Intercambio de ropa, discos, libros, accesorios...

¿Tu armario necesita una limpieza urgente? ¿Acumulas libros que sabes que nunca más volverás a leer? ¿Discos llenos de polvo? Olvídate de la melancolía que surge a la hora de desprenderte de tus pertenencias porque hay una alternativa perfecta para todos (también para el planeta): el intercambio entre amigos. ¡Te lo contamos!

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Una idea copiada de los anglosajones y de dos de sus costumbres (más que consolidadas): reciclar las cosas y recibir en casa. Dos buenos hábitos que dan lugar a la única fórmula mágica capaz de ganar la partida al popular shopping. Así lo demuestran la multitud de iniciativas de éxito que Topshop ha llevado a cabo bajo esta filosofía de intercambio, el apoyo cada vez mayor de las celebs donando su ropa (Mischa Barton, Naomi Campbell o Peaches Geldof, son ejemplo de ello), o lo que H&M hace en España (puedes dejar tu ropa y obtendrás una tarjeta con diferente valor para poder comprar en cualquiera de sus tiendas). 

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Así se siembra el germen de lo que cada vez es más evidente: las ventajas de las 'swap parties'. Las razones son infinitas: porque te deshaces de objetos que lo único que hacen es ocupar espacio (y como dice Marie Kondo acumular no favorece la felicidad en tu vida), porque puedes contentar al de en frente y sobre todo, porque tiene un trasfondo de responsabilidad con el mundo. Intercambiar con cabeza entra dentro de eso que llamamos 'consumo responsable' (y cada vez son más los expertos que remarcan la importancia de este tipo de consumo para nuestro futuro).

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Se trata de una forma de "saber poner en valor aquello que tenemos y que a menudo nos olvidamos", nos cuenta Albert Cañigueral, uno de los mayores referentes en nuestro país de consumo colaborativo (www.consumocolaborativo.com). El catalán, experto en prácticas colaborativas generales, habla de este tipo de fiestas como una forma de "cohesión social entre los grupos habitualmente próximos físicamente", además de positivas ya que abrazan el componente medio ambiental al "reducir la necesidad de fabricar más de aquello que ya tenemos", señala el experto.

¿Lo mejor? Que ahrora puedes hacer tú algo por ti misma: tu propia fiesta. Atenta, porque te contamos todo lo que necesitas saber para saber más sobre las swap parties.

¿Qué es? ‘Swap’ significa intercambio, trueque. En este tipo de eventos el único interés que debe existir es el deseo de darle una segunda vida a ese jersey que tanto te ha gustado pero que tú no vas a volver a usar, o confiar ese libro con el que tanto disfrutaste a otra persona para que viva la misma historia. Una oportunidad para reciclar tus pertenencias y (quizás) irte a casa con otras nuevas que te vuelvan a ilusionar. Requisitos: que todo lo que se junte en esta fiesta esté en buen estado. Hay que ponerse en la siguiente actitud: pensar en las cosas que le regalarías a tu mejor amiga (no es un rastrillo para deshacerte de 'trastos').

¿Dónde lo puedo hacer? Tienes que elegir un espacio amplio. Un salón diáfano, una gran terraza (atenta al tiempo) o dividir la ‘mercancía’ en diferentes habitaciones con cierto orden (ropa, música, literatura, niños…) suelen ser las mejores opciones. A cada uno de tus amigos le destinarás un pequeño espacio (en función de la gente que vaya a participar) y son ellos mismos los que prepararán su ‘tenderete’. Psss... Si no cuentas con espacio disponible en tu hogar, cada vez son más los locales que ofrecen sus instalaciones para iniciativas de este tipo. En Madrid hace lo propio Adelita Market (cobra unos 30 € por puesto y día).

¿Cómo? Repasamos lostipsmás prácticos a tener en cuenta para que tu 'swapping' sea un rotundo éxito:

- Avisa con tiempo. Solo así tus invitados podrán escavar hasta el final de su armario y el final de sus baúles y rescatar los artículos más acertados para intercambiar. 

- Picoteo, música y espejos. Indispensables. El anfitrión es el encargado de organizar la parte más lúdica. Pon una banda sonora animada, colocar varios espejos en lugares estratégicos de la casa e informa a todos que si pueden aportar algo a tu piscolabis, ¡el buen ambiente estará asegurado! 

- Equidad. Es fundamental. Lo ideal es poner un número máximo de prendas (normalmente suelen ser unas diez), y entregar a cada uno algo que represente fichas (diez objetos = diez fichas). Así, el número de adquisiciones será directamente proporcional a las cosas que tú lleves (y no las que fueron escogidas, que es diferente). 

- ¿Qué ocurre con todo lo que sobra? Aquí sí, el anfitrión es el encargado de decidir y hacer dos cosas: todo aquello que es útil, lo lleva a un punto verde o a una ONG donde se van a aprovechar las cosas; lo que no merece la pena, a la basura (sí, alguna vez toca).

- ¿Y si dos personas van a la caza de lo mismo, a la vez? “Hay que ir con sentido del humor”, cuentan desde ‘Naturoticas’, especialistas en España en este tipo de eventos. “Nosotras optamos por el “yo lo toqué primero” (acompañado de una gran sonrisa), añaden. 

Nuestro experto, Albert Cañigueral, incide en que "lo interesante sería que aquellas fiestas que tengan más exito compartan sus métodos en documentación abierta para que otras ciudades las puedan copiar. Como hizo socialtoy.org al crear un movimento en los parques de intercambio de juguetes", ejemplifica.

Divertido, responsable, y con futuro... ¿Quién hace la primera?