48 horas en Bayona y Biarritz

La capital del País Vasco francés y la del glamour del Atlántico galo. El chocolate y el surf. Saltamos al país vecino para contarte la mejor de estas dos joyas.


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8:00 Desde Madrid, cogemos un vuelo a San Sebastián –con Iberia tienes varias conexiones diarias, desde 78 €/ trayecto– y seguimos en coche hasta Bayona. Tenemos ante nosotros unos 40 km por la A-63 llenos de paisajes pintorescos y 100% verdes: los que corresponden a los Pirineos Atlánticos, en la región de Aquitania.

10:00 Llegamos al río Adur y, en su confluencia con otro caudal más pequeño, el Nive, nos encontramos una ciudad dividida en tres partes: Gran Bayona, Pequeña Bayona y Saint-Esprit. Esta última, al otro lado del Adur, fue el barrio donde se establecieron los judíos expulsados de España.

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11:00 Comenzamos en Gran Bayona, el barrio multicolor que concentra las grandes joyas. En el vértice donde confluyen los dos ríos encontramos el Ayuntamiento, un magnífico edificio neoclásico coronado por varias estatuas que representan las diferentes disciplinas artísticas y que hace las veces de Teatro Municipal.

12:00 Cruzamos la Plaza de la Libertad y entramos de lleno en Quai Amiral Dubourdieu, la gran avenida que discurre junto al cauce del río Nive. Aquí sentirás esa hipnótica mezcla de bullicio y relax que define esta ciudad, con grupos de jóvenes apurando platos de comida rápida junto a turistas haciéndose 'selfies'.

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12:30 Unos metros más adelante –ahora la avenida pasa a llamarse Quai du Commandant Roquebert–, Les Halles se presenta como el gran mercado de la ciudad. Nuevo, pero muy bien provisto, es el lugar idóneo para comparar precios si quieres llevarte quesos o foie y conocer in situ la gastronomía local. Abre a diario y un sábado al mes cuenta con un coro de voluntarios –Baionan Kantuz– que anima el cotarro.

13:00 Para el almuerzo elegimos un restaurante del mercado donde saborear el gran orgullo de la ciudad: el jamón de Bayona. Estamos en Chez Pantxo (Tel: +33 559 46 12 12) y, al igual que en otros locales de la ciudad, te sorprenderá su oferta de platos de la gastronomía vasca, donde no suelen faltar la brandada de bacalao o el marmitako de atún.

14:30 Pensamos en un relajante paseo de sobremesa y elegimos uno con el carné 100% eco: el Jardín Botánico, reabierto este mismo año. Pero antes, si aún no lo has hecho, se impone una visita a la Oficina de Turismo, en la Place des Basques.

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15:30 De vuelta al Jardín, cruzamos la Puerta de España y accedemos al Castillo Viejo, del siglo XII, la construcción militar más antigua de Francia. No se puede visitar, pero su esencia es especial: estás en una muralla triple –sobre la romana se construyó otra renacentista y, sobre esta, una tercera en el siglo XVII–, en un espacio histórico que, desde el cielo, tiene forma de estrella.

16:00 La imponente Catedral de Santa María, con sus dos flechas, es nuestra siguiente parada. Este edificio, que comenzó románico y terminó gótico –lo que explica que tenga dos colores–, es una de las paradas del Camino de Santiago francés. Fíjate en sus vidrieras –una de ellas recrea el exorcismo a una niña, una historia poco frecuente– y, sobre todo, en el claustro, de estilo gótico flamígero.

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17:00 Si te gusta callejear, estás en un enclave eco, con la almendra central peatonalizada y autobuses eléctricos gratuitos. Se agradece en una ciudad cuyas murallas le han obligado a eliminar medianeras o profundizar sus casas para poder crecer. Los soportales son otra característica y los verás por todo el centro, en especial en la calle Port Neuf.

18:00 En esta misma rúa encontramos L'Atelier du Chocolat, un paraíso de los golosos que trabaja este dulce con los más insólitos ingredientes, como jengibre o canela. Nuestro favorito es el clásico local: negro y picante, con pimiento de Espelette.

Lo más popular

19:00 Cruzamos el Nive por el Pont Marengo para acceder a una de los joyas de la Pequeña Bayona: el Museo Vasco, un espacio cuidadísimo ubicado en un antiguo edificio portuario. Su extenso fondo etnográfico y su pasión por el arte te engancharán por completo.

21:00 Seguimos en esta zona del río y aprovechamos para cenar en La Grange (Tel: +33 559 46 17 84). El edificio, con la arquitectura clásica vasca –alegres fachadas con entramados de madera roja o verde y mallorquinas de colores–, alberga en su interior un espacio gourmet de alta cocina con propuestas muy interesantes. Te recomendamos las vieiras con puerros o los espárragos blancos rellenos de cangrejo.

8:00 Desde Bayona, tomamos la BAB –la carretera que conecta Bayona, Anglet y Biarritz, de ahí su nombre– y, en poco más de 20 minutos nos plantamos en Biarritz, la localidad que la emperatriz Eugenia convirtió en 'trending topic' en el siglo XIX, después de pasar aquí unas vacaciones.

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8:30 Como no podía ser menos, empezamos el recorrido en la costa –una de las más elitistas del litoral galo– y llegamos hasta el faro de la Point Saint Martin, una elegante construcción que separa geográficamente Biarritz de Anglet. Subir los 248 escalones tiene premio: unas vistas espectaculares de la costa y los Pirineos.

9:00 Aquí comienza la Grande Plage, uno de los arenales más concurridos de la localidad. Es un lugar formidable para pasear y, si te animas, cabalgar las olas a golpe de surf o practicar cualquier otro deporte acuático.

9:30 El Hotel Palais, un espectacular 5* situado al borde del mar, es otro de los puntos más fotografiados de la playa. El edificio ocupa el espacio de la histórica Villa Eugenia, el palacio que Napoleón III le regaló a su esposa, Eugenia de Montijo, en 1855.

10:00 La influencia de la emperatriz en la ciudad fue tal que incluso le dio su nombre a un templo: la Iglesia Santa Eugenia, una preciosa construcción neogótica de finales del siglo XIX. Te llamará la atención su interior, con unos interesantes vitrales y una cripta que se usa para exposiciones temporales.

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11:00 Dejamos atrás la costa y entramos en el núcleo urbano. Uno de sus puntos más vibrantes es el Mercado Les Halles, en la Place Sobradiel, un espacio delicioso rodeado de bares y terracitas y con un mercadillo en una de sus entradas.

13:00 En uno de los laterales tienes un clásico listo para alegrarte la hora del almuerzo. Es Le Café du Commerce (Tel: +33 559 41 87 24), una lugar espacioso y muy agradable, con una terraza desde la que saborear las delicias de la zona. Te gustarán los 'rillettes' –una elaboración en la que el producto se desmiga– de dorada o de 'canard'.

15:00 En la misma calle, Rue Gambetta, tienes una de las tiendas más interesantes de la ciudad, que aúna tradición con la creatividad más innovadora: Art of Soule. Ficha el look vasco-francés y llévate unas alpargatas con las clásicas rayas o unas 'espadrilles' negras con una brillante calavera.

Lo más popular

16:30 Si ya sufres la fiebre de las compras, pásate por la Maison Arostéguy, otro clásico, pero en esta ocasión dedicado a los productos ultramarinos. Vinos, mermeladas, legumbres, tés y todo tipo de conservas se alinean en este espacio con casi 150 años de historia a sus espaldas –se inauguró en 1875– y en el que destaca el pimiento de Espelett, el oro rojo de la zona, con el que se elabora hasta cerveza.

17:30 Para los más golosos, otra parada imprescindible: Maison Adam. El obrador de esta coqueta pastelería lleva vendiendo 'macarons' desde 1660.

¡Ojo! No son los de colores, sino la receta auténtica, a base de almendra, azúcar, clara de huevo y algún que otro secreto. Además, 'gâteau basque' y las más insólitas combinaciones con pimiento de Espelette.

18:30 Sube la Avenida Eduardo VII hasta desembocar en la Place Georges Clemenceau, un elegante espacio con un peso pesado de las compras galas: Galeries Lafayette. Los últimos jerséis de 'cashmere', sombreros y alta bisutería desfilan por los escaparates de este centro comercial.

20:00 El ambiente se concentra en los aledaños de Les Halles. Entre Gambetta, Victor Hugo y Champ Lacombe encontrarás locales que mezclan el talante galo y el espíritu latino y donde el must es sentarte en una terraza, charlar, ver y dejarte ver. Aquí puedes saborear alguno de los tragos de moda: vino rosado con hielo y 'eau ment', es decir, agua con gas y sirope de menta, aunque también lo puedes pedir de fresa, plátano…

21:00 Bajamos a la costa para ver la idílica foto del atardecer sobre el Puerto Viejo. Aunque cueste imaginarlo, Biarritz fue uno de los más importantes puertos balleneros de Europa y este espacio, que ahora es un fondo de 'selfie' para parejas, estaba muy concurrido.

22:00 Antes de terminar la jornada se impone una visita al Casino. El edificio, catalogado como monumento histórico, se inauguró en 1901 y es una muestra perfecta del estilo 'art déco' que impera en la localidad. Además, sus vistas de la Grande Plage son únicas.

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