¡Qué bueno que viniste!

Cantante, compositora y altruista. Natalia, que puso en pie a miles de personas en pasada edición del DCODE Festival, tiene las cosas muy claras: quiere ser conocida como LA cantante mexicana. Enamorada de su país y de la música, nos regaló media hora para hablar de todo lo que la mueve.

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Lo primero, ¿cómo fue la experiencia en el DCODE Festival?
Muy bien, tenía muchas ganas de venir a España con mi banda, porque siempre que había tocado aquí había sido sin ellos y no hacían más que decirme: ¡a ver cuando nos llevas! El concierto fue a una hora maravillosa, con el atardecer, fue muy lindo sentir la energía de la gente. Llevaba mucho tiempo sin tocar en un festival y fue alucinante, como una montaña rusa donde sientes mariposas, te pones nerviosa, te emocionas… como si fuera la primera vez.

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Has comentado que este disco, ‘Hasta la raíz’ te ha servido para reencontrarte a ti misma, ¿era una necesidad?
Sí, porque llevaba mucho tiempo sin hacer algo mío, quería un disco con mis propias canciones. Haber trabajado con la música de Agustín Lara despertó en mí la inquietud de querer hacer canciones otra vez, de dejarle canciones a México, a mi gente, a mi público y de conectar con las personas a través de mi música. Además fue un proyecto que me hizo encontrarme con mi propia voz, y hasta ahora no sentía haberlo conseguido. Quería conectar conmigo, hacer algo mío sin máscaras, sin otros conceptos, simplemente yo. Yo visceral, o melancólica, o hiperactiva o lo que fuera, pero yo.

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¿Tienes algún ritual a la hora de componer?
Me pongo un poco autista, escucho, miro y absorbo todo, pero estoy ausente. Y una manía que tengo es terminar todas mis ideas, nunca las dejo a medias, así me duerma a las cuatro de la mañana, siempre rompo la barrera de “ay, no puedo terminar esta canción’, en eso soy muy estricta conmigo misma. De repente me empezó a pasar que se me ocurrían canciones en aeropuertos, en la furgoneta, o en mi casa mientras me hacía un zumo de naranja, entonces empecé a prestar atención a esas ideas y a tratar de terminarlas.

¿Y a la hora de salir al escenario?
Caliento la voz una hora más o menos y también mi cuerpo. Hago estiramientos de mis dedos, mis manos… todos lo hacemos para preparamos. Siento que subir a un escenario es un ritual total donde te conectas con tu corazón, con tu espíritu, dejas que la música viva y eventualmente te entregas a la magia y ves como la gente también lo hace. En esos momentos suceden cosas inexplicables, cosas que no se planean. Es magia.

Eres muy activa en cuanto a proyectos sociales en tu país, ¿qué te impulsó a ello?
La parte altruista me mueve mucho, siento que la música y el arte tienen un poder súper fuerte para mover masas, conmover, sensibilizar… Y cuanto más crece mi carrera más me pesa la responsabilidad. Tengo grandes sueños, quiero tener una asociación que ayude en la educación infantil. Ahora estoy participando en proyectos a los que me invitan, soy portavoz de Save the Children y hemos hechos algunos conciertos para ayudar a gente con problemas auditivos. Voy poco a poco.

Hace algunos años comenzaste a diseñar ropa, ¿lo has dejado?
Lo he puesto en ‘stand by’. Pero me sigue interesando, hice un tour por México que se llamó ‘Buscando raíces’, en el que me puse a buscar diseñadores mexicanos que están comenzando y que están haciendo cosas impresionantes. Me encontré con jóvenes increíbles que toman como referencia la vestimenta mexicana típica y la transforman. He estado teniendo mucho contacto con estos diseñadores.

¿Cómo calificas tu estilo a la hora de vestir?
Muy libre. En función de mi estado de ánimo cambio radicalmente de aspecto. Me gusta mucho usar cosas típicas de México, me dan épocas de pantalón vaquero y arriba algo típico, eso me encanta. Pero sobre todo me gusta  combinar lo cómodo y lo moderno, no tan elegante. En cambio sobre el escenario siempre voy muy arreglada y a todos les obligo a ir con traje.

¿Cómo ves tu futuro?
Me encantaría convertirme en una buena pianista. Querría dejar de pasar el tiempo en aviones, promociones y esas cosas y pasar el día solo estudiando piano. También me gustaría formar una familia, ser mamá, ya sea adoptar -que es algo que definitivamente quiero hacer- o tener un hijo propio. Y por supuesto mi carrera, me encantaría dentro de otros 15 años celebrar los 30. Esto no me preocupa, porque es algo que me gusta tanto que sé que no voy a dejar de hacerlo.

¿Hay alguien con quien todavía no hayas hecho una canción y quieras hacerla?
Con Caetano Veloso, lo he escuchado mucho y lo admiro. Ya me tocó cantar para él y conocerle, y deseo tener algún día el privilegio de cantar algo juntos.

¿Tienes algún truco de belleza?
El labial rojo me encanta, me hace sentir muy poderosa, ‘powerfull total’.

Eres muy activa en redes sociales, sobre todo en Instagram, ¿qué sientes al tener la responsabilidad de poder llegar a más de un millón de seguidores?
Es increíble. Todo lo que comparto tiene que ver con mi carrera y con mi música. Soy más de Instagram porque es más rápido y no me evado tanto. Por ejemplo en casa con mi novio tenemos prohibido meter el teléfono en la habitación, es una súper regla. Y en la mesa tampoco, jamás voy a tener el teléfono para comer, yo estoy con la gente con la que estoy, no me permito estar fuera del ambiente.