Siete motivos para viajar a Túnez en otoño

Sí, el desierto y muuuucho más.

Túnez es un destino ideal para ir en otoño: su cercanía, sus buenas temperaturas y sus ajustados precios son tres razones por las que elegirlo para una escapada (y para huir del frío pelón que nos ha caído de pronto). Pero queremos darte otros siete motivos para que elijas al país norteafricano como tu próximo destino. Aquí las tienes.

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Branquias bajo el agua

Seguro que no es el primer destino en el que piensas si eres aficionado al submarinismo, pero Túnez es un auténtico paraíso si te gusta sumergirte bajo el agua, con sus espectaculares paisajes llenos de cuevas, túneles y buques de la Segunda Guerra Mundial, así como arrecifes e inmensas praderas de posidonia.  El país cuenta con 20 clubes de buceo afiliados a la Confederación Mundial de Actividades Submarinas. ¿Cuáles son los puntos más 'top' para los submarinistas? Apunta: Tabarka, Monastir y Djerba.

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Grandes dosis de cultura

La historia de este país ha dejado para la Humanidad un patrimonio artístico y cultural que vale la pena recorrer de arriba abajo. Las impresionantes ruinas de la mítica ciudad costera Cartago, los restos romanos de Sbeitla y Dougga, el anfiteatro de El Djem, el Museo del Patrimonio de Guelalla o la increíble colección de mosaicos del Museo Nacional de El Bardo, la más importante del mundo, son solo algunas paradas obligadas en tu ruta cultural por Túnez.

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Paraíso verde

¿Hacer unos hoyos a medio camino entre el mar, el desierto y una ciudad de las mil y una noches?  Sí: tanto si eres experimentado en este deporte como si estás empezando, hay un campo para ti, sobre todo en las zonas de Tabarka, en el norte, y Tozeur, en el sur –donde hay un hermoso oasis para refrescarte si las temperaturas suben–, siempre con un estándar de calidad alto, excelentes infraestructuras y servicios de primera clase.

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Un paseo por las nubes

Desmontando una vez más la idea de paisaje desértico, Túnez también ofrece muchos senderos y puntos para disfrutar de su naturaleza. Una propuesta de lo más interesante es practicar algo de 'bird watching', ya que se ubica en uno de los más grandes corredores migratorios de aves. Por ejemplo, al norte, la península de Cap Bon es uno de los principales puntos de paso del Mediterráneo para las aves migratorias. Por su parte, en el golfo de Gabés se han llegado a contar más de 330.000 aves acuáticas como patos, rapaces, paseriformes o gaviotas. En total, se pueden apreciar cerca de 400 especies de aves diferentes en el país.

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Vamos a la playa

Frente a un otoño de frío y lluvia, nada mejor que darte un largo paseo en cualquiera de las estupendas playas tunecinas, que seguro que te animarán a darte un baño o a practicar deportes acuáticos. Por ejemplo, entre Bizerta y Túnez capital se encuentra Kalaat Landlous, lugar perfecto para aprender o perfeccionar las acrobacias del kitesurf sobre las olas. Asimismo, la isla de Djerba también dispone de centros que ofertan vela, windsurf, esquí acuático, parasailing y también kitesurf. En Túnez, volar cerca del mar no es una metáfora...

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El esperado desierto

Sí, en esta lista no puede faltar el esperado y sugerente desierto. Las temperaturas otoñales son ideales para explorarlo sin preocupación y conocer sus dunas de arena, sus montañas escarpadas y sus oasis verdes. Para un plan relajante, valora dormir al menos una noche en una jaima bereber, una oportunidad única de observar el cielo estrellado, sin contaminación lumínica, picando un poco de pan cocinado con brasas y tomando té a la menta con piñones. Pero si te va algo más movidito, realiza una ruta en dromedario, pasea entre las dunas en quad o haz una travesía en vehículo 4x4.

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El descanso del guerrero

Tampoco es especialmente conocido Túnez por sus spas o por sus oportunidades de talasoterapia, pero el yodo de sus aguas marinas es un potente 'fármaco' para cuidar casi cualquier dolencia. El país cuenta con numerosos balnearios, situados especialmente en las costas norte y oeste.

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