Alice Dellal, una rubia tras la cámara

Por las venas de la modelo más fiera del panorama corre sangre de artista. Musa de Karl Lagerfeld y cara de numerosas campañas afronta un nuevo reto: ser fotógrafa de Fórmula 1.

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Es la hija díscola de la moda e icono grunge por excelencia, pero la maniquí Alice Dellal (Río de Janeiro, 1987), hija de un magnate y una modelo, mezcla de raíces iraníes e inglesas, quiere cambiar de piel. Para ello se ha refugiado en su hobby favorito: la fotografía. La legendaria marca de vermú, Martini, la ha fichado para captar con su cámara el ambiente que rodea las carreras de Fórmula 1 durante esta temporada. Su trabajo lo irá colgando en la cuenta oficial de la bebida en Instagram.

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Menuda y delgada, a la que fue musa del modisto Karl Lagerfeld le asoma entre sus shorts y el minúsculo top de encaje que viste un cuerpo fibroso plagado de tatuajes. Botas de estilo punk, esclavas de plata y un reloj de Dior que se camufla entre ellas: «Quiero parecer muy yo en las fotos», dice echando un ojo a la ropa para la sesión. Delante de la cámara se vuelve salvaje, se mueve como una lagartija de aquí para allá comiéndose el objetivo. Nos rendimos ante su autenticidad en el encuentro que tenemos con ella en Barcelona.

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¿De dónde nace tu atracción por el mundo de la fotografía?

Me viene de mi padre que es fotógrafo. Es su pasión. Le encanta y por eso nunca lo he visto como un verdadero trabajo, sino como algo que hago por placer todo el tiempo. Poder hacerlo de manera profesional junto a una marca como Martini hace que sea mucho más especial. Ahora viajo de aquí para allá tomando fotos de ciudades geniales, del deporte más sexy del mundo y de todo el ambiente divertido que lo envuelve.

¿Te has cansado alguna vez de ser la niña rebelde de la moda?

Es tan refrescante poder estar hablando de algo nuevo... Lo cierto es que siempre me han preguntado por la fotografía porque está muy ligada a mi vida y a mi profesión, pero ahora es diferente porque lo hago como un trabajo. Nunca he querido hacerlo de un modo comercial, pero con Martini estoy haciendo una excepción. La Fórmula 1 me parece tan cool. ¡A mí me divierte demasiado!

¿En qué fotógrafos te inspiras?

Diane Arbus, Robert Frank, Weegee... Fotoperiodistas y por lo general norteamericanos. Pero a la hora de encontrar referencias para la Fórmula 1 me intento inspirar en el glamour de los años 70 y 80.

¿Recuerdas tu primera vez?

Fue en un viaje a India con 10 años. No recuerdo si las fotos salieron tan bien... (risas). Pero sí que fue la primera vez que tenía una cámara en condiciones y no de usar y tirar.

Parece que hoy en día cualquiera puede ser fotógrafo con el móvil...

Con las cámaras en los teléfonos se ha vuelto un entorno muy competitivo, pero lo que importa es saber hacerlo bien. Tener una cámara no lo es todo, hay que ser capaz de contar una historia, una experiencia... Para mí es todo un reto y creo que sé hacerlo.

¿Qué tipo de foto es la que más disfrutas haciendo?

Lo que más hago es foto documental. Retrato cualquier cosa que me atraiga: las bonitas, las desagradables, las que quiero recordar, otras que tengo la necesidad de enseñar...

Te codeas con celebrities, ¿te has planteado hacer retratos?

Mi trabajo siempre ha tenido un toque muy personal y muchas veces me han pedido fotografiar shows o hacer producciones de moda, pero al final termino haciendo temas de música. Saco fotos de las bandas de mis amigos y lo hago gratis porque lo disfruto mucho. Cuando se trata de hacer moda me da la impresión que la fotografía pierde espontaneidad, es más estático...

Supongo que ser modelo y trabajar al otro lado de la cámara te habrá ayudado estos años, ¿es así?

Precisamente la fotografía es la razón por la que acabé siendo modelo. Caí en el mundillo, pero nunca quise serlo.

¿Hiciste muchas pruebas al inicio?

Me cazaron en el colegio y al principio tuve que pasar muchos castings, empecé a conseguir trabajos, quería conocer el otro lado de la cámara, probar algo nuevo... Y, simplemente, funcionó. Ser modelo me mantenía viajando, conocía gente y lo vi como una manera perfecta para financiar mi hobby de fotógrafa. ¡Y no es precisamente muy barato! (risas). La moda sigue siendo mi fuente principal de ingresos y siempre estaré ligada a ella.

Tu hermano es galerista de arte en Londres, tu hermana tiene la firma de zapatos Charlotte Olympia, tu prima es actriz en Girls... Vives en un entorno artístico privilegiado.

Ese hambre por crear nos viene de nuestros abuelos de ambos lados, son gente muy creativa. Además, entre ­todos nos retroalimentamos. No es ninguna competición, al revés, nos ayudamos en los campos que conocemos. Nuestro lema es: "Haz lo que quieras, pero asegúrate de hacerlo bien".

¿Cómo de importante es la música en tu carrera profesional?

Me gusta tocar la batería con mis amigas y es algo que hago por mi propia satisfacción. Empezamos a hacerlo bien, dimos un par de conciertos y a la gente le terminó gustando. Tuve un par de bandas, Thrush Metal y Spilt Milk, pero lo dejamos porque la cantante se puso enferma. También me dicen que si soy DJ, y la verdad es que no lo soy. Si alguien me pide que pinche en directo, haré un CD y lo pondré.

¿Cómo es la verdadera Alice en la intimidad?

Por mucho que la gente crea que soy una auténtica party girl o socialite, ¡o como quieran referirse a mí!, se equivocan. De hecho soy más bien un soldado solitario. Me gusta salir, pero necesito tiempo para mí misma, para hacer las cosas que me gustan. Si no, me da mucha ansiedad. Necesito hacer fluir mi creatividad interior para evitar que mi negatividad se acumule.

¿Te sientes preparada para ponerte al volante de este nuevo reto laboral?

Pues si te digo la verdad... ¡No tengo ni carnet! Me encantan los coches, sé conducir y no es que haya suspendido el test, simplemente nunca me llegué a presentar (risas). Por suerte sólo hago las fotos. Siempre pensé que a los 17 años tendría mi propio coche, pero como vivía en Londres no lo he necesitado. Tengo mi bicicleta y me gusta usar las piernas. Aunque ahora que me he mudado al campo, sí que necesito uno.