Hoteles para valientes

¿Te atreverías a alojarte en un hotel que se encuentra situado en medio de un cráter, dentro de una mina, encima de un árbol o en uno con forma de iglú? Si su respuesta es que sí, vete reservando habitación.

Lo más popular

Actualmente a la hora de seleccionar un hotel no se busca únicamente que sea cómodo, con un precio apropiado, que tenga todo el equipamiento necesario o que esté bien situado. Ahora también miramos que nos ofrezca algo más, que el hecho de pasar una noche en ese lugar ya sea una experiencia por sí misma.

Para este tipo de público que prima la originalidad, la sorpresa e incluso el riesgo, nada mejor que esta selección de hoteles, cada uno de ellos situado en un sitio aún más especial.

Publicidad

En un cráter
¿Dormir en un cráter en el interior de un volcán que lleva dormido más de 2.500 años? En Ecuador es posible. El hotel concreto es el El Cráter Hotel y está situado a menos de 20 kilómetros de la capital del país, Quito.

Durante siglos en la cima del volcán Pululahua se ha ido formado una llanura en la que se ha construido este establecimiento hotelero. Cuenta con ocho suites de lujo y cuatro habitaciones estándar, todas decoradas con un diseño étnico minimalista que además ofrecen unas vistas impresionantes del cráter.

Lo más popular

Con una fachada de piedra vista tallada a mano, ofrece a sus clientes los servicios de un spa y un restaurante con 4 salas. Cada una de ellas tiene un ambiente y unas vistas diferentes y ofrecen comida nacional e internacional.

Y los que no se conformen sólo con ver el cráter desde la ventana, podrán acceder a su interior en una ruta a pie o a caballo.

En una mina
Para los que no sufran de claustrofobia, dormir en una suite situada a 155 metros de profundidad puede ser una experiencia irrepetible. El hotel Sala Silvermine del condado de Västmanland, Suecia, ofrece este exótico alojamiento.

Se trata de una mina sin actividad que ha sido rehabilitada y acondicionada para esta función, aunque sus comodidades no sean del todo lujosas. No dispone de un baño completo, sólo hay un inodoro situado a 50 metros de la habitación y para ducharse hay que subir a la superficie.

La temperatura ambiente en cualquier época del año es de dos grados aunque la estancia puede llegar a alcanzar los 18 grados. Aún así el personal del hotel recomienda ir bien abrigados.

Es un lugar perfecto para desconectar puesto que los móviles no funcionan allí abajo y la única forma de comunicarse con el exterior es a través de un intercomunicador que conecta con la recepción del hotel.

En un iglú
También es posible disfrutar de una estancia cuanto menos curiosa sin salir de la península. En la estación de esquí Grandvalira de Andorra se encuentra el Iglú-Hotel Grandvalira, a 2.350 m de altitud y construido exclusivamente con nieve.

Su temperatura ambiente es de cero grados y se ilumina con velas. Las opciones para elegir habitación son muy numerosas ya que cuenta con varios tipos: estándar con capacidad para hasta seis personas, Romantic para dos personas, Plus con baño propio (ya que los otros utilizan un baño comunitario) y un iglú suite con baño y jacuzzi privado.

Los dormitorios de 20 metros cuadrados tienen camas equipadas para resistir temperaturas extremas de hasta -40ºC, pero aún así el personal recomienda ir equipado con ropa adecuada. Por si fuera poco, este complejo cuenta con zonas comunes como un restaurante con capacidad para 65 personas, un bar y una terraza.

Y para disfrutar al 100% de la nieve, existe la posibilidad de dar un paseo nocturno con raquetas y realizar una primera bajada antes de la apertura de las pistas de esquí.

En los árboles
Los que de pequeños soñaban con tener una caseta en el árbol del jardín, ahora podrán hacer su sueño realidad. En el Parque Natural del Montseny de Cataluña, en una decena de centenarios abetos se encuentra Cabanes als Arbres.

Un alojamiento rural alternativo con cabañas en las que el tronco que las atraviesa es el eje central y donde no llega el agua corriente y tampoco la electricidad para respetar la naturaleza. Pero para suplir las necesidades básicas, la cercana Masía la Vileta ofrece los servicios de parking, recepción, comedor, sala de estar, duchas y piscina.

A la cabaña se accede a través de un puente colgante y de una escalera, y su terraza de diez metros cuadrados permite disfrutar de las vistas del Montseny o de los Pirineos. El desayuno se sirve cada mañana a través de unas cestas.

Además hay linternas y velas, además de agua y lavamanos a disposición de los clientes. Y para no contaminar, el WC es biodegradable y se recicla en forma de compostaje.