Europa desconocida

Hay vida más allá de las grandes capitales de Europa: un sinfín de ciudades encantadoras y fascinantes te está esperando fuera de las rutas turísticas más tradicionales. ¿Quieres conocerlas? Sigue leyendo.

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Liubliana (Eslovenia)

Conocida como la 'Nueva Praga', Liubliana es una pequeña y encantadora ciudad de medio millón de habitantes en la zona central de Eslovenia. Su castillo, erigido sobre una colina, es el principal sello de identidad de esta ciudad monumental, de arquitectura similar a otras capitales como Viena o las ciudades escandinavas. No te pierdas los cinco puentes que atraviesan el río Ljubljanika, en especial el Puente del Dragón, y no dudes en perderte por las callejuelas del centro histórico. A pesar de su pequeño tamaño, ideal para recorrerla en bicicleta o a pie, Liubliana es una ciudad cosmopolita y abierta, con una gran oferta cultural y de ocio que bien merece una visita.

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Glasgow (Reino Unido)

La ciudad escocesa de Glasgow, tercera más visitada del Reino Unido tras Londres y Edimburgo, dispone de todo lo necesario para una escapada de lujo: desde un sinfín de museos y galerías hasta las mejores zonas comerciales para no parar de comprar. La llamada 'Style Mile' es el centro neurálgico de las compras más chic, y en ella podrás encontrar algunas de las mejores firmas británicas e internacionales. Y si te apasiona la música, has llegado al lugar adecuado: Glasgow fue nombrada Ciudad de la Música de la Unesco en 2008, y es que esta ciudad es cuna de artistas de la talla de Mark Knopfler o grupos como Texas, Franz Ferdinand o Glasvegas. Pero, sobre todo, no olvides disfrutar de una buena pinta de cerveza en alguno de sus pubs locales: es toda una tradición.

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La Valeta (Malta)

La capital de Malta es una agradable ciudad de aire italiano que sorprende por su monumentalidad, no obstante está reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. A pesar de su reducido tamaño (es la capital europea más pequeña, con una población de unos 6.000 habitantes), aquí hay muchas cosas por hacer: disfrutar de su espectacular arquitectura barroca, sus impresionantes fortalezas, sus delicados jardines... No te pierdas la Catredal de St. John, cuya capilla fue pintada por Caravaggio, ni el Gran Palacio del Maestro, una espectacular edificación renacentista que hoy alberga la Presidencia de la República de Malta y el Museo de Bellas Artes.

Varsovia (Polonia)

La capital polaca, con aproximadamente 1.700.000 habitantes, es una agradable metrópoli en la que tradición y modernidad se dan la mano. Varsovia es una ciudad universitaria y joven, lo que la convierte en un animado punto de encuentro. No puedes perderte su centro histórico, reminiscencias del pasado soviético como el Palacio de Cultura, construido por Stalin, o una representación de ópera o ballet en el espectacular teatro Wielki. Y si lo tuyo es trasnochar, ésta es una ciudad que invita a ello: acércate hasta la zona de Nowy Świat, calle comercial por excelencia pero también llena de cafeterías y bares con encanto.

Vilna (Lituania)

Vilna, capital de Lituania, posee uno de los cascos históricos medievales mejor conservados de Europa, distinguido como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Esta ciudad báltica de medio millón de habitantes posee un sinfín de museos que visitar, entre los que destaca el Museo de las Víctimas del Genocidio, ubicado en las antiguas oficinas generales de la KGB durante la ocupación soviética. La catedral de Vilna es también uno de los monumentos obligados, gracias a su arquitectura peculiar y el gran número de obras de arte que alberga en su interior. Para pasear, el Parque Europa, de más de 55 hectáreas, es un destino agradable en el que disfrutar además de su museo de esculturas al aire libre.

Girona (España)

Tan cercana y a la vez tan desconocida: la ciudad de Girona posee un espectacular casco histórico que merece la pena ser descubierto. Visita su muralla carolingia, el barrio judío, su monumental catedral... Disfruta de la vista sobre el río Onyar, con sus casas pintadas de colores o, simplemente, deambula por sus mágicas calles y descubre locales sorprendentes. Además, su situación privilegiada sirve como punto de partida perfecto para organizar una excursión a las bonitas localidades de la Costa Brava.