Un año de Paz

Paz Vega, increíble a los 40.

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Está en su mejor momento. Paz Vega (Sevilla, 1976) estrena los 40 con una agenda que navega por mares internacionales con el ancla echada en España. Acaba de fondear en nuestro país para ser el nuevo rostro de la cosmética made in Spain de Sensilis, sembrar la semilla de un proyecto personal, rodar para Telecinco la nueva serie Perdóname y celebrar el premio que le ha dado el Festival de Málaga por toda su trayectoria. Más allá, en junio le esperan una producción de la televisión italiana y un estreno a las órdenes de Manolo Caro, considerado el Almodóvar mexicano. Por si fuera poco, será la voz de Together We Move The World, la campaña mundial de los Juegos Olímpicos de Río, junto a celebrities como Juliette Binoche y Uma Thurman. Tres hijos, una vida en Los Ángeles y la solidez de su matrimonio con Orson Salazar completan la ruta vital de esa icónica chica a la que un día Julio Medem llevó ligera de equipaje a Formentera y que quizá, nunca se sabe, vuelva a nadar en nuestras aguas.   

Regresas a las pantallas españolas. ¿En qué piel tendremos la oportunidad de verte?
¡En la de una monja!

¿Puedes contarnos un poco más, por favor?
Dará mucho que hablar. Hago de una religiosa que duda de su fe y se enamora de un narcotraficante. Ahí voy a encontrarme con Estefanía de los Santos, una de las actrices que más me gustan en este momento. Será una miniserie de ocho capítulos para Telecinco llena de intriga y drama. Justo ahora empezamos a rodar en Cádiz y El Palmar, mi playa. Estoy emocionada con el papel.

Hablando de pieles, a tus 40 años de edad conservas una de las más deseables y traslúcidas del cine: ¿cómo lo haces?
He incorporado a mi rutina dos hábitos que me parecen infalibles: hidratarla y protegerla del sol tanto en los meses de verano como en los de invierno. Además, uno de mis hobbies de cara a sentirme bien física y mentalmente consiste en caminar, algo que curte mucho la piel. Y el tiempo me ha enseñado que no hay nada como prevenir.

Ahora eres embajadora de Sensilis. ¿Eso también educa?
Sí. Es curioso, porque yo ya era fan de ellos. Siempre he utilizado sus bases de maquillaje: me encanta lo ligeras que son. Cuando me llamaron me resultó fácil decir que sí. Colaborar con ellos también me estimula porque usan activos naturales, algo que, además de darme confianza, tiene mucho que ver con mi estilo de vida a favor de lo orgánico. ¡Bastantes químicos hay ya en el día a día que no podemos evitar como para cargar la piel con una cantidad extra! Yo creo que a veces se nos olvida que las toxinas deben ser eliminadas, y eso hace que forcemos a nuestro hígado a gastar energías innecesarias, justo las que están destinadas al mantenimiento de cosas importantes. Por eso, luego se nos rompen las uñas y el pelo y se nos agrieta la piel.
Como mujer que, en parte, vive de su imagen, ¿te declaras a favor de la cirugía estética como herramienta de belleza?
Todo puede utilizarse, siempre y cuando sea con mesura. De lo que no estoy a favor, porque me horroriza, es del uso exagerado de cualquier procedimiento estético que te lleve a tener una de esas caras que parecen totalmente paralizadas. A veces voy por la calle y me digo: «Pero ¿por qué esta persona se ha hecho eso?». Para una actriz es una barbaridad todavía mayor, ya que nosotras trabajamos con nuestras expresiones y, si las congelamos, acabamos con nuestra profesión. Desde aquí aprovecho para hacer también un llamamiento a los médicos. Para que administren los avances de una manera sabia y con conciencia.

Eres una mujer deseada, pero ¿qué es para ti la seducción?
La seducción y el sentirse bien pasan por la naturalidad. Aquí también hay una línea: si la cruzas, dejas de ser tú. La belleza natural es la que funciona. Lo demás es artificio.

¿Te has puesto bótox alguna vez?
No, nunca. ¿Quieres que te cuente lo que me hago yo?

¡Claro!
Son dos procedimientos, ninguno invasivo. No exigen pincharse ni exponerse a un peeling químico, algo que tampoco me he hecho jamás. Desde hace cuatro años, en Madrid, reactivo el colágeno de manera natural a través de una cosa que se llama radiofrecuencia. Se trata de unos cabezales que dan un calor muy agradable. Sólo es media hora de tratamiento y nada más acabar sientes la piel más turgente. Eso lo combino con otro cuidado: DermaRoller.

¡Sigue, por favor! ¿En qué consiste?
El DermaRoller es un cabezal que tiene muchas agujas chiquititas. Parece que pueden hacer daño, pero no sientes nada porque son imperceptibles. Hacen unas miniincisiones que provocan que tu cuerpo tenga que activar el colágeno para sanarlas. Es fantástico para eliminar las pequeñas arrugas de expresión que van apareciendo. Acabo de rodar en México y una de las actrices me preguntaba precisamente por mi cutis. Los actores que estaban al lado me decían: «¡A ver, a ver, ¿qué dices que haces?!». Y tomaban nota. Fue fantástico: es muy bueno que los hombres también se cuiden. Así que... ¡Ya he confesado mis secretos de belleza!

¿Qué dices de la cosmética interior?
Ahora estoy trabajando un montón en concienciar a mis hijos de la importancia de seguir una alimentación saludable y lo más ecológica posible. Lo hago por medio de ejemplos prácticos. Les digo directamente que hay que huir de todo lo que venga envuelto con muchos colores. Que el azúcar es veneno. Que una cookie no es tan sana como una manzana. Y que un paquete de patatas fritas te aporta más sal que toda la que tienes que comer en dos días. Nuestros hijos son el futuro, y es fundamental lo que le damos a su cuerpo. Vivimos en una sociedad en la que vamos demasiado rápido; queremos comer en cinco minutos, pero está demostrado que abrir un paquete sin saber qué hay dentro también pasa factura. Ya no puedo comer ensaladas envasadas y siempre que estoy en casa cocino yo. Cuando hago repostería llamo a Ava, mi hija, para hornear bizcochos con ella. Lo recomiendo, es un momento para compartir y, al mismo tiempo, inculcarles a los niños el hábito de elaborar lo que tomamos. Siempre he pensado que la cocina te lleva a tener una relación bonita con la comida porque te permite respetar el alimento, valorarlo y, sobre todo, agradecerlo. 

Precisamente, se ha publicado en español 'El diario de la gratitud' (Zenith), donde Janice Kaplan explica cómo esa actitud positiva ha cambiado la vida de muchas 'celebrities'.
Sí. Dar las gracias es una de las cosas más importantes de mi vida. Hoy me encuentro feliz porque hace un día maravilloso, voy a participar en una sesión de fotos que me apetece mucho y estoy encantada con esta charla. Sentirte agradecida con lo que haces, con lo tienes, genera paz y equilibrio. Es un sentimiento muy saludable.

¿Cómo gestionas una época dura?
A mí los momentos malos me sirven para valorar aún más las temporadas buenas y agradecer con ganas las pequeñas cosas de la vida.

Tu matrimonio es uno de los más sólidos de la industria del cine: 14 años y tres hijos sin rastro de discordia. ¿Qué importancia le das a tu pareja en ser quien eres?
El amor lo es todo. No voy a decir que sin él es imposible lograr el equilibrio que intento encontrar en la belleza, la alimentación o el trabajo, pero sí que lo hace más fácil. Amar y sentirse amada es una de las cosas más maravillosas de esta vida.

¿Y qué te ayuda a sentirte atractiva?
¡Las barras de labios! (Ríe). No puedo salir de una tienda de cosméticos sin una: ¡las tengo de mil colores! Padezco de sequedad en la piel, así que ahora estoy encantada con las que hace Sensilis; me parecen fantásticas porque son muy hidratantes y duran mucho, y, además, esta temporada han sacado unos tonos que me chiflan.

Dicen que estar enamorada también 'sube el guapo'...
¡Sin duda! Cuando estás enamorada tu corazón cambia de ritmo. Bombea más sangre hacia las mejillas, de ahí ese color sonrosado que aparece cuando te gusta alguien. Yo creo que hay que practicar el amor, hacia lo que sea. No tiene por qué ser a una pareja; puede ser a un amigo, a un jefe, a un gato o a tu perro. ¡El amor siempre supone un subidón de energía!

¿Qué puedes decirme del amor dirigido hacia uno mismo? ¿Ese no es importante?
Sí, es el más importante de todos. Al menos para mí. ¿Cómo vas a dar amor si no te amas a ti? Y eso no es egoísmo, es lógica. Cuando subes a un avión lo primero que te dicen es que, ante una bajada de presión, te pongas primero tú la mascarilla. Sólo después se la debes colocar al de al lado. En el trayecto de la vida pasa lo mismo. Antes que nada tienes que estar bien en tu piel, porque, si experimentas rechazo hacia ti, eres incapaz de querer de forma sana a los demás. Las relaciones en las que hay carencias, donde buscas en el otro lo que te falta o viceversa, acaban convirtiéndose en algo tóxico. Y eso no es amor: eso se llama dependencia, adicción, y siempre trae cosas insanas, como infidelidades o celos. Esta sociedad nos ha enseñado que, cuando lo das todo, eres mejor persona. Y no es así, porque estás descuidando lo más importante, que es tu centro, tu poder personal, tu alma.

¿Cómo trasladas a la práctica esa filosofía?
Concediéndome tiempo para mí, sin complejo de culpa por ello, sin sentirme como si estuviese haciendo algo malo. Tengo tres hijos a los que adoro y en casa me vuelco en ellos, pero aprovecho la oportunidad de viajar que me brinda mi profesión para poder estar conmigo misma. Hace poco pasé una semana entera en Nueva York, adonde volé para rodar un vídeo para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Me regalé grandes caminatas por Central Park, visité el MoMA, asistí a dos musicales y pasé una tarde en el zoo. Y a todo fui sola. Lo bueno de darte tiempo a ti misma es que vuelves con las pilas cargadas, regresas a casa con experiencias para compartirlas con tu familia.

Más allá de 'Perdóname', ¿en qué proyectos artísticos de alcance internacional te veremos próximamente?  
En México me he implicado en dos cosas muy interesantes. La primera es una serie que se llama La hermandad, que protagonizo junto a Manolo Cadona, famoso por su papel en la serie de Netflix 'Narcos'. Será un thriller psicológico decidido a destapar las cloacas del gobierno. Interpreto a una inspectora jefe de asuntos internos que busca las ovejas negras de la policía que se dedican a hacer justicia por su cuenta porque están protegidas por los altos cargos de la administración. Mientras me encontraba rodando La hermandad me llamó Manolo Caro, que es el Almódovar mexicano. Me pidió trabajar con él en su nuevo film, La vida inmortal de la pareja ideal, y dije que sí. Además, en paralelo a Perdóname, que empiezo a rodar ahora en Andalucía para Telecinco, volaré a Italia para grabar una serie con la cadena RAI. Está dirigida por una mujer, Anne Riitta Ciccone. 

¿Y cuándo te veremos a ti asumiendo el rol de productora? ¿Te tienta la idea?
Es verdad hay cosas rondándome por la cabeza, proyectos personales que quiero promover. Y estoy en ello, aunque no sé cuándo voy a poder ponerlos en marcha. Lo que sí tengo claro es que, cuando empiece, será en España porque quiero trabajar en mi idioma. Sí, quiero que lo que venga de mí sea en español.

Rodajes en España e Italia en el horizonte: eso quiere decir que no descartas volver...
Somos una familia de titiriteros, así que nos trasladaremos adonde tengamos que trasladarnos. Por el momento, los niños van a adelantar la salida del colegio para estar aquí. Yo, al igual que ellos, siento el apego justo por los sitios y por las cosas; si hay que venirse a vivir a España porque tengo que estar todo el año con proyectos, a lo mejor nos volvemos. No hay que atarse a nada. Donde se encuentren mi trabajo y mis hijos, allí estaré yo.   

Tienes casa en Hollywod, eres una estrella y estás en tu mejor momento. ¿Con qué sueña Paz Vega hoy por hoy?
Me crié en el campo andaluz, en la casa de los abuelos. Allí pasaba todos mis veranos, recogiendo huevos frescos y comiendo lo que daba la tierra en cada estación. Algún día me gustaría tener una granja y un huerto, con mis tomates, con mis patatas, con mis pimientos... Para mí ahora mismo esa es exactamente la idea del lujo. Me emociono según te lo cuento. ¡Mira, mira, tengo la piel de gallina!

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'Bonne mine'

Para conseguir el efecto ‘bonne mine’, aplica con una brocha sobre tu crema hidratante los polvos com­pactos iluminadores ‘Bronzing Veil’ (30 €), de Sensilis.

Toque de color

Una o dos veces a la semana, y siempre por la noche, Paz exfolia su piel con el ‘peeling’ negro revitalizante ‘Skin Delight’ (29 €), de Sensilis, a base de carbón, para alisar y unificar el tono.

Vestido bordado de Dolce & Gabbana.

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Dos en uno

¿Tratamiento y maquillaje en un solo gesto? Paz lo consigue gracias a la nueva base de larga duración ‘Velvet Skin’ (35 €), de Sensilis, enriquecida con un ‘serum’ antiedad.

Más 'tips'

No sólo en el rostro, sino también en el cuerpo y el cabello, el aceite ‘Supreme DTX’ (29 €), de Sensilis, regenera y proporciona efectos ‘detox’ y ‘antiaging’.

Jersey en blanco y negro de Dior y culote de Calzedonia.

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Delicada

Top con lazo de Roberto Cavalli.

Miradas

Chaleco, top blanco y falda con encaje, todo de Dior.