Shakira, la vida feliz

Enamorada de Piqué, a punto de dar a luz por segunda vez y con un nuevo perfume que lleva su nombre, la cantante vive una etapa dorada.

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Se acaricia la barriga, ríe a carcajadas, habla sin reservas de Piqué (ella lo llama Gerard),... Durante la entrevista que mantenemos en el hotel Mandarin Oriental de Barcelona, Shakira (Barranquilla, Colombia, 1977) es la viva imagen de la felicidad. Motivos no le faltan: a sus 37 años está embarazada por segunda vez (el nacimiento de su bebé está previsto para principios de 2015) y además estrena fragancia para el grupo Puig. Para esta cita, ha elegido un outfit muy acorde con el nombre de su nuevo perfume, Rock! by Shakira, desde las botas altas de cuero hasta el minivestido de strass y los anillos de plata big size. Cuando nos presentan le tiendo la mano (nunca se sabe qué grado de cercanía te va a permitir una diva), pero ella me estampa un par de besos. «¿Cómo te encuentras?», le pregunto antes de sentarnos. «Ya ves... ¡engordando!». Y se echa a reír mientras un asistente le acerca una botella de agua de la que beberá a través de una pajita.

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Ya eres una experta en el campo de las fragancias... ¿Cómo definirías esta última?
Es la quinta que hago y quería que fuera totalmente diferente de las otras. Buscaba algo original, un concepto distinto de lo que hay ahora mismo en el mercado, desde el diseño de la botella, con forma de guitarra, hasta el aroma mismo. Las notas olfativas, combinadas entre sí, crean un resultado ideal. Son ingredientes como la bergamota, la fruta de la pasión, el jazmín –una de las flores cuyo olor más me gusta–, el cedro... Así tenemos el toque de la madera, el afrutado y el floral. Es una fragancia fresca, pero también chic, femenina y moderna. Se puede usar durante el día o por la noche, con pantalones de cuero y botas o con minifalda y tacones.

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Además de disfrutar de este nuevo proyecto profesional, estás pasando por uno de tus mejores momentos personales, ¿qué tal te sientes?
Muy bien, con muchas ilusiones. Por fin ya he podido parar un poco, porque he estado la mayor parte del año fuera, trabajando en Los Ángeles, luego preparándome para el Mundial... Ahora que la barriguita está más grande, he decidido quedarme un poco tranquila, dedicarme a mi hijo, a mi familia y a este bebé que está en camino. Y ya el año que viene, después de que nazca, empezaré a hacer un álbum en español, que es lo que más me apetece en este momento.

Con tu primer hijo te incorporaste al trabajo solamente dos meses después de dar a luz...
Sí. Y, además, durante el mismo embarazo, a estas alturas todavía estaba dando un concierto en Azerbaiyán y cantando en el Mundial de Fútbol femenino (risas). ¡Es que ya llevo cuatro mundiales a mis espaldas!

Pues cualquiera pensaría que una estrella como tú no tiene demasiadas dificultades para poder conciliar la vida personal con la laboral...
¡Claro que sí! Las mujeres somos como malabaristas. Hacemos un poco de todo; sólo nosotras somos capaces de conseguirlo. No quiero sonar muy feminista, porque no me gustan las etiquetas, pero se trata de una verdad absoluta: los hombres no podrían hacer ni la mitad de lo que asumimos nosotras. Ellos tienen una atención selectiva, mientras que nosotras podemos compaginarlo todo: ser madre, pareja, trabajadora...

Y también está tu faceta solidaria... De todo lo que has conseguido al frente de la Fundación Pies Descalzos ¿qué es lo que más te enorgullece?
(Se pone seria). Trabajar en educación es una de las cosas más divertidas que he hecho en mi vida y, además, cada dólar invertido en esa materia se traduce en resultados casi inmediatos, porque los niños crecen rapidísimo. Llevo 18 años concentrada en ofrecer una educación a aquellos que no tienen acceso a una escuela decente, que de otro modo podrían acabar en pandillas o reclutados por la guerrilla. Están condenados a ese destino injusto simplemente por haber nacido pobres, en condiciones de vulnerabilidad, en familias que viven en conflicto... Sin embargo, gracias al poder transformador de la educación, esos chicos están hoy en la Universidad, sacando muy buenas notas y convirtiéndose en adultos productivos para la sociedad y para mi país. Eso es posible porque les hemos ofrecido una formación integral que no sólo comprende la parte académica, sino también la alimentación, el deporte, la música, la generación de empleo para sus padres... Hemos logrado juntar al sector privado y al gubernamental para que ambos trabajen por lo que más merece la pena, que son nuestros niños. Los acompañamos desde la escuela primaria hasta la universidad. Desde hace un tiempo, también estamos insistiendo en la estimulación temprana, porque hay estudios que demuestran que en los cinco primeros años de vida es cuando se forma el cerebro humano, cuando se desarrolla la psicomotricidad. La inteligencia se forja en ese momento, así que si no actuamos pronto perdemos una oportunidad de oro.

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Hablando de inteligencia infantil: he oído que presumes de que tu niño es listísimo...
(Risas). ¡Ah, bueno, todas las madres piensan que su hijo es muy inteligente! Creo que cada niño tiene un talento que le hace especial, y el deber de los padres es buscar y buscar hasta descubrirlo.

¿Y tú ya has descubierto cuál es el talento de Milan?
Le gusta mucho aprender, en eso es como la mami. Pero también tiene muchas cosas del papi: es muy alegre y divertido... ¡tan pequeñito y ya es un bromista! Además es sensible y perceptivo. Como el papá, que se da cuenta de unas cosas... A veces parece que Gerard tiene cinco ojos. Yo le digo que es como un águila. Así como es en el campo, que lo mira y lo ve todo, así es en la vida. Y Milan, igual: de bebé se fijaba en un avión a kilómetros de distancia. Tiene una visión muy aguda, unos sentidos muy agudos en general, como el papá. Bueno, y yo no me quedo atrás tampoco, pero en mi caso es sobre todo el sentido del olfato.

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¿Qué valores te gustaría transmitir a tus hijos?
La familia, la familia, la familia. Creo que es uno de los denominadores comunes que nos unen a Gerard y a mí. Al final me doy cuenta de que el éxito de una pareja se basa en tener afinidad en lo superfluo, pero fundamentalmente en lo más importante: los valores, los principios más vitales. ¡Ahí no puede haber desacuerdo! En ese sentido, Gerard y yo estamos, como dicen los americanos, on the same page, en la misma sintonía. Para él, la familia lo es todo. Para mí también.

Al preparar la entrevista he leído noticias como esta: «Piqué y Shakira se pasan el domingo recogiendo setas». ¿Cómo llevas que cada detalle de tu vida, por nimio que sea, reciba una gran atención mediática?
En parte tenemos la culpa: ¡la que colgó la foto de las setas fui yo! (Se ríe a carcajadas). Estábamos con un amigo a quien Gerard le había dejado una camiseta y, como le quedaba un poco apretada, quisimos hacerle una broma subiendo la foto. Al final, fuimos nosotros los que lo pagamos más caro. Con los periodistas siempre hemos tenido una gran relación, pero la persecución de los paparazzi resulta más difícil de llevar. Es diferente: con un periodista fijas una cita previa, te sientas, charlas... Es un trabajo serio hacia el que siento un gran respeto. Pero la moda de los paparazzi es bastante dura para las personas que estamos expuestas al ojo público.

Especialmente si tenéis niños pequeños...
Sí, al principio compartimos muchas fotos de Milan, de sus avances... porque nos hacía ilusión. Somos humanos, ¿qué padre no quiere mostrar a su hijo? Pero ahora que empieza a crecer, a trascender a la sociedad, a convertirse en un niño con sus facciones definitivas, que comienza a ir a la escuela y a tener sus amigos hemos decidido protegerlo más, para que tenga su derecho a una vida anónima si así lo desea. Queremos que nuestros hijos puedan escoger su propio destino, sin que estén supeditados a la vida pública que han abrazado sus padres, la cual sin duda conlleva muchas renuncias.

Como estrella con casa en Barcelona, ¿qué opinas de los deseos de independencia de una parte de los catalanes?
(Duda unos segundos antes de responder). Mira, yo creo que este es un tema muy delicado, que toca muchas sensibilidades, y por eso yo prefiero permanecer al margen de esta conversación, por respeto a este país.

Cambiemos de tema entonces... Las celebridades vienen y van, ¿cómo has conseguido mantenerte en la cima del éxito a lo largo de tantos años?
He tenido la suerte de contar con un público que me ha acompañado en todas mis aventuras y me ha apoyado en mis búsquedas, e incluso en mis ausencias, por ejemplo cuando me he pasado dos años escribiendo o en el estudio de grabación porque no encontraba lo que buscaba. Ellos me esperan, son pacientes y leales; esa ha sido una de mis mayores ventajas. Pero es verdad que, además, he sido muy inquieta, he trabajado mucho y la vida ha sido mi cómplice.

La representante de la cantante empieza a hacernos señas para advertirnos de que se está acabando el tiempo. Son ya casi las seis de la tarde y Shakira lleva varias horas atendiendo a medios de comunicación y blogueras (con algunas de ellas se ha hecho fotos que enseguida empiezan a circular por las redes sociales), de modo que su equipo vigila que no se canse más de lo necesario. Pero ella se muestra relajada y dispuesta a seguir contestando preguntas: todavía falta un poco para que el pequeño Milan, que aún no ha cumplido los 2 años, llegue al hotel para reunirse con su madre.

Te analizo desde fuera, sin conocerte, y saco la conclusión de que pareces tenerlo absolutamente todo. Si esto es así, ¿con qué sueñas?
¡Pues ni te imaginas todo lo que pido cuando me pongo a rezar! Dios debe de decir: «Ah, aquí está otra vez ella, me toca escucharla de nuevo...» (risas).

¿Esas oraciones se refieren siempre a los demás o también a las cosas que te afectan a ti misma?
¡De todo! Soy un poco egoísta y también pido algunas cosas personales (risas).

Cuando eres madre, parece que el tiempo pasa más rápido. ¿Eso te produce vértigo?
Sí, claro, un poco... Pero en realidad en la vida sólo existen dos alternativas: envejecer o morir. Y yo prefiero que pase el tiempo a desaparecer.

De todo tu repertorio musical, ¿si tuviese que elegir una cuál dirías que es la canción de tu vida?
El Waka Waka (se refiere a la canción oficial del Mundial de Fútbol de 2010, que ganó la Selección española y durante cuya celebración conoció a Piqué). Sin esta canción no habría un Gerard en mi vida, ni tampoco un waka-bebé, que fue Milan. Nunca pensé que un tema musical podría cambiarme la vida. Antes de todo eso yo era una especie de nómada, y ahora tengo un hogar. Antes era como una piedra rodante en el camino.

¿De verdad te sentías así?
Sí. Estaba un poco triste. Ahora no. ¡Ya no me siento triste! (y acaba la entrevista riendo por enésima vez).