¿Qué dice tu letra de ti?

Si realizamos un análisis profundo de la escritura podemos llegar a conocer ciertos aspectos del carácter de una persona o de nosotros mismos.

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La grafología es la ciencia que analiza la escritura para describir la personalidad de un individuo y determinar características generales de su carácter. La manera que tenemos de escribir refleja nuestra conciencia, nuestro subconsciente e incluso nuestros deseos más íntimos.

Hablamos con la grafoanalista Xantal Laplana, organizadora junto a Carme Font del ‘VI Foro Internacional de grafología, psicología del rostro y lenguaje corporal’ que se celebró del 25 al 27 de febrero en Barcelona, para que nos ofrezca unas pinceladas sobre lo que podemos deducir de nuestra letra.

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Lo primero que hay que dejar claro es que un buen grafólogo siempre debe analizar todo el escrito, nunca letras o rasgos sueltos, pues un trazo aislado no es suficiente para definir algo. Sólo si esos signos se repiten de manera continuada en el texto podemos determinar el carácter o estado de ánimo de una persona.

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Nos desvela algunos de estos rasgos para que tú puedas estudiar tu comportamientos o el de otra persona según la forma de escribir.

- Si en un texto escribimos las líneas descendentes, es decir tienden a no ser rectas e ir hacia abajo, debemos estar alerta. Esto podría significar pesimismo, falta de energía, negatividad,… Esta señal suele ser puntual, por lo que si te pasa, analiza tu interior e intenta levantar el ánimo.

- Si por el contrario son ascendentes nos podemos encontrar con una persona que rezuma alegría y que está viviendo un momento muy bueno.

- Si en el papel dejamos el margen izquierdo ausente puede simbolizar protección frente al mundo exterior. Nos encontramos con una persona insegura, con dificultad para asumir decisiones, con temor a los cambios y con una fuerte necesidad de apoyo.

- Cuando el margen derecho no se aprecia significa que la persona siente inquietud por lo nuevo, capacidad para enfrentarse a situaciones, iniciativa y visión de futuro.

- Las escrituras sobrias, sin ornamentos, simbolizan equilibrio prudencia, discreción, integridad e imparcialidad.

- La letra demasiado redonda puede ser lenta y monótona, manifestará una cierta calma. Pero también puede mostrar sensualismo e instintividad.

- Si se detecta una escritura ilegible, precipitada e inacabada, significa que hay cierto desorden. Observamos un comportamiento falto de claridad, que rodea el misterio y es difícil comunicarse con él.

- La cohesión entre palabras se observa cuando la escritura es continuada, casi sin levantar el lápiz. Esto simboliza la coordinación de ideas, la constancia de lazos afectivos en las relaciones humanas, la coherencia. El espacio o ligamento que se aplique entre dos palabras pone de manifiesto la relación que existe entre el pensamiento, el deseo y la acción. Por ello, la letra ligada puede ser mayor garantía de la relación entre iguales.

- Cuando un texto esté escrito en mayúsculas, no por exigencias del guión sino de forma voluntaria, se manifestará cierto misterio en su personalidad. Esa persona manifiesta ser bastante dependiente de las normas, conoce muy bien las reglas y los formalismos sociales. Son difíciles de conocer a nivel particular.

- La presión que ejercemos al escribir representa la base de todo, en grafología se establece una metáfora con el caudal de sangre que fluye por nuestra anatomía. Por ello si se observan torsiones en las hampas (parte superior de la letra) manifestará un gesto de sufrimiento físico o psíquico. Algo le hace daño a esa persona o se siente angustiada.

En este aspecto podemos ir un paso más allá. Pues examinando todo el conjunto de un escrito y observando con un microscopio de gran aumento, podemos detectar ciertos excesos de tinta, a los que llaman cegados o congestiones, que nos pueden indicar un gran malestar e incluso enfermedades. Xantal Laplana nos aclara que desde la grafopatología no se detectan enfermedades, pero sí pueden señalar indicios de algún tipo de anomalía.

Hay dos letras en particular de las que podemos deducir muchas cosas, pues indican características concretas y específicas.

La letra G contiene toda la energía que tiene que ver con la sexualidad.

- El óvalo de la ‘g’ simboliza el yo. Si hay ausencia de óvalo entonces podríamos decir que la ausencia del “yo” se manifiesta desaparecida, esta persona piensa más en el otro que en uno mismo. Si por el contrario el óvalo es excesivamente marcado, el "yo" estará muy presente y anteponga el disfrute personal a los gustos del otro

- La jamba o pie es el recorrido que continúa al óvalo, va de abajo a arriba para unirse con la siguiente letra. Esta parte de la letra indica la energía sexual con la que nos unimos al otro. Es importante observar si esta letra está fragmentada o se conecta con la siguiente para ver si tenemos facilidad de establecer relaciones emocionales con otras personas, si no conecta ambas letras puede significar que tiene problemas para compatibilizar con otro.

La letra T nos dice mucho sobre la personalidad.

- Si tiene forma de sable, inclinada de forma exagerada y con el espacio de palabra excesivamente estrecho, nos hablaría de una falta de control, de una tendencia a la agresividad.

- Una barra de ‘t’ en forma de lazo complicada nos podría indicar posesividad.

- Los celos se muestran a través del ángulo en la zona inferior, en un arco rígido.

- La falta de control se distingue con barras de ‘t’ adelantadas, con finales largos y presión irregular.

También nos da unas pequeñas notas sobre las firmas.

Las firmas que tachan su propio nombre simbolizan la introversión del “yo”. Estas personas no permiten que se les conozca en profundidad.

Si la firma tiene una rúbrica envolvente, cerrada, sin apertura, estamos ante una especie de caparazón que “protege” del exterior. Si la rúbrica envolvente contiene una apertura en la parte derecha, hablaríamos de un atrevimiento y capacidad resolutiva ante los obstáculos y lo nuevo. Si por el contrario, la rúbrica envolvente tiene la apertura a la izquierda, ello podría indicarnos un acercamiento a los recuerdos, una especie de nostalgia melancólica por la madre, lo familiar, el padre.

Como conclusión quiere compartir que desde el estudio analítico de la escritura en mayor profundidad nos aporta más autoconocimiento y por ende más autoestima. Por lo que anima a todo el mundo a que se atreva a realizar un análisis profundo de su escritura, no les defraudará.