Alcaldesas del mundo: ellas mandan

Después de encontrarse en el C40, las regidoras de seis de las ciudades más grandes del planeta se suman a la campaña 'More Women' de ELLE para reclamar mayor presencia femenina en los negocios, las artes... y la política.

Después de encontrarse en el C40, las alcaldesas de seis grandes ciudades se suman a la campaña 'More Women' de ELLE para reclamar mayor presencia femenina en los negocios, las artes... y la política.

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Manuela Carmena

Edad: 72 años.

Lugar de nacimiento: Madrid, España.

Estado Civil: Casada.  Hijos: Dos, Eva y Manuel.

Su lema: «Di que sí».

Desde que Manuela Carmena llegó a la alcaldía de Madrid, parte de sus esfuerzos han estado dedicados a que el aire de la ciudad esté más limpio. Al tomar posesión del cargo puso en marcha diversos programas para reducir la contaminación como parte del Grupo de Liderazgo Climático de Ciudades C40, una alianza internacional que celebró su cumbre 2016, del 30 de noviembre al 2 de diciembre, en México DF (www.c40.org). 

¿Qué te hizo entrar en la política?

Un grupo de amigos me animó, pero a la vez sentía que había muy pocas mujeres que representaran a una mujer política cómo yo creía que debía de ser.  

¿Cuáles han sido tus mayores retos profesionales? 

He sido juez la mayor parte de mi vida y mi gran desafío ha sido lograr una justicia cercana y personal, eficaz y útil. De ahí es de donde vengo y eso es lo que intento conseguir también en el Ayuntamiento. 

Como alcaldesa, ¿qué es lo que más te ha sorprendido?

Las agresiones políticas y las verbales. Procedo de una profesión donde hay debates muy intensos, ya que las decisiones de los jueces afectan a las vidas y a los intereses de muchas personas. En la Corte hay discusiones muy acaloradas, pero todo se hace con respeto y sin una innecesaria hostilidad, una hostilidad que no sólo es absurda, sino que además es muy grosera.

¿Cuáles son los mayores problemas en Madrid? 

Tenemos un problema en particular causado por unos contratos desacertados y una cierta pérdida de responsabilidad ciudadana. La ciudad no está lo suficientemente limpia. Sé que es peor en otras capitales, aunque me gustaría despertar la conciencia de los ciudadanos para conseguir que Madrid esté más limpia. 

¿Recuerdas alguna decisión profesional que haya sido especialmente difícil de tomar para ti? 

En general, me es fácil decidir. Quizá sea un defecto, pero suelo tomar decisiones con mucha rapidez. Después reflexiono sobre si fue una elección correcta, aunque lo hago una vez ya está todo hecho.

¿Tienes algún truco para mantener la calma con todo el estrés de tu trabajo?

Creo que no hay ningún truco como tal. Tengo 72 años y sé quién soy. Me he convertido en una persona tranquila, en alguien que nunca se enfada. En ocasiones, alguna situación de mucho estrés me puede conducir al llanto, pero ni siquiera entonces voy a gritar o a reaccionar de una forma desproporcionada.

¿Cuál es el mejor consejo que te han dado?

Cuando yo era joven, mis padres leían el Blanco y Negro, donde había una sección dedicada a la mujer titulada Cuarto de Estar. Con sólo 14 ó 15 años, leí ahí un artículo dedicado a las adolescentes que me encantó. Rezaba algo así como: «Jóvenes, decid sí». Pensé que tenía mucha razón. Decir sí a la vida se convirtió entonces en mi lema. Decir  no te hace ser más pequeña y evita que experimentes el mundo en toda su plenitud. He vivido en un periodo en el que había muchas creencias que te limitaban y muchos miedos: «No hagas esto, no hagas lo otro...». Yo me pregunté por qué no y empecé a disfrutar, a abrir puertas, a experimentar y a hacer cosas diciendo siempre sí a la vida.

¿Y qué consejo le darías a la siguiente generación de chicas?

Además de decir que sí, les diría que la aventura de trabajar, de vivir para cambiar tu entorno y mejorar las condiciones de vida de los demás es una experiencia fascinante. Les diría que deben aprender a ser felices y que lo serán si se dedican a mejorar el mundo. 

​Karin Wanngård (Estocolmo)

Edad: 41 años.

Lugar de nacimiento: Estocolmo, Suecia. 

Estado Civil: Casada. Hijos Dos, de siete y dos años.  

Su lema «Qué difícil puede llegar a ser».

Hoy abundan los extremismos y la alcaldesa de Estocolmo desde 2014 defiende trabajar por las minorías y la igualdad. Con ese discurso ha convencido a su electorado. 

¿Qué te hizo entrar en la política? 

Comencé en la Organización de la Juventud Social demócrata de Suecia con 14 años, ¡era más divertido que ir a la escuela! En mi casa se hablaban los temas sociales en la mesa de la cocina, donde aprendí que hay que tratar a todas las personas con el mismo respeto.

¿Cuáles han sido tus mayores retos?

La construcción de viviendas, la falta de profesores y la inmigración. Por supuesto que recibiremos a los refugiados, aunque tenemos que conseguir casa para ellos. A un nivel más personal, mi reto es conciliar el trabajo con mi familia. En estos momentos tengo muy poco tiempo para mis amigos y mis familiares, pero tengo un marido fantástico que recoge a los niños de la escuela.

Enumera los mayores problemas de tu ciudad. 

Las desigualdades en educación, vivienda y empleo. No todos los ciudadanos tienen las mismas oportunidades. Mi deber es defender a las minorías.  

¿Un consejo para las chicas jóvenes?

Le diría lo mismo a todo el mundo: «Estudia».  Aunque te dediques a la política, es importante poder volver a tu trabajo. 

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Anne Hidalgo (París)

Edad: 57 años.

Lugar de nacimiento: Cádiz, España. 

Estado Civil: Casada. Hijos: Tres.

Su lema: «Caminante, no hay camino, se hace camino al andar». 

La primera mujer que ha logrado la alcaldía de París es, también, una de las políticas más populares en su país, con un índice de aprobación ciudadana del 52% frente al, por ejemplo, 19% del presidente Hollande. Parte de su éxito se debe a sus medidas para la mejora de las viviendas y contra la contaminación, así como las destinadas a crear más zonas peatonales en la capital francesa.

¿Qué te hizo entrar en la política? 

Mis raíces. Mi padre era un republicano español y procedo de una familia de inmigrantes. Mi padre era obrero y mi madre, costurera. Ambos deseaban que sus hijos estudiáramos. Decidí ingresar en el Partido Socialista en el año 1994, tras el batacazo electoral del 93, y me dije: «Deja ya de criticar desde la barrera, si quieres que se haga algo, hazlo tú misma, involúcrate y  que se escuche tu voz. Me pareció algo muy natural, pero no pensé que haría carrera en la política.

¿Cuál ha sido tu mayor reto profesional?

Las elecciones para la alcaldía. Te pones en el punto de mira de todo el mundo y debes explicar por qué quieres liderar. No es algo natural, al menos no para mí. Con un pasado como el mío, no sientes el poder como un derecho por nacimiento. Tuve que trabajarlo. Además es una prueba de coraje que te prepara para el puesto. En una sociedad tan mediática, puedes llegar a sentirte como la protagonista de un reality show que está ahí sólo por tener la imagen adecuada.

Dinos cuáles son los mayores problemas de tu ciudad.

La falta de guarderías públicas y de actividades extraescolares para niños más mayores que permitan a sus padres recogerlos por la tarde. El trabajo y el acceso al empleo también. Estamos intentando ayudar a mujeres desempleadas sin formación o a aquellas que dejaron el mercado laboral por ser madres y desean volver a él.  Por otro lado hemos empezado a lanzar iniciativas para mujeres que quieren montar su propio negocio, ya que hemos detectado que es más difícil para ellas optar a préstamos y ayudas. Además, trabajamos en temas de salud reproductiva y sexual y, por supuesto, en la lucha contra la violencia de género. A este respecto, la independencia económica es fundamental. Por eso creo que es tan importante fomentar el empleo femenino. 

¿Qué consejo le darías a una chica joven?

Tú pones tus límites y, generalmente, dependen del trabajo que haces o del que no haces. No lo olvides, las barreras están hechas para levantarlas.  

¿Cómo ves la igualdad de género en tu país para levantar esas barreras?

Las mujeres aún sufren discriminación para ciertos puestos de responsabilidad. Pero, aunque la igualdad todavía no es una realidad, en París el 87% de las mujeres de entre 25 y 55 años tiene un empleo. No quieren sacrificar su femineidad ni renunciar a ser madres por su trabajo. La Ley de Igualdad de Oportunidades, que se firmó hace 17 años, ha permitido que mujeres de organizaciones de base o con un pasado profesional como el mío puedan poner un pie dentro. 

¿Cuál es la decisión más difícil que has tomado?

Tengo la suerte de no sentirme culpable de ninguna decisión. Si disfrutas de tu vida y no le das a tus hijos la impresión de haberte sacrificado por ellos, les regalas libertad. Tenemos que dejar de sentirnos culpables y de pasar esa culpabilidad a nuestros hijos e hijas. 

¿Tienes algún truco para mantener la calma con todo el estrés de tu trabajo?

Hacer deporte. Y si tengo un día duro, llamo a mis colaboradores más cercanos y nos vamos a caminar, hablar y reírnos. Es como tener 15 años otra vez y estar con tu pandilla por ahí. 

Clover Moore (Sídney)

Edad: 70 años.

Lugar de nacimiento: Sídney, Australia. 

Estado civil: Casada. Hijos: Dos, Sophie y Tom.

Su lema: «Trabajando duro en lo que merece la pena».

Profesora y madre, Moore llegó a la política como ciudadana indignada por la falta de zonas verdes infantiles. Desde 2004 es la alcaldesa de Sídney. ¿Su secreto? Sabe escuchar y ha demostrado trabajar por las minorías, como la comunidad LGTB.  

¿Qué te hizo entrar en la política? 

No fue algo planeado. Mi marido y yo tuvimos a nuestra hija en Londres y, al regresar a Sídney, descubrimos una situación terrible: no había parques con hierba adecuados para estar con los niños. Redactamos una petición para hacer algunos en nuestra zona. Aunque no tenía experiencia política, monté un pequeño grupo comunitario, un club de verduras, una asociación para cuidar niños... Cuando fueron las elecciones municipales del sur de Sídney, comenzó a llamarme gente para que me presentara. Y decidí hacerlo. Años después, el antiguo alcalde dijo que ojalá me hubiera dado aquellas zonas verdes.  

¿Recuerdas tu mayor reto profesional? 

Me presenté como independiente, así que tuve que llamar a puertas cada fin de semana durante seis meses. Otro gran reto fue combatir las drogas.

¿Qué consejo darías a las chicas jóvenes? 

Aprovecha tus oportunidades, siempre. 

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​Fumiko Hayashi (Yokohama)

Edad: 70 años.

Lugar de nacimiento: Tokio, Japón.

Estado civil: Casada. 

Su lema: «Las personas viven para el resto de seres humanos».

Directiva y CEO de empresas como Nissan o BMW, Fumiko Hayashi fue elegida alcaldesa de Yokohama, la segunda mayor ciudad de Japón –con 3,7 millones de habitantes–, en 2009 y ha sido reelegida con amplia mayoría. En 2006, la revista Forbes la incluyó entre las 40 mujeres más poderosas del mundo.  

¿Qué te hizo entrar en la política? 

Pensar que podía ayudar a crear una sociedad donde la mujer logre tener un papel activo. Creo que tener líderes femeninos fomenta que los hombres acepten y entiendan a las mujeres trabajadoras. 

¿Cuál ha sido tu mayor reto profesional? 

Eliminar las listas de espera en las guarderías para que las madres puedan continuar sus carreras profesionales. Decían que era imposible, pero lo hemos conseguido en sólo tres años. El gobierno japonés lo ha llamado el Método Yokohama, y lo están aplicando en otras ciudades. 

¿Existe la igualdad de género en Japón?

Queda mucho por hacer. La baja participación política femenina es un problema muy grave. El porcentaje de mujeres en el Congreso es del 9,5%, lo que nos sitúa en el puesto 154º mundial.  

¿Un consejo para las chicas jóvenes? 

Elige el camino más difícil, así se abrirán ante ti otros nuevos mundos.

Patricia de Lille (Ciudad del Cabo)

Edad: 65 años.

Lugar de nacimiento: Beaufort West, Sudáfrica. 

Estado civil: Casada. Hijos: Una hija de 42 y un hijo de 40 años.  

Su lema: «Di la verdad».

Fundadora del Partido Independiente Demócrata, Patricia de Lille fue elegida alcaldesa de Ciudad del Cabo en el año 2011. Desde entonces, entre sus grandes logros está el ser muy respetada por su lucha activa contra la corrupción. 

¿Qué te hizo entrar en la política? 

En el punto más álgido del apartheid no te permitían ir al colegio que quisieras o entrar por la misma puerta. Crecí en una sociedad segregada, pero mis padres nos educaron en la igualdad y en la idea de que sólo hay una raza, la humana. No nos dejaban referirnos a nadie como blanco o negro. En 1976, cuando los jóvenes empezaron a quejarse y hubo una violenta represión, no pude seguir sentada. Entré en política, aunque me arriesgaba a ser encarcelada durante diez años.

¿Cuál es la situación de la mujer en tu país?

El abuso se ha convertido en norma en vez de excepción. Ocurre dentro de nuestros hogares por parte de la gente que amamos: hermanos, maridos o padres. Se mantiene en secreto y, así, ayudamos a encubrirlo. En Ciudad del Cabo tenemos centros para  las mujeres, pero muchas acuden a líderes religiosos que les dicen que rezarán por ellas... 

¿Tu decisión más difícil?

La dedicación. Mis éxitos han supuesto pérdidas. Mi madre decía que me veía más en la televisión que en la vida real. 

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