Dime dónde viajas y te diré qué otra ciudad visitar

Capitales europeas que son auténticos destinos 2x1.

Consultar decenas de blogs, revisar los 'hashtags' que definen a la ciudad en Instagram, apuntar el último restaurante chic que ha revolucionado a sus habitantes o memorizar las coordenadas de ese mercadillo 'vintage' al que siempre se escapa tu 'influencer' favorita. Probablemente hagas muchas de estas cosas cada vez que planees una escapada pero ¿has pensado en aprovechar y descubrir alguno de los maravillosos lugares que se encuentran a tiro de piedra? Nos hemos propuesto dar con la ciudad perfecta, esa que está a aproximadamente una hora de viaje, para que conozcas (todavía más) mundo sin complicarte la vida.

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Si estás en Berlin... Potsdam

La Puerta de Brandeburgo, el edificio del Reichstag, el Muro de Berlín… Quien se anime a conocer la capital alemana tiene mucho entre lo que elegir. Sin embargo, no todo el mundo saca tiempo para descubrir la majestuosidad de Potsdam. Esta ciudad situada a apenas 25 minutos en tren es célebre por todas las joyas arquitectónicas que concentra su Parque de Sanssouci, donde encontraremos la oda al Rococó que es el Palacio de Sanssouci o los igualmente deslumbrantes Palacio Nuevo y Palacio de la Orangerie. Además de disfrutar de un relajante paseo por sus zonas verdes, te animamos a adentrarte en sus calles para conocer la Plaza del Antiguo Mercado y el rojizo Barrio Holandés. Una manera perfecta de cambiar el ajetreo berlinés por una exhaustiva clase de historia.  

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Si estás en Londres... Oxford

Por su cercanía, sus infinitas propuestas de ocio y por la cantidad de vuelos 'low cost' que parten hacia la 'city' cada día desde nuestro país, Londres es uno de los destinos más populares entre los españoles. Sin embargo, a 50 minutos en transporte público se encuentra otra ciudad cargada de historia: Oxford. Sede de la universidad de habla inglesa más antigua del mundo y corazón de la esencia 'british' más clásica, esta ciudad te hará retroceder en el tiempo. Entre sus atractivos hay jardines botánicos, museos y un plus para los amantes de Harry Potter: la Biblioteca Bodleiana y la Catedral de la ciudad se vistieron de Hogwarts en las famosas películas para hechizarnos a todos. 

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Si estás en Amsterdam... Utrecht

Hay que ponerle mucho empeño para poder aburrirse en Amsterdam. Sus museos son parada obligatoria (desde el Van Gogh a la Casa de Ana Frank pasando por la fábrica museo Heineken) al igual que su Barrio Rojo o su Mercado de las flores. Una vez asimilado su encanto, coge un tren y en menos de media hora te plantarás en Utrecht.  Su campanario hará a las veces de brújula para orientarte por la ciudad, entre canales, terrazas y menos masificación turística que la que habrás experimentado en la capital. La casa museo de Rietveld Schröde para amantes de la arquitectura y el Castillo de Haar en las afueras de la ciudad, son dos imprescindibles. 

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Si estás en Dublín... Glendalough

Es difícil pensar en una ciudad más viva y a la vez más acogedora que Dublín. Nos encanta todo de este lugar: sus callejuelas, sus 'pubs', sus catedrales, su cultura... Pero seamos sinceros, probablemente te hayas quedado con las ganas de descubrir la frondosidad y exuberancia del norte del país. Por eso, te proponemos una excursión 'detox' a Glendalough (una hora y 20 en autobús) un valle formado por dos lagos y un recinto monástico cargado de ruinas históricas y rodeado de paz que te transportará hasta el siglo X. Picnic y senderismo serán la combinación ideal para rematar el día. 

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Si estás en Bruselas... Brujas

La siguiente en la lista es Bruselas, capital belga (y del buen chocolate) donde historia (ahí tenéis su Grand Place) y modernidad (su Atomium es uno de los principales reclamos de la ciudad) conviven en perfecta armonía. Sin embargo, tu viaje no estará completo si no te dejas caer por Brujas, una ciudad medieval famosa por sus bellos canales, su casco histórico (declarado Patrimonio de la Humanidad), sus plazas y su campanario. Y si una hora en tren te parece excesivo, a apenas 35 minutos se encuentra Gante, otra localidad que rivaliza en belleza y que te cautivará por sus callejuelas y su Castillo de los Condes, entre otros atractivos. Aunque para qué nos vamos a engañar, lo mejor será visitar las dos. 

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Si estás en Lisboa... Cascais (o Sintra)

Por su fácil acceso tanto por tierra como por aire, Lisboa suele ser una opción muy recurrente cuando se nos presenta un puente. Su belleza hará que pasear por distritos como Barrio Alto o Chiado ya merezcan la pena, sin olvidar algunos de los puntos más turísticos como la Torre de Belém, la catedral o el Castillo de San Jorge. Sin embargo, si temes que quedarte en Lisboa pueda saberte a poco, a menos de una hora en transporte público (y poco más de media en coche) encontramos Cascais, eterna favorita por sus envidiadas playas y por las vistas abruptas que nos regalará su Boca do Inferno. Y a aproximadamente la misma distancia desde la capital, encontramos otro tesoro luso, la villa de Sintra. Un maravilloso enclave cargado de historia y de color con dos platos fuertes: el Palacio da Pena y el Castelo dos Mouros. 

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Si estás en Roma... Ostia Antica

Nos faltan palabras para describir la belleza de la capital italiana, con su imponente Coliseo, su majestuosa Fontana di Trevi, su señorial Basílica de San Pedro y tantos otros símbolos que, entre plazas, ruinas y constantes muestras de arte, la convierten sin duda alguna en la Ciudad eterna. Y aunque parezca imposible pensar que a apenas una hora pueda haber otros escenarios capaces de eclipsar todo este esplendor, rincones como Ostia Antica, Orvieto y Tivoli nos lo ponen muy fácil. Os recomendamos visitar cada uno de estos lugares pero si el tiempo no lo permite y os quedó la espinita de conocer Pompeya, elegid Ostia Antica, antiguo Puerto de Roma donde todavía se pueden apreciar calles, templos, mosaicos y hasta un teatro que hace miles de años se llenaron de vida. ¿Lo mejor? Está a apenas una hora y cuarto en transporte público.

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Si estás en Estocolmo... Uppsala

Quien prefiera explorar la cultura escandinava, tiene en Estocolmo un perfecto punto de partida. Su casco antiguo Gamla Stan es el emblema de la ciudad, gracias en parte a las coloridas casas, a los ajetreados café y a su imponente Plaza de Stortorget. Pero si te sobra un día, la ciudad universitaria de Uppsala es la mejor opción. Fácil de descubrir a pie, acoge una catedral gótica y un castillo que bien merecen una visita así como todo tipo de homenajes a su hijo predilecto, el científico Carl Linnaeus. No te pierdas sus jardines botánicos y su museo. 

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Si estás en Budapest... Recodo del Danubio

Quien visita la perla del Danubio promete repetir. Su espíritu bohemio, su Puente de las Cadenas, su majestuoso parlamento y la cantidad de balnearios que invitan a relajarse en sus aguas termales encabezan esta sugerente oferta. Sin embargo, el tridente formado por las localidades de Esztergom, Visegrád y Szentendre permite saborear todavía más este encanto húngaro. Existen numerosas compañías que ofrecen esta excursión de día aunque también podrás completarla por tu cuenta si lo prefieres. La Catedral de Esztergom (mayor iglesia de Hungría), la fortaleza que rodea a Visegrád y las pintorescas calles de Szentendre justificarán el recorrido. 

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Si estás en París... Versalles

Gran parte de quienes viajan a la capital francesa consideran rendirle una visita al Palacio de Versalles. Sin embargo, cuando caen en la cuenta de que éste se encuentra a 45 minutos en tren, desisten, pensando en todo lo que París puede ofrecer de puertas para dentro. Sin faltarles razón, Versalles es un clásico que merece ser descubierto. Con sus espectaculares jardines, que tardaron cuatro décadas en terminarse y las exclusivas y detalladas habitaciones de su palacio, entre las que destaca la imponente Galería de los espejos, te sentirás como una auténtica 'royal'. 

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