Frikis que dominaron el mundo

Se reían de ellos por cualquier cosa: por sus gustos, por su manera de vestir, por ser empollones o por pasarse horas y horas encerrados en el garaje de su casa 'trasteando' con maquinitas. Pero el paso del tiempo les ha dado la razón y ese rollo 'nerd' les hizo triunfar: en el día del orgullo friki, rendimos homenaje a unos cuantos que acabaron dominando el mundo.

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Fue una de las frases más brillantes de Steve Jobs, creador de Apple: “Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto. No quedes atrapado en el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior”. Y todos estos personajes lo hicieron, y lograron triunfar.

Steve Jobs tenía 12 años cuando vio su primer ordenador, algo extraordinario en aquella época. Él lo logró a través de un club de Hewlett Packard (HP) para jóvenes y decidió que nunca se separaría de ellos. Era un niño problemático: soltaba serpientes en la clase y explotaba bombas, pero a la vez tenía la mente privilegiada que le llevó a fundar Apple con el único amigo que hizo en aquel club: Steve Wozniak. Se hizo millonario con la empresa informática, pero lo que le hizo multimillonario fue comprar Pixar (10 millones de dólares) y revenderlo a Disney (7.600 millones de dólares).

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Rival y amigo de Jobs, y también con una buena dosis de frikismo, es Bill Gates. Hoy ya está retirado de la primera fila de la informática que tuvo con Microsoft y se dedica a la filantropía. Seguro que no soñaba con su primer puesto en la lista Forbes (su fortuna asciende a 75.000 millones de dólares) cuando, con 13 años, usaba tanto el único ordenador de su escuela que sus notas bajaron. Algo parecido le ocurrió en Harvard, donde se aburría y lo único que hacía era programar. ¿Hasta dónde llega un friki? En la época dorada de Microsoft, Gates ganaba 250 dólares al segundo.

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Un digno heredero de ambos es Mark Zuckerberg, fundador de Facebook. Tiene la pasión de Jobs y también el punto benefactor de Gates (cuando nació su hija donó 42.000 millones de euros a obras filantrópicas). De niño, era el empollón del grupo: capitán del equipo de esgrima, consiguió premios en matemáticas, astronomía, física y estudios clásicos (escribe y habla hebreo, latín y griego antiguo; en Harvard era conocido por sus compañeros por ir declamando versos de 'La Ilíada', de Homero). El manual del perfecto 'nerd' que, un día, cambió el mundo de la comunicación.

Otro 'nerd' y revolucionario de la tecnología es Larry Page, cofundador de Google. Comenzó a mostrar interés por la informática a los 6 años y fue el primer alumno de su escuela en entregar los deberes en un procesador de textos. Él mismo ha reconocido que su infancia y adolescencia las recuerda como “sumergido en libros y revistas de ordenadores” y que a los 12 años “ya sabía que iba a montar una empresa”. Le gustaba inventar cosas y en la uiversidad de Michigan aún recuerdan la impresora plóter que creó ¡con piezas de Lego! Funcionaba perfectamente.

Pero el 'frikismo' y el 'nerdismo' no es solo cosa de la informática. También hay rarunos poderosos en otros ámbitos, como en la música. Los Rolling Stones de la música nerd son, sin duda, Devo, una banda americana formada en 1972 que propuso en su día la deconstrucción (o mejor dicho, la devo-lución) de la música. Su puesta en escena, su mezcla de crítica social, de ciencia ficción, el uso de nuevos instrumentos... acabó por convertirles en uno de los grupos clave para entender la New Wave y la música de los 80 y 90.

El cine tampoco se libra del fenómeno friki, y de hecho alguno de los mandamases de la industria es un buen ejemplo 'nerdy'. Por ejemplo, Steven Spielberg. Sufría 'bullying' en el colegio por su origen judío, algo que le hizo refugiarse en su cámara de Super 8. A los 12 años, filmó su primer corto en casa y rodó un 'western' para los scouts; a los 13, ganó un premio por una película bélica; y a los 16, dirigió y escribió su primer filme. El propio Spielberg ha adimitido que, en el instituo, era “un nerd de libro, un tipo flaco, lleno de acné en la cara, al que los compañeros futbolistas molestaban todo el rato”. Eso sí, los profesores de su época no tenían mucho ojo, pues le rechazaron tres veces en la Escuela de Cine.

Hay quienes se han atrevido a llamarle el heredero de Spielberg, y es que J.J. Abrams no tiene nada que envidiarle, si no en lo cinematográfico, sí en el punto 'friki'. Con 8 años ya filmaba en Super 8 (luego haría una divertida peli con ese título) y era un auténtico friki de 'Star Wars' (luego se encargaría de rodar la séptima parte). A los 15 años ya había compuesto la BSO de 'Nacido en la noche' (1982) y su trabajo de fin de carrera fue adquirido por Touchstone Pictures como guión para la película 'Millonario al instante' (1990). Una trayectoria meteórica.