Keira Knightley: sin secretos de tocador

Hablamos con la actriz de sus trucos de belleza.

Keira Knightley

La cita es en un lujoso salón con vistas a la plaza Vendôme de París. De fondo suena música swing y una suave luz se filtra por las ventanas. La actriz Keira Knightley (Londres, 1985), elegantísima con un top rosa fucsia y una falda lápiz de tweed, nos  hace un hueco durante una fugaz visita a la Ciudad de la Luz, donde rueda un anuncio de televisión. En las distancias cortas tiene una sencillez que desarma. Tanta, que lo primero que te viene a la mente al verla es el papel de buena amiga que interpretó, hace doce años, en Quiero ser como Beckham.

Tan solicitada como de costumbre, en 2014 ha aparecido en los títulos de crédito de Jack Ryan: Operación Sombra y tiene pendiente de estreno The Imitation Game (en postproducción); además, es la protagonista del nuevo spot de Coco Mademoiselle, el perfume de Chanel al que da imagen desde hace siete años. Se trata del tercer anuncio que rueda para la firma, otra vez a las órdenes de Joe Wright: el director inglés vuelve a llevarla a toda velocidad por la capital francesa, aunque en esta ocasión no lo hace en moto, como en la grabación de 2011, sino a bordo de un elegante Riva con el que surca libre el Sena.

La señora de James Righton (se casó el año pasado con el músico del grupo inglés The Klaxons en una sencilla ceremonia en la Provenza) se sirve una taza de té y responde con entusiasmo a nuestras preguntas sobre belleza.

¿Te consideras una beauty addict o te mantienes fiel a unos pocos productos?
No tengo armarios en el cuarto de baño y me cuesta mucho mantener el orden allí, así que está todo rebosando de cosméticos; por suerte, mi marido no se pone nervioso ante tal acumulación. Seguramente prefiera no meterse por miedo a que le pida ayuda para colocarlo todo (risas). Mi rutina de belleza es muy sencilla, la mayoría de todos esos botes, tubos y demás no me sirven de mucho. De hecho, mis únicos indispensables son un frasco de aceite esencial de lavanda para cuando me sale algún granito, la crema de día ultrahidratante de Ren y el bálsamo de labios con papaya de Lucas Papaw, que me acompaña a todas partes, ¡incluso si llevo un bolso minúsculo!

Pero siempre apareces con un cutis realmente perfecto...
No te engañes. Mi piel no siempre está impecable. Para ello tendría que viajar menos, beber únicamente agua y no exponerla nunca al sol. Pero prefiero pasar por alto estas reglas, aunque luego tenga que emplear algún truco durante las noches de gala, como un buen maquillaje. En cuanto me miro en el espejo y me descubro algo que no me gusta en la frente, recurro a una técnica muy radical y poco 
recomendable: ¡unas tijeras! Me corto el pelo y me dejo flequillo para camuflarlo. Lo he hecho varias veces. Después le pido socorro a un amigo peluquero para que arregle el estropicio. Por desgracia, tarda bastante en crecerme... Por ejemplo, estos mechones que hoy llevo a la altura de la barbilla son el resultado de mi última crisis de acné.

¿No tienes ningún miedo a hacerte cambios radicales de peinado?
Con 15 años el pelo me llegaba hasta la mitad de la espalda ¡y me lo corté cuadrado! Lo mismo hice a los 19, cuando pasé de una melena superlarga a un estilo bob muy británico. Sin embargo mi look más logrado fue el que me hizo la peluquera del estudio Odile Gilbert para la anterior campaña de Chanel. Si me he cortado tan a menudo el cabello por encima de los hombros ha sido por motivos prácticos. Soy incapaz de llevar un peinado sofisticado. Lo bueno de apostar por una media melena es que sólo necesitas un cepillado por la mañana para que parezca que estás arreglada. Por ejemplo, para mi boda, el año pasado, lo llevé suelto y con tan sólo una preciosa diadema que me hice yo misma con flores artificiales que encontré en un gran almacén londinense.

¿Cómo te gusta vestirte y maquillarte para todos esos grandes acontecimientos a los que sueles acudir?
En la vida diaria no me preocupa especialmente mi look. Mi armario está muy mal organizado y suelo coger el primer jean y la primera camiseta que encuentro. Sin embargo, en las ocasiones en que me pongo un sofisticado vestido de noche, me encanta utilizar todas mis armas. Dejo mi peinado en manos de un peluquero y siempre le pido un moño bailarina con efecto desestructurado que no quede muy tirante. Así, aunque se descuelgue unos centímetros, no molesta. Para el make-up ¡estoy mucho más dotada! Nunca he visto a mi madre sin los ojos perfilados. Por este motivo, es una de las cosas que mejor domino desde que era adolescente, cuando abusaba de todo tipo de maquillaje. Como recuerdo de esos años llevo en el bolso un eyeliner. Además, ahora tengo la suerte de poder confiar mis looks ahumados a profesionales de la talla de Christophe Danchaud, Kate Lee o Lisa Eldridge. Para el estreno de Jack Ryan: Operación Sombra, Lisa me convenció para que probara el nuevo lápiz de labios rubí Coco Cambon, de Chanel. No me atrevía a aventurarme yo sola en esta tendencia porque creía que era un acabado que afinaba demasiado mi boca, pero quedé feliz con el resultado de este tono que tira a frambuesa. Además, tenía miedo de aplicármelo mal y encontrarme ante decenas de fotógrafos con los dientes manchados de carmín. ¡Hay que contar con una dentadura perfecta de Hollywood para ponerse un rojo vivo sin que deje rastro! Algo de lo que me he percatado es de que en Estados Unidos las actrices están más a la última en lo que a tendencias de belleza y cuidado personal se refiere. Precisamente allí fue donde descubrí los smoothies verdes.

Cuando estás en tu casa, en Londres, ¿también recurres a esos batidos?
Tengo la suerte de vivir al este de la ciudad, cerca de Broadway Market, donde hay varias tiendas que hacen  zumos de frutas y verduras bio. Sin embargo, mi velada ideal es con unos espaguetis all’arrabbiata y tomando un buen vino delante de la chimenea encendida. Cuando me meto en la cocina me encanta hacer platos que necesiten paciencia, como el risotto, que me obliga a no perder de vista la cazuela durante largos minutos.

Y no te pierdas a continuación sus imprescindibles.

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Perfume 


‘Coco Mademoiselle’ (123 €).

Blush

‘Le Blush Crème’ (36 €), en ‘Inspiration’.

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Sombra

‘Illusion d’Ombre’ (31 €),
color ‘Illusioire’.

Eyeliner

‘Le Crayon Khôl’ (23 €), tono ‘Ambre’.

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Labial

‘Rouge Coco Shine’ (31,50 €), 
en ‘Mutine’.