Stany Coppet: “Volveré a la Alhambra con mi hijo”

Tiene alma bohemia, aprendió de la vida viajando, se formó como actor en Nueva York y está casado con Dolores Chaplin. Para nosotros, es Khaled, el perverso personaje de la serie El Príncipe (Tele 5), que muy pronto estrenará los esperadísimos últimos ocho capítulos.

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¿Qué nos queda por ver en esta trama? Poco a poco se cierran las historias de cada uno de los personajes, y se disponen todos los ingredientes para un gran y espectacular final. Habrá acción, emoción, suspense y lucha. 

Khaled es un seductor nato, ¿cómo llevas ser un malvado tan querido? Es un regalo recibir tanto cariño por parte de los seguidores de la serie. Al principio, tenía un poco de miedo de que la gente mezclase al actor con el personaje. Por suerte, no ha sido así, y además, más que seducir yo a España, es su cultura y su gente la que me ha enamorado a mí. Tanto, que ahora quiero vivir aquí.

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¿Cómo fue el rodaje en Granada? No pudimos grabar en la Alhambra, pero hemos tenido el honor de disfrutar de una visita privada, y fue un momento mágico para mí. Sentí la vibración de este lugar cargado de historia y fue como un viaje a través de los siglos. Sin duda, volveré a la Alhambra con mi hijo. Madrid ha sido tu hogar durante gran parte del año. ¿Cómo ves la capital?Tiene mucha vida. La ventaja frente a otras urbes europeas es que hay mucho menos estrés y la gente es más solidaria.

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Te has criado viajando por el mundo. ¿Esto influyó en tu personalidad? Me ha hecho desarrollar el sentido de la curiosidad y un gusto por la exploración de nuevas culturas. Me aporta saber adaptarme a diferentes situaciones. 

Estudiaste interpretación en Nueva York, ¿cuál es tu rincón favorito? Sin duda, 125th Street, donde empieza el barrio de Harlem. Pasé mucho tiempo intentando meterme de lleno en la vida local, y resultó una experiencia tremenda a nivel humano y profesional. Me formé durante cuatro años en la escuela de teatro Lee Strasberg, donde adquirí enormes herramientas actorales que he utilizado en mi vida laboral. 

Pasaste también mucho tiempo en Los Ángeles, ¿nos indicas un restaurante? Cuando vivía aquí no tenía dinero para salir a comer fuera. Mi vida era muy bohemia y dormía en una caravana, pero recorrer Venice Beach y ver sus casitas me permitía soñar con que un día podría comprar una e invitar a mi familia.

Toca hablar de París, ¿cuál es el lugar de tu ciudad al que siempre vuelves? Mi barrio favorito es Montmartre, la zona de Les Abbesses, es un pequeño pueblo dentro de la capital. Me encanta Nanashi, un restaurante situado en la calle Paradis. Voy siempre en familia, porque es relajado y se come sano con un toque japonés. El hotel Meurice, en Rivoli, resulta perfecto para tomar un té y realizar reuniones de trabajo. Si hablamos del paisaje escogería la Vía Georges Pompidou por la noche, que comprende desde el Puente del Alma hasta el de Bercy. Es un espectáculo ver la evolución arquitectónica de estas pasarelas sobre el río Sena, llenas de magia si están iluminadas.

Has producido y protagonizado La Vie Pure, ¿qué fue lo mejor y lo peor? Resultó bastante duro rodar en la selva amazónica. Todo un reto, no sólo por el entorno, sino porque tuve que perder 17 kilos para interpretar al protagonista y el 80% del tiempo lo pasé sumergido en ríos. Lo mejor, fue descubrir paz en un mundo hostil, así que cada vez que puedo regreso para meditar.

Estás casado con Dolores Chaplin y escribes el guión de un documental sobre la figura de su abuelo. ¿Qué supuso Charlot para la historia del cine? Fue un genio, pero lo que más me llena de su personaje son los códigos que le inspiraron. Nunca ha sido un objeto de estudio y para mi familia es evidente que mostraba los arquetipos de los gitanos rumanos. Sobre eso gira el documental, pues pocos lo saben, pero Charlie era cíngaro.

Por tus venas corre sangre francesa, africana, celta y gitana. ¿Cuál manda? Ninguna, la mezcla me hace como soy. Estoy lleno de matices y me gusta la idea.