Bares con historia

Harry's Bar, La Bodeguita del Medio... hay locales con una gran tradición a sus espaldas. Descubre todas las anécdotas y los personajes famosos que frecuentaron éstos.

Temple Bar, Dublín

Este bar con más de 170 años de historia está situado en la zona dublinesa de Temple Bar. Pero no, el barrio no recibe el nombre del pub, sino más bien al contrario. De cualquier manera, es uno de los pubs más famosos de la ciudad y cuenta con actuaciones en directo, un jardín para tomar pintas al aire libre y, por supuesto, mucha cerveza Guiness. Temple Bar

Harry's Bar, Venecia

En la década de 1930, un bar veneciano se convertía en el destino favorito de la 'jet set': el Harry's Bar de Giuseppe Cipriani contaba con parroquianos tan selectos como Alfonso XIII, Hemingway o Truman Capote. Su fundación fue sin duda peculiar: Cipriani era el camarero de un hotel cuando le prestó 10.000 liras a un huésped. Éste, en agradecimiento, le devolvió la cantidad triplicada para que abriera su propio bar. Y por suerte lo hizo: entre sus paredes se han creado grandes hitos de la gastronomía como el cóctel Bellini o el carpaccio.

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Vesuvio Café, San Francisco

En el barrio de North Beach, este bar fundado en 1948 se convirtió en el local por excelencia de la generación 'beat'. Nombres como Jack Kerouac o Allen Ginsberg eran asiduos, así como otros como el cineasta Francis Ford Coppola o Bob Dylan. Aun conserva todo el encanto de la estética bohemia y, además, tiene una extensa selección de cervezas.

La Bodeguita del Medio, La Habana

Este bar y restaurante cubano está considerado como el lugar de nacimiento del mojito. Pronto se llenó de personajes tan ilustres como Neruda, Gabriela Mistral o Hemingway (quien, al parecer, ¡era asiduo a los bares de medio mundo!). Todas estas personalidades dejaron constancia de su visita firmando en las paredes del local.

White Horse Tavern, Nueva York

Este bar del neoyorquino West Village también debe su fama a los escritores que lo frecuentaron. En concreto, dicen que este era el bar predilecto del poeta Dylan Thomas. De hecho, su última salida nocturna se produjo aquí: tras haber bebido bastante, el escritor se retiró a su habitación en el también mítico hotel Chelsea. Allí cayó enfermo y, días después, murió.