Enrique Iglesias: ¿romántico yo?

Una divertida entrevista con Enrique Iglesias.

enrique iglesias

Un, dos, tres. Un, dos, tres. Probando, probando, probando. Vale, ya está encendida. Conozco bien estos pequeños aparatos digitales, ¿sabes?», me dice Enrique Iglesias nada más verle y poner a prueba su empatía haciendo que se apiade de mí tras una batalla campal con una minigrabadora recién estrenada. «Las uso mucho para registrar ideas de posibles letras cuando estoy de vacaciones», me confiesa con naturalidad mientras cruza sus piernas en postura zen sobre una silla. Estamos en la suite del bello hotel Langham de Londres, uno de los más selectos de Europa. Aquí duerme y recibe durante 24 horas a periodistas que llegan del mundo entero para saberlo todo de su último disco, Sex and Love, un trabajo enérgico y caleidoscópico donde colaboran djs como Pitbull, divas como Kylie Minogue o flamencas como India Martínez.

Este artista español que sabe lo que es viajar en avión privado tiene todos los premios posibles, desde un Ondas hasta 26 Billboard, y ha vendido la friolera de 60 millones de discos, una cifra que le sitúa como uno de los grandes vendedores internacionales de música, le aleja de la etiqueta de niño bien y le bendice con el mérito de hacerse a sí mismo. El grupo estadounidense de cosmética Coty Beauty –responsable de firmas como Calvin Klein, Davidoff o Marc Jacobs– acaba de ficharle para desarrollar su propia línea de perfume. Ahora tiene siete nuevas nominaciones a los Billboard y nosotros tan sólo 20 minutos para charlar con él. A pesar de ello, hemos decidido quitarnos el reloj e ir al encuentro de la persona que vive, hoy por hoy, tras su personaje. Los minutos empiezan a galopar por la grabadora.  

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"Antes podía estar tres días sin dormir. Ya no"

Llevas ya cuatro años sin ofrecer un disco entero, 
¿dónde te has metido durante todo este tiempo?
(Risas). Cuando no sacas disco la gente piensa que has estado de vacaciones. Y lo que pasa es que si un trabajo va bien, como sucedió con el anterior, las giras se alargan. También es cierto que a la hora de escribir un disco no soy de los que tardan seis semanas. Desafortunadamente nunca me sucede esto.

Antes de entrar en esta habitación 
tu mánager me ha dicho que tú has compuesto todos 
los temas, que incluso Marco Antonio Solís, el infalible 
compositor mexicano con quien cantas uno de ellos, no 
ha cambiado ni una palabra. ¿Cómo escribes las canciones?, ¿eres de los que anotan en una servilleta las estrofas?
Antes sí, pero en los últimos siete años me he dado cuenta de que escribo mejor si estoy en casa, tranquilo. A mí lo que me pasa es que cuando estoy de promoción o de gira me gusta escribir a altas horas de la madrugada. Lo que significa acabar a las ocho de la mañana. Y eso es un método muy duro si hay que trabajar al día siguiente. Cuando tenía 20 años podía pasar tres días sin dormir escribiendo canciones. Ahora ya no.

¿Y cómo influye tu vida privada 
a la hora de componer todas esas 
letras que se convierten en hits?
Lo bonito de escribir canciones es que no existen reglas fijas. Yo puedo crearlas a partir de las cosas que me suceden a nivel personal pero también a partir de las que imagino, de mis fantasías.

"El amor y el sexo nos toca a todos por igual"

¿Por qué decidiste titular este álbum Sex and Love?
La razón es porque me parece que son dos palabras con las que nos podemos identificar todas las personas. Todos sabemos lo que es el amor. Todos sabemos lo que es el sexo. Da igual la nacionalidad, la edad, el color o la religión. Si tú pones la radio ahora la totalidad de las canciones que escuches hablarán de amor o de sexo. El amor y el sexo es lo que nos toca a todos los seres humanos por igual.

Fíjate que has puesto primero la palabra sexo y luego 
la palabra amor, ¿crees que ese es el orden adecuado?
(Sonríe). En realidad lo llamé así por intuición. Porque en inglés me sonaba mejor Sex and Love que Love and Sex. Hay gente que dice que el amor es más importante que el sexo y también hay personas que dicen lo contrario.

¿Y qué dices tú?
Que es una combinación de los dos. Son dos conceptos que pueden estar muy unidos y también muy separados, pero yo creo que en cualquier relación de pareja se necesita sexo y se necesita amor. Sí, para mí son importantes los dos.

Por como cantas pareces ser una persona romántica...
Mi novia se reiría a carcajadas si te escuchara pronunciar esa frase. Siempre me dice: «¡Uy, si la gente supiera...!». La verdad es que en el día a día no soy nada romántico.

Se agradece la sinceridad...
Es más, creo que al final es por eso que escribo canciones. En ellas está el romántico. Pienso que es mi forma de desahogarme, de ser como a mí gustaría ser de vez en cuando.

Acabo de escuchar tu disco entero y he visto 
que has escrito la mitad en inglés y la otra mitad en 
castellano. ¿Qué significa España hoy por hoy para ti?
España... ¿Qué te puedo decir? Sería un mentiroso si te dijese que cada vez que me subo a un escenario en España no me pongo más nervioso que en cualquier otro país. A lo mejor es porque ahí tengo buenos amigos, porque está mi familia o porque siento que estoy siendo más analizado. Algo que entiendo perfectamente. Al fin y al cabo soy español. Y, claro, quieres que la gente te acepte, que te quiera. Y por eso, por mucho que yo quiera decir: «¡Bah, qué más da!, si me va mal en España tengo el resto del mundo»... algo que probablemente haya dicho en algún momento de mi carrera... lo cierto es que no es verdad. La verdad es que siempre he querido triunfar en España, no sólo porque es el país al que más cariño le tengo, sino porque es el que más me importa.

Y, además, donde están tus hermanas...
Y donde están mis hermanas...

Por cierto, hablando de tus hermanas, conoces a Fernando Verdasco (actualmente novio de su hermana Ana), 
otra persona que como tú ha logrado 
el éxito fuera de nuestras fronteras.
Sí, conocí a Fernando y a Nadal en mi último concierto en Madrid. Y estoy contento porque creo que mi hermana Ana está feliz. Hacen buena pareja. Ana es un amor y él es un tipo estupendo. Admiro mucho a los deportistas, pero sobre todo a los tenistas. A través de Anna (Kournikova), mi novia, entendí que el tenis es muy, muy difícil. Yo no sabía que era un deporte que tienes que practicar todos los días de tu vida, porque, si no, pierdes el toque. ¡La dedicación es increíble! Estoy seguro de que Fernando cuando tenía 8 años ya estaba jugando. A veces no nos damos cuenta de que en el caso de los deportistas llegar al éxito significa empezar desde niños.

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"Soy de sofá y fútbol en la tele"

Además de ser la recompensa a un trabajo bien hecho, ¿qué me dices de esa erótica que inevitablemente también conlleva el éxito? ¿Cómo llevas ser un sex symbol?
¿Sabes que a mis hermanas les hace muchísima gracia eso? Siempre que me ven me comentan riéndose: «Oye, mira lo que dicen unas amigas de ti, que les gustas, que les pareces atractivo. ¡Si te conocieran o te vieran por casa cuando te despiertas o las idioteces que haces y las tonterías que dices!».

¿Te sorprende que resultes atractivo a los demás?
¡No, me hace gracia! Pero sin duda no lo considero un insulto.

¿Acaso no estás pendiente de tu imagen?
¡No, qué va, para nada...! Estoy pendiente hasta cierto punto, porque hago vídeos, estoy frente a las cámaras. En ese sentido profesional sí que me tengo que preocupar. Desafortunadamente la imagen es muy importante en el mundo de la música. Bueno, como en todo, porque hasta en el tenis, del que antes hablábamos, hoy en día es importante. Pero también creo que al final lo que más marca es el trabajo que uno hace. Tú puedes tener el mejor aspecto del mundo, aunque si la canción no tiene impacto, si no gusta, no hay nada que hacer.

Y por dentro, ¿te cuidas?
Lo intento. Ahora tengo 36 años. En lo que más noto el paso del tiempo es en la alimentación. Antes podía comer de todo y no pasaba nada, pero una vez que atraviesas la frontera de los 30 tienes que cuidar lo que te metes dentro del cuerpo. Fíjate que ayer salí a cenar por Londres con mi mánager porque llevábamos dos semanas viajando y haciendo entrevistas, con días de trabajo de casi 16 horas. Así que me tomé dos, bueno, creo que al final fueron como cuatro rones con Coca-Cola y esta mañana cuando me desperté me dije: «Joder,  qué pasa, ¿estaré envejeciendo?». Ahora para recuperarme de una noche necesito dos o tres días. Supongo que nos pasa a todos.
(Estamos uno frente al otro. La grabadora resbala de mis manos y se estampa en el suelo rodando por toda la suite. «¿Sigue funcionando?», me pregunta. «No quiero ni verlo», le respondo. «¡Sí, sigue funcionando! Si quieres la sostengo yo, a lo mejor así resulte más cómodo»).

...Me contabas que a partir de los 30 hay que cuidarse más 
y que admiras a los deportistas. ¿Tú practicas algún deporte?
No tanto como antes. He de reconocer que ahora tengo tendencia a ser un poquito más vago cuando llego a casa. Yo soy de sofá y de ver fútbol en la tele (risas).

"En las redes soy activo pero no adictivo"

¿Sigues viviendo en Miami?
Sí, sigo en Miami.

¿Qué cosas domésticas te permiten disfrutar allí de la vida?
Lo que más, una buena cena con mis amigos. 

Recomiéndame un restaurante.
Depende, si es para compartir una hamburguesa enorme B&B. Si quieres algo más sofisticado, El Tamal, un italiano que está en Lincoln Road. En España no te puedo recomendar ninguno porque en mi casa se come estupendamente. Aunque a todos mis amigos les digo que donde está la mejor gastronomía del mundo, y la más sana, es en España.

¿Con qué plato te quedas?
Me encantan los chanquetes, me encanta el jamón ibérico, me encantan las coquinas, los chopitos, el pan con tomate...

¿Tú cocinas?
No. ¡Nada!

¿Y las redes sociales cómo se te dan?
Lo intento. Soy activo pero no adictivo. Tengo Facebook, Twitter e Instagram. Mi madre siempre dice: «A ver si pones más fotos...». Pero a mí me gusta tener un poquito de privacidad y tiempo para otras cosas, como jugar con mis perros. Ahora tengo dos. Me encantan. Ellos son los que más felices están cuando llego a casa y también los más infelices cuando me ven haciendo la maleta.

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"No suelo mandarle mis discos a mi padre"

¿Quién es la primera persona que 
ha escuchado tu nuevo disco?
Mi nani, la mujer que me crió.

¿Sigue contigo en casa?
Vive una parte del año en España y la otra mitad conmigo en Miami. Ella fue la que me aguantó. Ahora me toca a mí cuidarla.

Hagámosle un pequeño homenaje desde aquí. ¿Cómo se llama?
Se llama Elvira Olivares. Y me cuida desde que tengo 2 años.

¿Cuántos tiene ella ahora?
Si te digo la edad igual me mata... (risas). Tiene 70 años. Ella es parte de la familia. Mi segunda madre.

Y tu padre, Julio Iglesias, 
¿ha escuchado tu disco?
Mi padre... Pues no sé si lo habrá escuchado. Porque yo no suelo mandarle mis discos.

¿Ah, no?
No. Intento separar las cosas. Tampoco sé si lo que me fuese a decir realmente me influiría. Y con esto no digo que su opinión no sea importante, pero no estoy seguro de si lo que yo hago es el estilo de música que él escucharía.

Eso de que tenéis una relación difícil es verdad o sólo leyenda.
Es una leyenda. Lo que sí es verdad es que tenemos una relación distinta a lo que son un padre y un hijo convencionales. Pero difícil no es. Porque para mí una relación difícil significa estar con alguien con quien no te llevas bien, con quien te peleas. Y yo con mi padre me llevo estupendamente. Que no nos vemos, es cierto, pero cuando lo hacemos nos llevamos de maravilla... Mira, lo que pasa es que yo a los 18 años, cuando me fui de casa y empecé a trabajar, nunca pensé que me iba a independizar y que ya nunca más iba a regresar. Creo que ni lo pensé, ¿sabes?... Oye, ¿te ha grabado todo bien?