Los lugares más bellos de España

Viaja con nuestra lección de geografía.

¿Cuál es la isla más bonita de nuestro país? ¿Y la playa? ¿Y la ría? Sabemos que nuestra elección es discutible, pero seguro que no te puedes resistir a la belleza de todos los accidentes geográficos que te presentamos. ¿Los conoces todos?

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Unas islas: Cíes

Las Cíes son uno de los grandes tesoros nacionales. Se componen de 3 islas, Monte Agudo, O Faro y San Martiño, y las dos primeras están unidas por la playa de Rodas, considerada por 'The Guardian' como la más bonita del planeta. La diversidad natural de esta zona pontevedresa vale la pena la visita, sobre todo por los más de 200 especies de algas, peces, moluscos, aves marinas...

Una albufera: Valencia

Es un humedal que no te cansas de ver y en el que no pararás de admirar diversas especies de aves acuáticas. Se encuentra a 15 kilómetros al sur de Valencia y ocupa nada menos que 21.000 hectáreas de superficie. Ver atardecer en cualquiera de sus muelles o, mejor aún, en un barco, es una auténtica delicia; podrás conocer de primera mano por qué los árabes le llamaban 'Espejo del sol'.

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Un cabo: Gata

No, su nombre no procede de los gatos que pueblan la zona, sino de la abundancia de ágatas, la piedra preciosa, que había antaño. Despojada ya de todas ellas, ahora el principal problema de la zona es el turismo, que aunque acerca a muchas personas una de las joyas naturales del país también está perjudicando la situación de flora, fauna y, en general, del paisaje.

Un istmo: Gaztelugatxe

Es uno de los lugares más mágicos de Euskadi, la iglesia de San Juan de Gaztelugatxe -término que en vasco quiere decir 'castillo peligroso', que se erige en lo alto de un islote unido a la tierra por un istmo sobre el que transcurre el camino de 241 peldaños que conducen hasta la cumbre. Es un sitio muy frecuentado por los turistas, así que te recomendamos que vayas a primera hora de la mañana para no tener que aparcar el coche a kilómetros (y no es broma) de distancia.

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Un monte: Igeldo

Es uno de los símbolos donostiarras, el monte Igeldo que se asoma a 145 metros de alto sobre la playa de la Concha. A lo más alto puedes acceder por una carretera de 1,95 km o bien por el clásico funicular de más de un siglo de historia. Cuando llegues arriba, no te olvides de fotograrfiar San Sebastián (es uno de las vistas más hermosas de la ciudad) y de visitar el parque de atracciones, de lo más 'vintage' que hay en nuestro país, con su Montaña Suiza (es decir, rusa), de 1928.

Una península: Jandía

Al sur de Fuerteventura, esta bellísima zona ocupa una extensión de 200 km cuadrados, de los que más del 70% son parque natural. Hace millones de años, estaba separada del resto de la isla El paisaje es agreste, y combina montañas de poca altura y origen volcánico con dunas salpicadas de matorral y playas que parecen sacadas de una película. 

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Un lago: Sanabria

No es solo el lago más grande de España con sus 369 hectáreas, sino uno de los más impresionantes de Europa y el más importante de origen glacial. En invierno, es un espectáculo con su entorno natural, y en verano puedes disfrutar de alguna de sus playas de arena. Puedes recorrerlo en un barco con cámara subacuática y, desde allí, ver el balneario de Bouzas, abandonado desde hace décadas. 

Una colina: la del castillo de Morella

Para ser honestos, no es una colina, sino un monte la enorme roca sobre la que se erige este castillo medieval. A 1.070 metros, la fortaleza de Morella (Castellón) parece de película (de hecho, se han rodado unas cuantas), y dicen las leyendas que, con la invasión de Jaime I a los árabes, empezó allí la Reconquista. 

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Una ría: Betanzos

Es una de las más conocidas de las rías Altas gallegas, situado al norte de la provincia de A Coruña y es 'gemela' de la de Ares. Sus aguas bañan alguno de los pueblos marineros más bontos de la zona, como Redes, Cabanas, Pontedeume, Perbes, Sada... Y por si no te parece suficiente espectáculo natural, adéntrate en el bosque de Fragas do Eume.

Una montaña: pico Aneto

Con sus 3.404 metros, es la tercera montaña más alta del país, tras el Teide y el Mulhacén, y el pico más alto de los Pirineos. Hay que estar en muy buena forma para ascender hasta arriba, ya que desde el punto donde puedes dejar el coche se superan 1.500 metros de desnivel y se recorren nada menos que 7 kilómetros. Si la montaña no es lo tuyo, divísalo desde algún paisaje más accesible, como el Forau de Aiguallut, una preciosa sima que podrás recorrer incluso con niños. 

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