Rosa María Calaf

Su abuelo le narraba cuentos sobre sus viajes por India y Estados Unidos, así que Rosa María Calaf se crió sabedora de que recorrer mundo te hacía más libre. La periodista catalana, curtida durante cerca de cuatro décadas en las corresponsalías de Televisión Española, ha paseado su micrófono por todos los puntos cardinales y en su prejubilación dedica un tercio del año a su mayor pasión: descubrir nuestro planeta.

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Así que la pasión por conocer otros lugares viene de familia...
Es muy probable que sí. Recuerdo bien cuando acompañé con 6 años a mi abuelo a ver un barco que iba a Nueva York, visitamos el camarote, los salones… Además, mi padre era un gran lector y me introdujo en los libros de aventuras y la mitología griega. Me fascinaba La Odisea, de Homero.  

Acabas de descubrir Japón con los viajes inspiradores de Focus on Women. ¿Qué hay de nuevo en este país?
Mucho y nada. Su capacidad de modernización, sin perder la idiosincrasia, es extraordinaria, aunque no exenta de tensiones. Seguramente, la recuperación económica y de autoestima nacional, es lo que me resultó más novedoso, también la campaña gubernamental por la igualdad: Japón es un país extremadamente machista.

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¿Qué has aprendido ejerciendo de cicerone con mujeres viajeras?
Sobre todo, que lo distinto atrae, sorprende y enseña siempre a aquellos que tienen los ojos bien abiertos y el ánimo humilde. Fue un placer muy enriquecedor para mí, he podido compartir con todas ellas las cosas que he descubierto de este país distante y distinto, sugestivo y enigmático.

Eres una experta en Asia, ¿qué podemos aprender de aquellas latitudes?
La diversidad y el respeto por los mayores. Su voluntad comunitaria, así como la actitud más reflexiva, calmada y paciente.

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¿Cómo fue ese periplo haciendo autostop hasta Estocolmo con 17 años?
Fantástico, la mejor lección de vida. Nunca se puede aprender en los libros lo que se descubre viajando. No agradecí lo bastante a mi padre que me diera la oportunidad de salir fuera. No era lo habitual en aquella España de los años 50 o 60, y menos en una jovencita.  

Recorriste 22 países africanos entre 1973 y 1974. ¿Qué tiene este continente?
Fue una gran fortuna hacer más de 60.000 kilómetros en coche, desde Barcelona a Ciudad del Cabo. Encontré magia en los paisajes y, sobre todo, en sus gentes, que vivían con la naturaleza, no contra ella. Lo triste es que aquel recorrido ahora no sería posible por la inseguridad. Estamos haciendo al mundo más pequeño y peligroso.  

Fuiste corresponsal en Nueva York, ¿qué es lo mejor de Estados Unidos?
Su apoyo a la innovación, la inversión en investigación y su capacidad de albergar lo mejor y lo peor. Es bueno el valor del mérito para avanzar socialmente, pese a que su porosidad social sea menor de la que se cree, pero ofrece posibilidades, siempre que estés dispuesto a esforzarte.    

¿Prefieres descubrir nuevos destinos o revisitar los conocidos?
Ambas cosas. Estoy tratando de  completar mi lista de países que no conozco, pero disfruto volviendo a los ya recorridos.

¿Cuál es el lugar más inhóspito?
La Antártida.

Eres mochilera. ¿Recuerdas alguna caminata especialmente dura?
La subida al cráter del Ngorongoro, en las tierras altas volcánicas de Tanzania. Recientemente, la visita a una formación geológica excepcional, llamada La ola, entre Arizona y Utah (Estados Unidos).  

En un equipaje planificado no falta...
Poca ropa –ligera y lavable-, calzado cómodo y zapatillas  para la ducha, sombrero, protección solar y una navaja multiuso. Y, según el área a visitar, no hay que olvidar la cantimplora, pastillas potabilizadoras para el agua, antimosquitos y galletas energéticas.

Danos tu mejor consejo viajero.
Ojos curiosos, actitud humilde, buena preparación, sentido común y respeto por los demás.