¿Qué dice de ti la impuntualidad?

Llegar tarde a tus citas está considerado un acto de mala educación. Si es algo que te ocurre de manera poco frecuente no debes preocuparte, porque le puede ocurrir a cualquiera, pero si esto te sucede por norma general deberías saber que no da una buena imagen de ti mismo. Pero que no cunda el pánico si tienes este mal hábito, porque también te traemos unos consejos prácticos para ponerle remedio.

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Hay muchas razones por las que una persona puede ser impuntual. Hablamos con Marina E. Fernández Barragán, psicóloga sanitaria-jurídica en despacho privado, para que nos desvele qué dice la impuntualidad sobre tu forma de ser.

En primer lugar, apunta que hay personas a las que les cuesta llegar a la hora prevista porque anteponen sus necesidades a las de los demás, esto denota una personalidad egoísta y poco respetuosa con el resto. Debemos valorar al prójimo, ya que nos está regalando su tiempo.

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Otra razón por la que uno puede llegar tarde a los sitios o entregar las obligaciones fuera de plazo es debido a la falta de organización, si no sabes estructurar el trabajo es probable que seas impuntual. En la sociedad en la que vivimos muchas veces tenemos demasiadas tareas, más de las que se puedan realizar en las 24 horas del día. Estas personas que son incapaces de abarcar tanto trabajo deben priorizar lo que es más importante y aprender a rechazar lo que no van a poder cumplir.

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También es verdad que esto le puede ocurrir a gente que está ante un gran cambio en su vida. Aquellos a los que se les presenta un imprevisto temporal o un giro en la rutina y necesitan un periodo de adaptación para acostumbrarse a esa nueva situación. Algunos ejemplos de estos casos pueden ser la llegada de un bebé, un cambio de trabajo, una depresión, o algún tipo de lesión corporal que nos ralentiza el ritmo.

Para poder cambiar este hábito y poner al  tiempo de tu parte, lo primero que debes hacer es valorar si realmente quieres mejorar, o si no te importa que este rasgo forme parte de tu definición como persona. Sin esta primera reflexión es imposible que se produzca el  cambio.

Una vez tomas la decisión hay que reconocer el motivo por el que no somos puntuales, si es la falta de respeto al otro, que no me organizo correctamente, o que se me presentan demasiados imprevistos. Una vez hecho esto podemos empezar a progresar:

Hacer un cálculo sobreestimado del tiempo que necesito para poder ir ajustándolo en función del resultado en futuras ocasiones.

Apuntar todo lo urgente que tenemos que hacer antes de una cita y sólo hacer lo demás si nos sobra mucho tiempo.

A la hora de presentar un trabajo establecer una lista de prioridades.

Aprender a rechazar responsabilidades extra si no vamos a poder cumplir las expectativas.

Prever que pueden surgir situaciones difíciles y no concretar una hora o fecha fija, sino con un margen de tiempo.

Si intuyo que me puedo retrasar, quedar con la otra persona en lugares en los que pueda aprovechar el tiempo en caso de que llegue tarde.

Si por el contrario, eres de las personas que siempre espera a los demás y eso hace que no llegues a tiempo, el consejo que te podemos dar es que aprendas a actuar de manera individual cuando tengas que acudir a una cita.