15 rincones de Dinamarca donde encontrar el verdadero 'hygge'

Ni siquiera tiene traducción a nuestro idioma, pero todo el mundo habla del hygge, el secreto de la felicidad de los daneses. Su significado tiene que ver con el arte de disfrutar de las pequeñas cosas: esa sensación de serenidad y paz que nos dan las experiencias tranquilas, ser amable con la gente que te rodea o disfrutar de tus momentos más íntimos en casa, a la luz de las velas y con el edredón nórdico hecho un ovillo para acurrucarte.

Por supuesto, no hace falta ser danés para ponerlo en práctica, aunque no está demás hacernos un recorrido por los pueblos más bonitos de unos de los países más feliz del mundo para darnos cuenta que el entorno tiene que ver y mucho.

Por cierto, se pronuncia /juga/, por si quieres que preguntar por él.

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La capital del hygge

Su nombre significa "muelle" aunque las protagonistas de sus calles son las bicicletas, las tiendas de diseño y las casas de colores llamativos. Hablamos de Copenhague, más que la capital de Dinamarca, el epicentro de un estilo de vida. El hygge se respira en los canales de Nyhavn, en el barrio de hippie de Christiana o entre las atracciones del parque Tívoli, pero también en el mejor restaurante del mundo, el Noma, capitaneado por el joven chef René Redzep. No nos olvidamos de esa señorita con cola de pez de 175kg y 1,25m llamada La Sirenita, símbolo de la ciudad y del país.

Ruta en bicicleta desde Copenhague a Dragør

Coge tu mochila, cárgala de buen rollo (junto con barritas energéticas) y alquila una bicicleta en Copenhague para escapar de la ciudad y conocer Dragør. Este antiguo pueblo marinero presume de ser toda una vía de escape para los estresados urbanitas y un buen destino para que los turistas conozcan la verdadera esencia de Dinamarca. Nada menos que 76 de sus casas están declaradas monumentos nacionales, aunque lo más romántico es perderse por sus bucólicas calles.

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Chapuzón a bajas temperaturas en Faaborg

Nos vamos hasta la Isla de Fionia, que tiene nombre de princesa de cuento... y es que de eso sabe un rato:  en Odense, su capital, está la casa donde nació y creció el escritor de cuentos de hadas Hans Christian Andersen

Pero nos vamos con el cuento a otra parte porque Faaborg tiene mar y queremos darnos un chapuzón en su espectacular Harbour Bath. Esta zona de baño marina creada por los arquitectos de JDS y Urban Agency da buena cuenta de por qué nos vuelve locos el diseño danés. No te pierdas tampoco la iglesia luterana del Espíritu Santo en el centro de la ciudad o la estatua de El Pozo de Ymir, donde podemos ver a un gigante nórdico siendo amamantado por una vaca, ¿pudo ser el primero en experimentar un gran hygge?

Sentarte a pintar la luz de Skagen

La luz de Skagen tiene algo especial. Pintores de la talla P. S. Krøyer o Michael o Anna Ancher intentarlo captarla en sus obras pictóricas del s.XIX y todos concluyeron que lo mejor era verla in situ. Tendremos que poner rumbo entonces al punto más septentrional de Dinamarca, donde los vientos y las olas compiten con la arena por un trozo de tierra. Tan particular es esta lucha que su iglesia, en la imagen, se entierra y se desentierra al capricho de las dunas. Las casas, de amarillo intenso con tejados rojos, siguen acogiendo a artistas y bohemios, que aún no han desentrañado el secreto de la luz de Skagen.

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La eterna juventud de Århus

Es la segunda ciudad más grande de Dinamarca y sin embargo es muy probable que jamás hayas oído hablar de ella. No volverá a pasar porque Århus está llena de vida gracias a su ambientado Barrio Latino y la zona de Vadestrædet, plagada de cafés y bares donde los universitarios viven muy intensamente el hygge. Århus tiene la media de población más joven de Dinamarca, buen motivo para visitarla y contagiarte de su espíritu jovial, herencia de su legado vikingo.

Pon un danés en tu vida en Ribe

Si tú eres amable, la amabilidad te será devuelta. Uno de los preceptos del hygge toma sentido cuando llegamos a Ribe, el pueblo más antiguo del país y uno de los más hermosos. Cerca de la frontera con Alemania, en Ribe se respira un ambiente muy austero por el día y muy vikingo por la noche. Esta pequeña contradicción viene de su herencia cristiana, que tuvo que convivir con el pasado vikingo de la ciudad (hay un museo que lo demuestra). Para conocerlo de arriba a abajo, nada como subir a la Torre de los Plebeyos dentro de la impresionante catedral, y disfrutar de las impresionantes vistas del casco antiguo.

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Modernidad y tradición en Svaneke

Elegido el pueblo más bonito de Dinamarca en 2015, Svaneke posee un casco histórico bien conservado, señoriales molinos de viento y una iglesia circular románica dedicada a San Ib que llama poderosamente la atención. Pero, si conoces a alguien que haya estado en esta localidad de la isla báltica de Bornholm, seguro que te ha hablado de la Torre del Agua de Jørn Utzon. Este singular edificio sirve como tanque pero sorprende por su forma, inspirada en los escandallos que usaban los marineros para medir la profundidad del mar. Impactante.

La dulce vida hygge en Tønder

Parece mentira que llevemos ya un buen rato de viaje y aún no hayamos hablado de comida. ¿Se os ocurre mejor sitio para encontrar el hygge que en una pastelería? Se te hará la boca agua con los tradicionales kanelsnegle (caracola de canela) en Tønder, la ciudad con el mercado más antiguo de Dinamarca. Una villa medieval llena de vida, sobre todo durante su festival de música folk, y que además tiene el privilegio de ser el hogar de uno de los miembros de la Familia Real: Su Alteza Real el Príncipe Joachim y su familia residen actualmente en el Castillo de Schackenborg.

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Vida entre el hielo de Ilulissat

Nos vamos lejos de la península de Jutlandia y es que no nos olvidamos de la inhóspita Groenlandia en este viaje cargado de hygge. Aunque sus habitantes viven por debajo de los cero grados no se les borra la sonrisa, sobre todo en pueblos tan pintorescos como Ilulissat, puerta de entrada a uno de los friodos helados más impresionantes del mundo. Casas de colores intensos en medio de bloques de hielo, ¿quién se resiste a marcarse un Instagram?

Deja que el viento se lleve tus preocupaciones en Gudhjem

Muchos dirán que los daneses viven encerrados en sus casas, sin tan apenas salir, y por eso les es más fácil encontrar el famoso hygge. No es del todo cierto: el hygge puede estar en cualquier lugar donde tú te sientan cómodo, tan sólo tienes que convertirlo en tu refugio. Así sucede en Gudhjem, donde el viento mueve las velas del Gudhjem Mølle, su famoso molino blanco que es el más alto del país con 24 metros de altura. Antes de convertirse en la principal atracción turística de este punto de la isla de Bornholm, fue una discoteca y una tienda de cerámica. Está claro que cualquier sitio puede mejorar.

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