Diez razones para viajar a Oslo y su región

Una escapada sorprendente.

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Por la gastronomía

Mathallen es una especie de mercado gourmet de Oslo, el centro de la cultura culinaria noruega. Tiene una plaza poblada de cafés, tiendas de alimentación, panaderías... Es el sitio ideal para degustar los productos propios: carne, queso y, sobre todo, marisco. El mercado se levanta en una antigua fábrica de fundición de acero, al este de Oslo, a orillas del río Akerselva. Además de productos noruegos de elevada calidad, ofrece también de otros países, como España e Italia. El lugar ideal para descubrir nuevos sabores acompañados de cerveza y sidra.

Foto: Visitoslo/Finn Stale Felberg.

Por el agua

Sorenga es una península que se extiende hasta el fiordo. Incluye un área de recreo flotante con la piscina de agua salada más grande de Noruega. ¡Atrévete a lanzarte desde su trampolín a las limpias aguas del fiordo! Con solarium y duchas, es ideal para relajarse con los amigos o en familia (hay piscina para niños) y compartir un tentempié. Pero no sólo de Sorenga vive Oslo, una ciudad con archipiélago propio. Sí, como suena: un montón de playas a tu disposición. ¿Habías pensado en Oslo como destino de playa? Se accede a él a través de ferries, que forman parte del transporte público de la ciudad.

Foto: Visitoslo/Tord Baklund

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Porque se llega pronto

Auroras boreales, el sol de medianoche, nieve, el fiordo... Noruega es naturaleza en estado puro, de Norte a Sur; y su capital, Oslo, una ciudad que late con los ritmos contemporáneos y la modernidad, con atardeceres de ensueño, quebrados por el urbanismo más actual, que rompe entre agua y montañas. ¿Vas a perderte este espectáculo? ¡Está más cerca de lo que crees! La aerolínea Norwegian te ofrece vuelos directos desde Barcelona y Madrid (menos de cuatro horas). Aviones nuevos con wifi gratis a bordo y un generoso espacio para las piernas, "estilo noruego". ¿A qué esperas?

Foto: Saad Butt.

Por amor al arte

Oslo tiene museos para todos los gustos y edades (es la ciudad nórdica con más museos por habitante). Desde el Museo de Barcos Vikingos al Museo Nacional, junto al Centro Nobel de la Paz. Además del Museo Fram, el Kon-Tiki y el Marítimo. La ciudad cuenta con gran variedad de museos de arte y galerías como el Munch, el Museo Nacional de Arte, Arquitectura y Diseño, el DogA (Centro Noruego de Diseño y Arquitectura), el de Arte Contemporáneo Astrup Fearnle... Y, a unos 180 km de Oslo (se tarda dos horas, aproximadamente, en tren), en Lillehammer –ciudad que organizó los JJOO de Invierno de 1994– también tienes un interesante museo, el Museo de Arte Lillehammer, con una impresionante arquitectura y varias obras de Much, entre otros. ¡Ah! Aprovecha el viaje para esquiar y disfrutar de sus impresionantes paisajes, con coquetas casas de madera.

Foto: Ian Brodie.

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Por la escultura

En el puerto de Oslo puedes ver una de las esculturas más famosas de la ciudad, el "Dykkaren", un buzo que parece a punto de sumergirse. Pero en Oslo hay mucha escultura más. Toma nota: el parque Vigeland, que recibe más de un millón de visitantes al año, fue creado por el escultor Gustav Vigeland (1869-1943) y tiene más de 200 esculturas de bronce, granito y hierro forjado. La estatua de bronce del pequeño enfadado es la más famosa del conjunto. También puedes visitar el parque Ekeberg, situado en una colina, junto a la capital, y rodeado de bosques. Un espectáculo único que inspiró "El Grito" de Munch.

Foto: Visitoslo/Tord Balund.

Por el urbanismo

Oslo tiene dos barrios nuevos: Vulkan y Tjuvholmen. Ambos están trazados con nuevos conceptos arquitectónicos y son las zonas perfectas para sumergirse en el urbanismo escandinavo contemporáneo. Tjuvholmen (foto) está situado a la derecha del fiordo de Oslo y se define por su exclusividad. Ejemplo de la arquitectura contemporánea europia, fue diseñado por el arquitecto Niels Torp.

Foto: Visitoslo/Tord Baklund.

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Por la música

Oslo es uno de los mejores destinos de Europa para la música de cualquier género. En las cálidas y largas noches veraniegas se suceden los festivales (el de Øya es uno de los  más importante) y conciertos de todo tipo. Del rock a la música clásica, Oslo suena de maravilla.

Foto: Visitoslo/Johannes Granseth.

Por los puentes

El puente Aamodt se eleva sobre el río Akerselva (un río que comienza en Maridalsvannet, el lago más grande de Oslo, y que cruza la ciudad de norte a sur). Fue construido en 1852, aunque cambió de localización en 1962. Es un lugar ideal para pasear (sólo puede cruzarse a pie), ya que el río ofrece un paisaje único con cascadas, puentes de hierro, pequeños parques y molinos.

Foto: Visitoslo/Tord Baklund.
 

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Por los bares y los comercios

En el lado oriental del río se encuentra Grünerløkka: una colorida zona de románticas cafeterías, restaurantes, bares y tabernas, además de ser una de las zonas comerciales más populares de la ciudad, con originales boutiques, tiendas de antigüedades, de artículos de segunda mano... El pasado de esta zona está ligado a las viejas fábricas que durante el siglo XIX se instalaron a orillas del río, en torno a las cuales nacieron los barrios obreros, de ahí que se conserven muchos edificios de ladrillo rojo visto que hacen del barrio el más "trendy" de la ciudad.

Foto: Visitoslo/Tord Baklund.

Por la región

Oslo es pura naturaleza y pulso urbano, y un excelente punto de partida para recorrer una región muy interesante en cuanto a cultura, gastronomía, naturaleza... Puedes hacer multitud de excursiones de un día. Por ejemplo, en el fiordo, a 50 minutos de Oslo en autobús, tienes Drøbak, ciudad de artistas, balnearios e impresionantes puestas del sol. Y, a cinco minutos de Drøbak, la Fortaleza Oscarsborg. A tan solo una hora de la capital, Hadeland, con una antiquísima fábrica de cristal como uno de sus mayores atractivos. También puedes ver las Minas de Plata de Kongsberg, la Ciudad Antigua de Fredrikstad... Una región para no perdérsela.

Foto: Kurt Klevas.