Viajar sin facturar

¿Volar sólo con el equipaje de mano? Puede parecer una locura si se trata de un viaje que va más allá de un par de días. Sin embargo, tiene ventajas: no tendrás que esperar en la cinta de equipajes cuando llegues a tu destino, podrás viajar ligero y tener movilidad absoluta, no existe el riesgo de que te pierdan la maleta... además, en muchas aerolíneas facturar ya supone pagar un precio extra. Si te hemos convencido, toma nota: con estos consejos conseguirás llevar todo lo necesario en un espacio reducido.

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Medidas

Lo primero que debes hacer es averiguar cuáles son las medidas máximas permitidas para el equipaje de cabina en la aerolínea en la que vas a viajar. Por ejemplo, Ryanair permite un tamaño máximo de 55x40x20 cm, mientras que Iberia amplía esta cifra a 56x45x25 cm. Conocer exactamente este dato te permitirá aprovechar al máximo tu equipaje y te evitará problemas a la hora de pasar sin facturar: muchas compañías te obligarán a llevar la maleta en la bodega si excede de las dimensiones permitidas.

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Peso

Tan importante como las medidas de la bolsa a utilizar es el peso de la misma: si has conseguido meter todos tus enseres en una pequeña maleta, pero ésta supera el peso máximo permitido para equipajes de mano, podrías tener problemas. Generalmente, el límite es de 10 kilos en clase turista, aunque algunas compañías son más permisivas que otras.

Número de bultos

El número de bolsas que puedes llevar como equipaje de mano también es un dato que varía de aerolínea en aerolínea. Por ejemplo, Vueling y Ryanair siguen la política de 'un bulto por persona', es decir, si llevas un bolso o bolsa adicional, tendrás que meterlo en el equipaje de mano antes de embarcar. Sin embargo, otras como Air Europa permiten además llevar una bolsa o bolso que no sean excesivamente grandes.

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¿Maleta dura o blanda?

No es una cuestión menor: algunas compañías, sobre todo 'low cost', disponen de estructuras metálicas con las medidas reglamentarias para el equipaje de mano. Los empleados pueden pedirte que introduzcas la maleta en la estructura para asegurarse de que entra dentro dl tamaño permitido. Por ello, si las medidas son muy justas, llevar una maleta de lona en lugar de una rígida podrá salvarte de tener que facturar (y, en muchos casos, pagar por ello).

Tira de básicos

¿Quién no ha llenado la maleta de cosas que al final no ha utilizado? Nos ha pasado a todos, pero si quieres viajar con el menor equipaje posible debes evitar esta práctica. Llena la maleta de camisetas o camisas básicas en colores que combinen con las faldas y pantalones que lleves. Y no te excedas: un par de pantalones (lleva puesto el que más ocupe) y una falda deben ser suficientes para combinar con todas las partes de arriba. Ojo con los zapatos: unos 'de batalla' y otros más formales deberían ser más que suficientes. ¿La clave? Lleva accesorios que ocupen poco espacio (pendientes, fulares...) para combinar con tus 'looks' y parecerán más variados y completos. Otro truco: los vestidos son una única pieza y ocupan menos espacio, aunque si además de éstos también añades pantalones, faldas y 'tops'... estarás rellenando un hueco muy valioso. Encuentra el punto medio para no cargar con más de un estilismo por día.

Doblar la ropa

Tu éxito o fracaso a la hora de hacer una maleta pequeña dependerá en gran medida de cómo dobles la ropa. Para los viajeros expertos, la mejor manera de ahorrar espacio y evitar arrugas es enrollar todas las prendas. Forma un 'rollo' con cada una de las piezas y coloca los más voluminosos en primer lugar. Después, coloca los más pequeños formando un 'Tetris' en el que no queden espacios entre prendas.

Aprovecha los huecos

Aunque enrolles todas las prendas de vestir, seguirán quedando algunos espacios inutilizados en tu maleta (por ejemplo, dentro de los zapatos o en pequeños resquicios). No dudes en aprovecharlos: la bisutería o la ropa interior puede acomodarse en los zapatos, al igual que el cargador del móvil.

Cosméticos

Hacer un neceser apto para equipaje de mano es uno de los mayores quebraderos de cabeza de muchos viajeros. Lo primero que debes hacer es tener bien claras las normas: los productos líquidos (y ésto también incluye geles y cremas) deben transportarse en recipientes con una capacidad máxima de 100 ml cada uno, y deben guardarse en una bolsa transparente con autocierre de no más de un litro de capacidad. Esto nos deja espacio para un máximo de 10 botes de no más de 100 ml, lo que debería ser suficiente para llevar gel de baño, champú, acondicionador, loción corporal, pasta de dientes, crema hidratante... Y si el espacio se te queda corto, siempre puedes comprar los artículos más baratos (gel, champú, pasta de dientes) en el destino o recurrir a las 'amenities' si vas a un hotel. ¿Otra opción? Pásate a los sólidos: cambia la leche limpiadora por un limpiador en pastilla y el maquillaje fluido por uno compacto.

El neceser, encima

Una vez hecho el neceser, colócalo en la parte más alta de la maleta. Así, si al pasar el control de seguridad te piden revisarlo, tendrás fácil acceso a él y tardarás el menor tiempo posible. Además, así no desordenarás todo el contenido del equipaje.

La ropa de abrigo, contigo

Intenta, en la medida de lo posible, llevar la ropa más abrigada (y por tanto la más voluminosa) puesta durante el vuelo. En invierno, el abrigo y las botas deben ir contigo y, en verano, los fulares o chaquetas también. Además, no creas que no te van a hacer falta: en la cabina del avión suele hacer frío, así que es probable que te alegres de llevar algo de abrigo.