Entrevistamos a Jo Nesbø

El superventas noruego vuelve con 'El muñeco de nieve' para teñir de blanco la novela negra. ¡Escalofriante!

Jo Nesbø (Oslo, 1960) es un hombre del Renacimiento... pero en versión cool. Ha sido futbolista, militar, corredor de bolsa, rock star en su país y escritor de éxito internacional. Ahora regresa al ruedo editorial con El muñeco de nieve (RBA), una novela multipremiada y adictiva en la que su policía fetiche, Harry Hole, las pasará canutas para atrapar a un aterrador asesino en serie.

¿Intoxica escribir sobre violencia? ¿Qué se siente después de inventar una escena aterradora y ponerla sobre el papel?
Es extraño. Yo busco en mi propio temor y en mi propio dolor, y después de haber escrito la escena me siento como si hubiera tenido un mal sueño. Al expresar mis miedos, me enfrento a ellos y dejan de asustarme.

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¿Qué dirías que ha influido más en tu éxito: la inspiración o la disciplina?
Creo que la combinación de ambas cosas. Vengo de una familia de narradores (su madre era bibliotecaria y su padre un gran contador de historias) que ha supuesto una gran inspiración para mí. No empecé a tener disciplina hasta que cumplí los 19 años: quería ser jugador de fútbol profesional, pero me lesioné. Probablemente eso fue lo que me hizo cambiar de actitud. Y fue entonces cuando empecé a trabajar. Ahora me encanta escribir y no lo considero como un trabajo en sí.

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¿Te ha ayudado la literatura a conocer algo de ti que todavía no sabías?

No estoy seguro. Lo que puedo decir es que he escrito sobre mi propia vida. Puede que no me diera cuenta mientras lo hacía, pero al echar la vista atrás veo que mis libros tratan claramente de mis experiencias. Y me siento muy bien por ello, porque no siempre es fácil hablar sobre uno mismo.

Trataste el tema de la extrema derecha antes de la matanza de Utøya. ¿Cómo
 se encuentra ahora la sociedad noruega?
Para mi novela Petirrojo (2000) me documenté sobre lo que ocurrió en Noruega y en otros países escandinavos tras la guerra. Ahora ya no sigo de cerca este tema. Pero creo que mi país ha vivido la matanza como un terremoto, como un desastre natural, porque el asesino no pertenecía a un movimiento de extrema derecha. Actuó solo: fue un crimen cometido por una mente perturbada.