está poniendo de buen humor. ¿Será porque brilla el sol y es jueves?

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10.00-11.00: 'Más', Alejandro Sanz

Toca planificar el artículo que saldrá mañana publicado en elle.es: la agenda. Mi compañera Carmen me sugiere escuchar uno de los clásicos de la música española, el que dicen que es el mejor disco de Alejandro Sanz, 'Más'. De pronto me veo teletransportada a mi época de la facultad. Sí, me siento nostálgica: alguna canción rompe mi concentración con recuerdos de amores veinteañeros. ¡Cuánta cursilada, madre! El disco tiene momentos cómodos, algún que otro tema que ha envejecido fatal, pero se deja escuchar. Aprobado.

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11.00-12.00: 'Symphony nº3. Symphony of Sorrowful Songs', Henryk Gorecki

Momento de empezar a escribir. Para afrontar el síndrome del papel en blanco, me decanto por algo de música clásica, pero no de un autor 'viejuno', sino moderno. Las sinfonías de Henryk Gorecki resultan perfectas para esta hora en la que empiezas a sentir hambre y te das cuenta de que aún no te has podido levantar al cuarto de baño. ¿Por qué? Porque te quedas pegada a ella, dejándote llevar. Es algo lúgubre al principio, pero luego te envuelve y te sientes como una princesa de un libro de Tolkien. Perfecta.

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12.00-13.00: 'Born to run', Bruce Springsteen

¡Dios, necesito un subidón de adrenalina! La música clásica me ha dejado con la tensión por los suelos. Vayamos a por una dosis de rock americano del bueno (o, al menos, para mí). En cuanto suenan los primeros acordes de 'Thunder Road', el tema que abre el álbum 'Born to Run', de Springsteen, me siento renacer. Tal cual, como una plantita a la que acabaran de regar. Sí, me estoy despistando un poco del trabajo, pero no puedo evitar mirar por la ventana e imaginarme en un Mustang descapotable surcando la Ruta 66. Venga, a currar.

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13.00-14.00: 'Visualízate', Gente de Zona

Solo queda una horita para la pausa del almuerzo, momento en el que voy al gimnasio. ¿Es esta música la más adecuada para prepararme? No, no me gusta el reggaetón, pero este experimento me obliga a pasar por diferentes géneros musicales, así que he elegido a un grupo que, al menos, lo combina con otros ritmos de su tierra cubana, como el mambo o el son. El disco no empieza mal, dan ganas de menear el esqueleto, pero a la tercera canción he de reconocer que he entrado en modo #matamecamión. Me cuesta seguir trabajando escuchando esas letras. Prefiero mil abdominales seguidas que otra hora así.

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15.00-16.00: 'A love supreme', John Coltrane

De vuelta del gimnasio, toca reponer fuerzas y volver a repasar la actualidad. Vengo muy 'zen' y he pensado que debería probar con jazz, así que me engancho a la trompeta maestra de John Coltrane. Resulta la música perfecta para comer la ensalada y revisar las noticias, pero en cuanto llega el momento de ponerme en marcha siento que me cuesta. Me dejo llevar mucho por las improvisaciones del músico y no acabo de prestar atención a lo que hago. No, no procrastino, pero todo cuesta el doble. Tengo que cambiar el chip.

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16.00-17.00: 'The number of the beast', Iron Maiden

En algún momento del experimento tenía que meter el 'heavy metal'. Madre mía, ¡cuánta aceleración! He de reconocer que juego con ventaja; ya que debo escuchar durante una hora este género, que al menos sea un álbum de 10. Mis manos necesitan teclear más rápido según oigo todas las canciones pero, sorprendentemente, no siento ningún tipo de agresividad. Y lo que resulta más alucinante, consigo concentrarme bastante más que en la hora anterior. Me aísla tanto y escucho música tan enérgica y de tanta intensidad que, sí, me cunde. Y mucho.

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17.00-18.00: 'La cagaste, Burt Lancaster', Hombres G

Sí, ya lo he dicho en otra ocasión, soy muy fan de Hombres G, qué le vamos a hacer. Y... ¿tú no eres de esas personas que elige su música preferida, algo que te pone de muy buen rollito, justo cuando ves el fin de semana a la vuelta de la esquina? Hoy, para mí, es víspera de puente. He estado currando sin casi levantarme del asiento durante más de ocho horas, he padecido una hora de gimnasio, he escrito unos cuantos artículos y, dejémonos de tonterías, me lo merezco. Recuerdos de mi infancia se agolpan sin parar mientras escucho mis favoritas, 'Dos imanes' y 'La carretera', y apago después Spotify. Experimento acabado.

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Mi conclusión

Imagino que todo irá en gustos y también en el horario biológico laboral de cada uno, pero lo que a priori parecía que me podría concentrar me ha llegado a poner de los nervios (el jazz), a dormir (la música clásica) o a distraerme (el rock). Luego están los que han surtido el efecto esperado, sin sorpresas: reggaetón y pop. Finalmente, los géneros que particularmente 'practico' menos, como el 'reggae' o el 'heavy metal' se han revelado como las piedras de toque para concentrarme más y olvidarme de todo lo anterior. Ahora solo espero que mis jefes no me llenen la mesa de CDs de Metallica o Ziggy Marley que lo poco gusta, pero lo mucho cansa...

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