Ser más egoísta te hará más feliz

Nos han dicho tradicionalmente que el egoísmo es algo negativo, que tenemos que estar siempre entregándonos a los demás. Pero... ¿y si te dijéramos que todo eso es mentira? ¿Que vas a ser más feliz si te quedas con el primer trozo de la tarta? Sigue leyendo y sorpréndete.

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Reconócelo. Toda tu vida te han inculcado la negatividad de ser egoísta. Pensar en ti mismo antes que en los demás era malo y, en consecuencia, todo lo que hicieras tenía que estar en una especie de sumisión hacia los que te rodean. Tus padres, tus hijos, tus compañeros de trabajo, tus amigos, tus colegas de la asociación o del partido. Todo antes que tú.

Pues es el momento de darle la vuelta a la tortilla o, mejor dicho, a la tarta. Esto es lo que propone Marisa Navarro, doctora en Medicina, máster en Gerontología y Salud por la Universidad de Alicante y especialista en Trastornos del Sueño por la Universidad Complutense de Madrid en su libro 'El efecto tarta' (Ed. Cúpula, 14,95 euros), donde nos indica las claves para ejercitarnos en el 'egoísmo positivo'. Es decir, en quedarte con el primer trozo de la tarta antes de repartirla.

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"Aquello que tú no te des, no te lo va a dar nadie, y aunque te lo den otros, si tú no te lo has dado antes, o no te va a llegar o no lo vas a poder sentir en su plenitud. En definitiva, si tú no te quieres, el amor de los demás o no te llega o lo hace con dificultades", explica la especialista. El egoísmo positivo se convierte así en la clave de la felicidad, un egoísmo sano que suponga quererse a los demás como a uno mismo, sin sentirse culpable.

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Las preguntas clave

¿Y por dónde empezar? Porque está claro que no nos han enseñado a esto. Bien, la doctora Navarro nos propone cinco preguntas para empezar a prestarnos la atención que necesitábamos desde hace años:

  • ¿Qué es lo que yo quiero?
  • ¿Qué es lo que a mí me gusta?
  • ¿Qué es lo que a mí me sienta bien?
  • ¿Qué es lo bueno para mi vida, mi salud y mi bienestar en todos los sentidos?
  • ¿Qué necesito? (una pregunta que nos interpela más allá de lo básico).

No son cuestiones sencillas para nadie. Pero tienes que empezar a hacértelas porque, según plantea el libro, debes empezar por cuidarte a ti mismo y hacerlo YA, "porque si este abandono de ti mismo se mantiene en el tiempo, puedes desarrollar un trastorno de ansiedad, depresión e incluso enfermedades físicas". Cuidarte y atender tus necesidades fomentará una buena autoestima y muchas personas se acercarán a ti de otra manera, atraídas por la felicidad que irradies, pero ¡ojo! otras se alejarán de ti porque les convenía más la 'sumisión' que tenías antes, explica Navarro.

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"Ten en cuenta algo, y es que los que se queden y acepten ese cambio en ti, y los que no sólo lo acepten, sino que lo aprecen, son las personas que merece la pena que se queden en tu vida", asevera la autora. ¿Te merece la pena el cambio? Si tú no eres feliz, no puedes hacer feliz a nadie; si te quedas enquistado en la frustración de no pensar en ti, acabarás llena de rencor y resentimiento.

Y no tengas miedo a pensar demasiado en ti, no va a ser algo que se te vaya de las manos: "Querernos, cuidarnos y atender nuestras necesidades, hace que estemos alegres y felices, nos convierte en personas más creativas, y eficientes, y genera la mejor versión de nosotros mismos, y eso es lo que tendremos para dar a los demás", nos cuenta Marisa Navarro a Elle.es.

Piensa en positivo

El texto nos propone diferentes maneras de alejar pensamientos dañinos y convertirlos en felices, apostando por lo que la experta denomina 'medicina emocional' a través de los 'sentimientos que sanan'. Estas son algunas de las técnicas y 'tips' que más nos han gustado para empezar a comernos la tarta ya mismito.

Vigila lo que piensas. Elige pensar lo que te conviene pensar; lo que mejor te sienta, lo que te produzca mayor beneficio. Corta las películas de pensamientos negativos buscando actividades físicas, 'hobbies' o 'frases raqueta' (aquellas con las que elimines de raíz los malos rollitos) y luego, céntrate en pensar en las cosas buenas de la vida.

No discutas. ¿Para qué? Una cosa es confrontar opiniones con el otro, porque puede ser muy instructivo y además nos ayuda a preparar nuestros argumentos. Pero cuando no coincidas, no te metas en discusiones: "¿por qué estoy discutiendo? ¿Vale la pena? ¿Adonde me va a llevar esto?" son las preguntas que te debes hacer. Dialogar no es competir. Si no se llega a un acuerdo, déjalo.

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Actúa. La acción despierta la emoción, explica el texto. Es decir, es necesario salir de la zona de confort para encontrar la pasión y para que se desarrollen conexiones neuronales nuevas que te den más vida. Y, claro, en esta acción se incluye hacer ejercicio, no solo por nuestro bienestar físico sino para que se generen endorfinas, que mejoran nuestros ánimos.

Háblate bien. En esto de repartirse el primer trozo de tarta, es muy importante cuidarse desde el lenguaje. No nos maltratemos, nada de decirnos "¡estás tonto!, ¡menuda estupidez has hecho!". A los otros les cuidas, ¿y tú? Trátate con respeto, admírate, olvídate de los "debería" y los "tengo que" y háblate con términos como precioso, genial, bonito, estupendo...

Suelta. ¿Cuántas veces sigues arrastrando cosas que no te convienen? Pensar en una relación que has dejado, o un trabajo que no te satisface, o... ¡Para! ¡Suelta! Tu cerebro se ha acostumbrado a pasar por ese camino fácil y transitado, pero deja de hacerte daño. Suelta cosas innecesarias y haz espacio en tu cabeza para cosas realmente importantes.

Vuelve a ser un niño. Parece que desaprendemos: de pequeños, somos más inocentes, empáticos, tiernos, con capacidad de ensimismarnos por cualquier cosa... ¿Por qué no volver a ser un niño? Ve por la vida sin juicios preconcebudos, recupera la curiosidad por el mundo que te rodea y no tengas miedo a fracasar ni a decir lo que piensas, con buenas maneras.

Los más peques no tienen miedo a comerse el primer trozo de la tarta. Y lo harán con ganas, ilusión, con ojitos emocionados y, sobre todo, con ese beso que luego te darán. ¿Te atreves a ser egoísta? ¿Te atreves a ser feliz? Tú decides.

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