En cuerpo y alma

Tras dar a luz a su segundo hijo, la presentadora más deseada estrena etapa con un libro que reúne sus secretos para convertirse en madre y mujer diez. Así es ella al natural.

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Pilar Rubio (Torrejón de Ardoz, Madrid, 1978) es de otra galaxia. Su físico tiene ese algo de la utopía biónica que poseen los superhéroes. Frente a frente, el azul de sus ojos parece pintado con el rotulador Carioca turquesa y, sólo cinco meses después de dar a luz a su segundo hijo con el futbolista Sergio Ramos, en sus abdominales se podría realizar el Rally Dakar. La famosa presentadora, de voz dulce y corazón rockero, celebra su imponente recuperación estrenándose como escritora. Lo hace con un libro guía de maternidad tan adictivo como práctico, donde comparte sus secretos para estar guapa por fuera y por dentro antes y después del embarazo.

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Se llama '¡Embarazada! ¿Y ahora qué?' (Grijalbo Ilustrados), ha sido redactado de forma personal, con el estilo cercano que caracteriza a la autora, y aspira a convertirse en un manual para cualquier mujer que quiera estar en forma. Quedamos con ella para ser los primeros en descubrir su nueva criatura editorial, cómo afronta su doble maternidad y quién vive tras los 58 kilos y 38 años más deseados de la televisión. Llega con el bolso lleno de bolas de malabares para ensayar el reto que cada semana la acerca al gran público del show El hormiguero. Y con prisa. Hoy cumple años su chico. En cuanto acabe esta entrevista se irá a terminar de lijar su regalo: un palé de madera customizado con luces y fotos de sus hijos, Sergio y Marco. Así es, de cerca, el alma de un cuerpo diez.

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¿Puedes adelantarnos qué vamos a encontrar en tu libro?
Lo que yo no encontré cuando me quedé embaraza y me sentí perdida: un libro que se preocupa de cuidar al bebé y también a la madre. Eso significa contar con referencias para ejercitar tu cuerpo en el embarazo, pero también para recuperarte en el postparto. Algo que tiene mucho que ver con evitar malas prácticas y que no todo el mundo sabe.

De lo que descubriste, ¿qué fue lo que más te ayudó a ti?
Sobre todo, los hipopresivos. Dicho de forma casera, se trata de hacer los abdominales hacia dentro para recuperar la faja abdominal, que se rompe en el embarazo. Si los practicas hacia fuera, es decir, siguiendo el método tradicional, no sólo no vas a lograrlo, sino que los vas a empeorar porque se abren todavía mas. Otra cosa que recomiendo es hacer ejercicios de suelo pélvico. Estas técnicas, como muchas otras del libro, sirven para cualquier mujer. Son para toda la vida.

¿Cuánto tiempo dedicas a cuidar tu cuerpo?
Una hora cada día. 

Un libro y un hijo: ¿cómo se preparan dos partos a la vez?
(Risas). Pues lo cierto es que escribí mientras estaba embarazada porque en muchos de los capítulos salgo yo misma practicando los ejercicios que recomiendo. De hecho, estaba frente al ordenador con Caroline Correia, mi fisio y con quien voy de la mano en esta guía, cuando empecé con las contracciones. ¡A la tarde siguiente di a luz! Y a los tres días ya estaba otra vez al teclado mientras le daba el pecho a mi hijo. La verdad es que tuve suerte: fue un parto muy bueno y con epidural, y eso ayuda a la recuperación.

Además de tu propia experiencia, ¿qué importancia tiene en la guía el rigor científico?
Mucha. Acudí a los grandes profesionales de este país. En el libro os vais a encontrar consejos de ginecólogos, sexólogos, nutricionistas, decoradores para la habitación del niño... Y, por supuesto, de psicólogos.

Cuéntame eso, por favor.
No estamos locos por ir al psicólogo; al revés, estamos más sanos. Cuando te quedas embarazada tienes que enfrentarte a un proceso de cambio total, tanto hormonal como emocional. Has de aceptar que tu vida va a cambiar, y eso no se hace de un día para otro. Para mí fue genial contar con alguien que me orientase. De hecho, creo que es primordial que en cada unidad de obstetricia de los hospitales públicos haya un psicólogo para ayudarte a manejar el estrés, que puede llegar al feto. Debes sentirte apoyada en el aspecto físico y en el psicológico: cuando te encuentras bien, cuando ves las cosas en positivo, el cuerpo va solo. 

Y ¿qué valor le das en todo este proceso al apoyo de tu pareja?
A veces ellos salen corriendo porque realmente no saben cómo ayudarnos. Al no entender cómo nos sentimos, pueden vernos como un bicho raro y pensar: «¿Y a esta qué le pasa ahora?». Creo que tiene que salir de nosotras eso de transmitirles cómo nos encontramos para que comprendan nuestros cambios. Una cosa que hacíamos Sergio y yo era ver documentales juntos para ir informándonos de cómo era el proceso por el que íbamos a pasar. Porque tengo que decir que, aunque los dos queríamos hijos, todo fue muy rápido. La ginecóloga me explicó que no era tan fácil, que existe más o menos una oportunidad al mes. Yo dije: «¡Genial, así no hay prisa!». Y al mes justo de dejar de tomar la píldora anticonceptiva, me quedé embarazada. Sucedió igual con mis dos hijos. Vinieron rápido, quizá porque no sentía presión para tenerlos. Así que mi libro se llama ¡Embarazada! ¿Y ahora qué? porque fue exactamente la pregunta que yo me hice cuando sucedió.

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En ese ¿y ahora qué?, ¿qué fue lo que peor llevaste?
¡No poder beber cerveza, algo que me encanta! (risas). Los médicos te cuentan que en realidad sí que puedes, pero a mí no me parecía bien. Para hacer algo a disgusto, mejor no hacerlo. Y para tomarse sólo una, mejor no tomar ninguna (más risas). La verdad es que notar que se estaba creando un ser en mi interior me hizo sentir muy poderosa. No necesitaba más.   

Porque no por ser mamá dejas de ser mujer, reza tu guía...
De hecho, una de las cosas que me impulsaron a escribir y que quiero transmitir con mi experiencia es la certeza de que una mujer no debe perder la identidad después de ser madre. Si lo haces, con el tiempo te arrepentirás.

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Pues vamos a por la mujer que es Pilar Rubio hoy por hoy.
¡Venga!

¿Cómo concilias trabajo, familia y tiempo para ti misma?
Si tengo que ir a una reunión, me llevo al mayor, que es casi como un amigo. A pesar de que tengo dos hijos, no he dejado mis planes de chicas ni he aparcado mi mayor hobby, que son los conciertos. Llega el verano y voy a sacar tiempo como sea para no perderme los festivales de música. Antes me encantaba ir sola al cine. Ahora lo que hago es escaparme con Sergio cuando los niños ya están dormidos. Nos vamos a la última sesión. Es un planazo entre semana porque tienes la sala casi para ti. ¡Ese día nos encanta cenar unas hamburguesas!

¡Hamburguesas con ese tipazo!
Nunca en mi vida he hecho régimen. Tomo hamburguesas y también pizza. Soy de las que creen que se puede tomar de todo. La clave está en que haya equilibro entre lo que comes y lo que quemas.

¿Tienes algún defecto que deplores?
Sí, que soy muy impaciente. Precisamente, lo he visto a raíz de los retos que tengo que hacer cada semana para 'El hormiguero'. He de reconocer que, cuando no me salen, me enfado bastante conmigo misma.

¿Y qué defecto lamentas más en los otros?
La mentira. Creo que todo lo demás puede perdonarse pero ¿la mentira? ¿Para qué?

¿A qué personajes de carne y hueso admiras?
A mis padres, que siempre están ahí, dispuestos a ayudar.

¿Qué me dices de tus héroes?
Me gusta mucho William Wallace. Incluso fui a Escocia y conocí de cerca su historia. Un soldado al que admiro por cómo luchó por sus ideas, por la libertad de otros.

¿Cuál es tu lema de vida?
No les hagas a los demás lo que no quieras que ellos te hagan a ti. Porque todo vuelve.

Tu mayor extravagancia es...
¡Tengo la debilidad de transformar cada trapo que me compro! Veo una camiseta nueva y ya estoy pensando qué le voy a hacer. Me encanta coser y meter la tijera en la ropa (risas).

¿Y qué talento te gustaría tener?
El de tocar bien la guitarra. De haber sido así, habría montado un grupo de música, seguro. De hecho, aparqué la guitarra porque empecé en la televisión.

¿Dónde has sido más feliz?
En la sala de partos. No hay nada más increíble que dar vida.

¿Qué valor tuyo dejarás en herencia para tus hijos?  
Ser consciente de la importancia que tiene lo que cuesta conseguir las cosas. Me gustaría que todo lo que logren lo hagan gracias a sus méritos y que asuman que ni su padre ni su madre han llegado adonde ha llegado por estar de brazos cruzados en casa. Que comprendan que para conseguir lo que uno quiere en la vida hay que trabajar mucho y ser muy tenaz. Y, por encima de todo, quiero que sean buenas personas, aun a sabiendas de que a veces se llevarán alguna bofetada de la sociedad por ello. Da igual: que sean buena gente. Ya se ocupará el karma de poner a los demás su sitio.

De no residir con tu familia en Madrid, ¿dónde vivirías?
Sin duda, en Los Ángeles. Es una cuidad que lo tiene todo: buen tiempo, playas, asfalto y mucha actividad cultural.

A día de hoy, ¿cuál consideras que ha sido tu mayor logro?
Mis dos hijos.

Si pudieras, ¿qué cambiarias de tu familia?
Nada. Cambiaría el tiempo, haría que los días se estirasen, que nuestras agendas fueran más compatibles y que pudiésemos pasar más horas con nuestros hijos. ¡Eso y viajar por el mundo. Me encantaría pasar cada mes en un lugar distinto. Una buena dosis de caos siempre está bien para mantenerte viva en todo momento.

¿Cómo definirías el que vives ahora?
Creo que por fin he llegado a conseguir un equilibrio conmigo misma. A darle importancia a lo que realmente la tiene. A relativizar las cosas. Y, sobre todo, he aprendido a poner limites. Yo antes no sabía decir que no. Ahora cuando algo no me gusta lo manifiesto y punto. Ya apuesto por mi propio criterio. Ya sé decir: «No lo veo así, y porque vayas con traje y corbata no vas a saber más que yo».

Hablando de llevar traje y corbata, ¿cuál es la cualidad que más admira Pilar Rubio en un hombre?
La lealtad.

¿Y en una mujer?
La independencia.

Para ejercitar la tuya, ¿qué prefieres, cabeza o corazón?
Yo soy más de corazón. Cada vez que he tenido que tomar una decisión y lo he hecho de una forma racional, me ha salido mal. Precisamente porque no era lo que sentía. El instinto es muy importante. Yo de forma instintiva acierto más.

Más allá del corazón, ¿cuál es tu estado mental natural?
La alegría. Si el sol brilla, tengo la mitad del día resuelto; si el cielo está nublado, sonrío para sentirme mejor (más risas). Me gusta pensar en lo bueno. Disfrutar el aquí y el ahora. Vivir como si esto fuese un juego. 

Dentro de ese juego, ¿cómo es tu idea de felicidad perfecta?
Cada vez que cierro los ojos y soplo las velas, siempre pido lo mismo: poder seguir como estoy.

Dime, tú que lo tienes todo, ¿cuál de tus posesiones es la que guardas como si fuese un tesoro?
Una carta de Sergio. Yo soy un desastre para las cosas materiales, siempre me ha dan un poco igual. De hecho, esa carta iba acompañada de un regalazo. Pero eso es lo de menos. Lo de más es esa carta, que tengo guardada y plastificada para que no se estropee nunca (se le empañan los ojos). 

¿Por qué te emocionas al recordarla?
Porque estaba escrita desde la verdad, y la verdad es un tesoro, el mejor regalo que te pueden hacer. Al menos a mí.