Caprichos de la naturaleza

Gea era la deidad helena que inspiraba los sueños y alimentaba a niños y plantas. Pío Cabanillas ha contemplado con admiración y goce los caprichos de la naturaleza y nos deleita en un libro de fotos con su privilegiada mirada. Estos son algunos de los ejemplos que vas a encontrar en 'Gea' (Editorial La Fábrica).

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Merzouga (Marruecos)

 Jamás olvidarás una noche en el desierto, más aún si se trata del Sáhara. Este mar de dunas rojizas es bellísimo al atardecer, aunque la experiencia de recorrerlo por la noche en dromedario le otorga exotismo. No dudes en darte un baño de arena rodando por estas montañas cambiantes y tomar un reconfortante té moruno al anochecer mientras escuchas las historias de los tuaregs, llamados hombres azules, que nomadean en estas tierras yermas.

Marvel Lake (Canadá)

Este profundísimo cañón se abre paso entre paredes escarpadas, que en esta fotografía ofrecen un paisaje agreste. Sin embargo, durante la primavera y el verano los senderistas frecuentan los caminos que circundan el área lacustre y pasean entre pequeños arroyos, praderas y laderas alfombradas por abetos. La zona pertenece al Parque Nacional Banff, un área que forma  parte de las Montañas Rocosas, protegidas por la Unesco desde 1984.

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Chyulu Hills (Kenia)

Este parque nacional africano es uno de los mejores destinos para realizar un safari, sobre todo durante la estación seca, que arremolina a la fauna sedienta ante las charcas entre los meses de julio y octubre. Si decides recorrerlo a partir de noviembre verás vegetación muy exuberante, aunque soportarás fuertes lluvias. A cambio, los animales recién nacidos  campan a sus anchas con el Kilimanjaro de fondo y es la época perfecta para el avistamiento de pájaros. 

Everest (Tíbet)

Majestuosa, no merece otro apelativo la montaña más alta del planeta. Es la Tierra Prometida de los mejores escaladores –que pagan un permiso de 10.000 € por acceder al pico– y, aunque han coronado su cumbre más de 6.000 almas, de vez en cuando aviva su poderío atrapando para siempre a los montañeros entre sus perfiles. Desde el primer ascenso, en 1953, se han contabilizado 240 fallecidos, sobre todo en la conocida como Death Zone.

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Bryce Canyon (Estados Unidos)

Te encuentras ante uno de esos extraños prodigios que la naturaleza regala a veces. Estas fabulosas agujas –llamadas hoodoos– son prácticamente intransitables. Conforman un hemiciclo pétreo en este parque ubicado en el sudoeste de Utah, declarado Monumento Nacional, que se disfruta desde distintos balcones panorámicos.

Kicking Horse River (Canadá)

Estas lajas anuncian una profunda erosión y son parte del Parque Nacional de Yoho. Prepara la cámara de fotos porque impresionan las cataratas de Wapta y Takkakaw –con caidas de más de 250 m– y los lagos Emerald y O'Hara. Este río es perfecto para practicar deportes extremos. Con el rafting te esperan 32 km de aguas bravas y rápidos de vértigo, así que la emoción está asegurada. 

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Antelope Canyon (Estados Unidos)

Majestuoso complejo de arenisca situado en Arizona al que los indios navajos otorgan valor mágico; además de económico, pues gestionan todas las visitas turísticas. Esta inmensa grieta se divide en dos recorridos (Lower o Upper) que alcanzan hasta 40 m de desnivel. En su interior se captan ranuras talladas por la erosión espiral y fantásticos halos de luz –sunbeams– que hacen cobrar vida a estas paredes rojizas. Este soberbio efecto visual es imposible de retratar en ningún otro punto del planeta.  

Zagora (Marruecos)

Esta sinuosa captura viene acompañada en Gea de un revelador mensaje del poeta norteamericano Walt Whitman: "Si viajas conmigo, encontrarás lo que nunca cansa. La Tierra nunca cansa. la Tierra es basta, silenciosa, incomprensible al principio. No te desanimes, persevera: hay cosas divinas ocultas".

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Narsarsuaq (Groenlandia)

Los espíritus exploradores tienen un destino privilegiado en tierras árticas. Los vikingos, encabezados por el archiconocido Erik El Rojo, bautizaron hace siglos estos hielos turquesas. El poder del silencio entre estos colosos es mayor en el fiordo Ilulissat, donde se arremolinan miles de icebergs.  

Natural Bridge (Canadá)

Reaparece en nuestras páginas el cauce fluvial del Kicking Horse para señalar esta pasarela de piedra que lo cruza, una joya natural rodeada por picos que rozan los 4.000 m. Muy cerca se encuentra Burguess Shale, donde se exhiben fósiles de más de 120 especies marinas. El acceso guiado, de julio a septiembre, ahonda en la paleobiología al albergar restos con más de 500 millones de años.

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