Roma desconocida

Ya has visto el Coliseo, el Panteón, la Fontana di Trevi... pero tal vez alguno de estos lugares se te ha escapado. Te mostramos los rincones menos turísticos de la Ciudad Eterna y que, aun así, bien merecen una visita.

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Un templo consagrado a los gatos

¿Sabías que en roma hay un auténtico santuario dedicado a los gatos? Está en la plaza de Largo di Torre Argentina y contiene restos de templos romanos por los que los felinos campan a sus anchas. Y es que este lugar es un auténtico refugio para gatos callejeros al que los voluntarios acuden para cuidar de ellos. Además de ser hogar de estos animales, los templos romanos de Largo di Torre Argentina también encierran mucha historia: dicen que este fue el lugar en el que Julio César fue apuñalado hasta la muerte.

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Unos estudios ¡de cine!

Los fanáticos del cine, especialmente del italiano, se sentirán como pez en el agua en los míticos estudios Cinecittà. Muchos viajeros pasan por alto este lugar por falta de tiempo, aunque la visita merece la pena. Fellini, Visconti o Vittorio de Sica son algunos de los directores que han rodado aquí, junto a otros contemporáneos como Martin Scorsese. Si la visitas, podrás descubrir su museo con atrezzo, vestuario y demás elementos de películas tan míticas como La Dolce Vita. Parte de sus estudios también son visitables y gracias a ellos podrás plantarte en el Manhattan de 'Gangs of New York' o los escenarios de la serie 'Roma' sin salir del edificio. www.cinecittasimostra.it

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El parque de los monstruos

A unos 90 kilómetros de Roma, hay un lugar encantado al que merece la pena acercarse si se cuenta con tiempo suficiente: son los Jardines de Bomarzo o 'Parque de los Monstruos', un conjunto monumental en el que la naturaleza se mezcla con espectaculares esculturas de aspecto inquietante: un orco con expresión amenazante, una casa inclinada, una enorme tortuga... www.parcodeimostri.com

Un museo dedicado al purgatorio

En la Iglesia del Sagrado Corazón del Sufragio se encuentra un museo dedicado a las almas que quedan atrapadas en el purgatorio. El origen de este pintoresco lugar se debe a un fuego que se originó en el templo: una vez el fuego se había apagado, la imagen de un rostro humano apareció en una de las paredes. Dicen que éste rostro era el de un alma en el purgatorio, y de ahí que a partir de ese momento se creara este curioso lugar. El museo recoge todo tipo de objetos en los que el fuego ha dibujado manos u otras señales que, supuestamente, son manifestaciones de estas almas atrapadas entre el cielo y el infierno.