11 lecciones que aprendimos de Jane Fonda

Todas las enseñanzas de estilo y de vida de la estrella de Hollywood, resumidas en este repaso a su biografía y a sus mejores frases en el día que cumple 80 años.

Jane Fonda cumple hoy 80 años. Sí, amigos. Y lo hace de esta manera, dándonos envidia como el primer día que la conocimos. Pero además de hacernos sentir un microbio por lo espléndida que ha llegado a esa edad, también nos ha impartido un montón de lecciones de estilo y de actitud que queremos resumir en este repaso a lo mejor de su biografía.

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Que no sirve para nada ser 'hija de'

A la neoyorquina, nacida el 21 de diciembre de 1937, ser la hija del legendario actor Henry Fonda no le ha facilitado las cosas. De hecho, su infancia fue bastante deprimente, con un padre frío y distante con ella y con una madre que se suicidó cuando tenía 12 años -le ocultaron que se había quitado la vida y la propia Jane se enteró al cabo de unos meses leyendo una revista, pues su progenitora era una conocida socialité de la ciudad de los rascacielos-. 

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Que siempre hay una segunda oportunidad

La muerte de su madre sumergió Jane Fonda en diversos trastornos alimenticios (padeció obesidad, bulimia y anorexia durante años), e incluso ella misma ha declarado que, de joven, mientras trabajaba como modelo, solo se alimentaba de cigarros, café, 'speed' y yogur de fresa. Además, su padre estaba muy obsesionado con la delgadez: "Tuvo 5 esposas y nunca me dijo nada directamente a mí, pero mandaba a una de ellas a que me dijeran: 'No te pongas ese traje de baño pues estás muy gorda'", cuenta."El mensaje que venía de él era que yo no era perfecta y que si no era perfecta, no podía ser amada". Pero luego se convirtió en uno de los ejemplos mundiales de alimentación saludable y estilo de vida sana.

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Que se hace camino al andar

En su dilatada carrera como actriz ha participado en 57 películas, un buen número teniendo en cuenta que estuvo 14 años retirada (entre 1991 y 2005). Ha conseguido dos Oscar a la Mejor Actriz, en 1972 por 'Klute' y en 1978, por 'El regreso', y ha estado nominada en otras cinco ocasiones, por 'Danzad, danzad, malditos' (1969), 'Julia' (1977), 'El síndrome de China' (1979), 'En el estanque dorado' (filme que protagonizó su padre en 1981) y 'A la mañana siguiente' (1986).

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Que siempre hay que romper el silencio

Las posiciones públicas están para aprovecharlas para el bien general, si es posible, y Fonda lo aprendió pronto. Siempre ha sido una gran activista: visitó Hanoi en 1972 como protesta por la guerra de Vietnam, y se dejó fotografiar con un escudo antiaéreo del Vietcong; en 2002, salió a la calle a protestar por la Guerra de Irak y el pasado mes de enero fue una de las actrices que tomaron parte en la 'Marcha de las Mujeres' contra el presidente norteamericano Donald Trump.

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Que nunca hay que tirar la toalla

"Nunca, nunca es muy tarde para comenzar de nuevo. Nunca es muy tarde para ser feliz".

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Que el gafe no existe

No aceptó el papel protagonista de 'Doctor Zhivago' porque había que rodar durante nueve meses en España y, cuando se lo pensó dos veces, ya lo había aceptado Julie Christie. Rechazó también el protagónico de 'Alguien voló sobre el nido del cuco', que le hizo ganar a Louise Fletcher un Oscar; el de 'La semilla del diablo' porque prefería hacer 'Barbarella' y el de 'Bonnie and Clyde' porque estaba viviendo  en Francia y no le apetecía mudarse a Estados Unidos. Y esas decisiones no afectaron en absoluto su carrera.

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Que hay que mantener los amigos

Por todos es conocida su buena relación con otro gran mito de Hollywood, Robert Redford, con quien ha trabajado en cuatro ocasiones: 'La jauría humana' (1966), la deliciosa 'Descalzos por el parque', 'El jinete eléctrico' (1979) y, más recientemente, la producción de Netflix 'Nosotros en la noche' (2017), en la que daban vida a una pareja de vecinos viudos que apenas no han tenido relación en años. Por cierto, en la presentación de este filme en Venecia confesó haber tenido fantasías con el rubio actor.

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Que ser feminista te hace más fuerte

Fonda explicó en un artículo en Lenny, la revista digital de Lena Dunham, que descubrió el movimiento de liberación de la mujer a los 33 años y que no lo entendía, pero que se documentó leyendo a Carol Gilligan, Gloria Steinem o Gerda Lerner. Y entendió que, en realidad, el feminismo es un sinónimo de igualdad ante los hombres: "Cuando cumplí 60 años y entré en el tercer y último acto, decidí que, sin importar lo horroroso que fuera, debía curar las heridas que me había causado el patriarcado. No quería llegar al final de mi vida sin hacer todo lo posible para convertirme en una mujer completa y con voz propia".

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Que se puede ser una estrella y ser muy normal

Entre mediados de los 70 y mediados de los 80, la época en la que era una megaestrella, vivía una modesta casa (modesta para lo que es una actriz de Hollywood) en Santa Mónica valorada en 40.000 dólares. Tuvo que poner alambrada en las ventanas porque mucha gente le arrojaba cosas, especialmente huevos podridos. Envió a sus hijos a la escuela pública y conducía un Volvo, que revisaba cada mañana por si le habían puesto una bomba.

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Que cualquier edad es buena para practicar ejercicio

Ella empezó a los 19, practicando ballet, pero cuando se rompió un pie tuvo que dejarlo por el aerobic, un deporte que le cambiaría la vida. Empezó como hobby, pero en 1982 alguien le dijo que grabar unas clases en VHS podría servir para recaudar fondos para sus objetivos políticos y no dudó en ponerse la cinta (y los calentadores a juego). 'Jane Fonda Workout' [aquí puedes verlo entero] fue el vídeo más exitoso de la historia con ¡17 millones de unidades vendidas! Tenía 45 años y motivó a practicar deporte a millones de personas en todo el planeta.

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