¿Le quieres o solo tienes miedo a estar sola?

El miedo a la soledad puede anclarnos a nuestra pareja aunque ya no estemos enamorados. ¿Es tu caso? Una experta te ayuda a identificar la situación y a dar el paso para darle la bienvenida a la soltería ¡con alegría!

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¿Ya no le quieres pero te aterra estar sola de nuevo? ¿Piensas que no volverás a encontrar a nadie que te quiera? Stop, no te conformes con la situación. Tampoco le tengas miedo a la soltería, como dice Ainhoa Espejo, coach de Ai hop Coaching "ya no te catalogan de solterona si a los 30 no tienes marido, como pasaba antes". Pero, como añade, "aún tenemos ese miedo inconsciente a la soledad y nos siguen metiendo con calzador la idea de que vivir en pareja es lo más".

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"Estar solo, para muchos, es sinónimo de infelicidad, de tristeza e incluso de falta de salud mental (recordemos a la loca de los gatos de Los Simpson)", dice Espejo. "Por eso muchas personas sienten ansiedad ante la idea de quedarse solos".

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¿Te pasa a ti?

La coach Ainhoa Espejo nos da las pistas para saber si es nuestro miedo a la soledad lo que nos impide dejar a nuestra pareja:

- Sabes perfectamente que estás en una relación que no es del todo satisfactoria (o que es incluso tóxica), pero aún así continúas estando ahí.

- Llevas tiempo planteándote terminar la relación. Sabes que es lo mejor para ti. Pero te asaltan tantas dudas, que al final te bloqueas y nunca das el paso. Te mueres de miedo pensando qué vas a hacer después de la ruptura, qué hará tu pareja. Cómo os organizaréis la logística (repartir hijos, mascotas, casa, amigos,…). Piensas que te puedes equivocar si lo dejas. ¿Qué pasa si nunca vuelves a encontrar a nadie que te quiera? Estos miedos son normales. Son incluso necesarios para tomar una decisión madura y sopesada. Pero si te están haciendo daño, son una clara señal de alarma.

- Te entra una pereza brutal sólo de pensar en el trajín de la mudanza, el papeleo, tener que buscar nuevas amistades. Tener que explicar a tu familia y amigos que lo habéis dejado. Buscar nuevas cosas que hacer en tu tiempo libre, etc. ¡Mucho lío! Es la justificación ideal para quedarte como estás y tapar otros miedos más profundos que te están bloqueando.

- Lo pasaste tan mal tras dejar una relación, que te aterroriza volver a pasar por ese sufrimiento. Así que prefieres acomodarte y conformarte con lo que tienes, antes que volver a enfrentarte al dolor.

- Crees que si lo dejas, sentirás que has fracasado. Y eso te da mucho miedo. Por eso no le quieres dar explicaciones a nadie, ni que se enteren de que estás mal. Ni siquiera tú misma te quieres dar cuenta de ello. Por eso te pones a pensar siempre en otras cosas más agradables.

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- A veces dudas de si realmente te gusta esa persona. De hecho, si fuera el fin del mundo y tuvieras que elegir a cualquier persona para repoblar la Tierra, seguramente ni te fijarías en él/ella. Pero estás a gusto, y ni tan mal…

- Vas encadenando una relación tras otra. No te das el espacio necesario para estar a solas contigo misma durante una temporada y pensar en tus necesidades y en lo que quieres realmente.

- Has estado muy poco tiempo soltera en tu vida. Siempre da la casualidad de que aparece alguien cuando menos te lo esperas y claro, ¡no puedes dejar pasar la oportunidad! Aunque te hubieras prometido que esta vez sí ibas a estar un tiempo por tu cuenta…

- Tus mejores amigas te han aconsejado varias veces que trates de estar sin pareja un tiempo. O que reconsideres dejar la que tienes ahora, ya que es una persona que no te trata del todo bien. Pero tú te resistes y sigues en tus trece.

- Tus parejas no tienen nada que ver entre sí. Parece que te hubieran tocado los/as novios/as en una tómbola. De hecho, ni tú misma sabes bien qué fue lo que te hizo saber que eran los/las indicados/as para ser tu pareja.

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Qué hay detrás

Pero ¡ay amiga!, como dice Espejo, "el miedo a la soledad no sólo tiene que ver con la pareja". La coach nos revela todo lo que puede haber detrás:

- La idea de quedarte un par de días en casa te aterroriza. Eres capaz de ir con quien sea y apuntarte a cualquier plan (aunque no te apetezca nada), con tal de no quedarte sola.

- Eres incapaz de quedarte en silencio, a solas con tus pensamientos. Siempre tienes que tener puesta de fondo la tele, la radio, música… aunque no le estés prestando atención.

- Estás enganchada a las Redes Sociales. No paras de ver lo que hacen tus amigos. Subes publicaciones y fotos esperando que te lluevan los "likes". Tu whatsapp está que echa humo. Vives por y para estar conectada con "el mundo" (online).

Lo más popular

- Todas tus aficiones implican a otras personas. No tienes casi ningún hobbie que se haga en soledad. Siempre necesitas a tu pareja o a tus amigos para disfrutar de tu tiempo libre.

- Ves a algún anciano solo y te mueres de pena. Te empiezas a montar una película mental que ni Steven Spielberg, imaginándote lo desgraciada que es su existencia. Y te entra un agobio enorme al pensar que esa puedes ser tú el día de mañana.

- Y lo mismo cuando te enteras de alguien que ha cortado con su pareja y se ha quedado soltera. Te entra una mezcla de compasión, pena y miedo.

- Tienes la necesidad de contarle siempre a alguien lo que te pasa, lo que sientes, lo que piensas. Puede ser a una amiga, una pareja… o a tu tablón de facebook. ¡No puedes estar ni un día sin hablar con alguien!

- Tu ideal de vida es tener una casa abarrotada de gente, de amigos, de visitas. Sueñas con tener una familia numerosa y una ajetreada vida social.

- Cuando te imaginas tu posible futuro como soltera y sin familia, te entra un agobio enorme y enseguida te quieres poner a pensar o hacer otra cosa para distraerte.

Recuerda

Como dice Ainhoa Espejo, "todos necesitamos en mayor o menos medida a los demás". Como dijo Aristóteles "el hombre es un ser social por naturaleza".

"Pero si te das cuenta de que lo tuyo es una necesidad desesperada de estar con alguien (pareja, amigos, familia, incluso desconocidos), es importante que tomes cartas en el asunto", recomienda.

¡Deja de huir de ti misma! "Date un espacio para conectar con lo que necesitas, con lo que te gusta y te hace disfrutar. Aprende cosas nuevas. Quédate en silencio y escúchate. Haz cosas por y para ti", dice la coach. "Aprende a quererte y a estar a gusto con tu propia compañía. Ya verás como así empiezas a estar con las personas de otra manera. Desde la libertad personal y no desde la necesidad", añade.

¿Nuestro consejo? Si después de leer este artículo tienes claro que no dejas a tu pareja por miedo, acude a un experto, ya sea un coach experto en relaciones personales como Ainhoa Espejo, o a un psicólogo.

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