En estado puro

Arturo Pérez Reverte

Despúes de vender 15 millones de ejemplares traducidos a 34 idiomas, celebra sus 20 años en la literatura convocando en "El asedio" a todas sus ex amantes de papel. Para esta orgía de tramas ha usado sus mejores armas de seducción: la historia, la aventura, la intriga, la crónica... Y ha apagado la luz.

Por Gema Veiga. Fotos: Bernardo Doral. - 01-03-2010

Quería apelar a tu faceta periodística...
Dejé de ser periodista hace ya 20 años.
Algo quedará.
Es como cuando has sido puta: siempre te quedan los reflejos.
Apelando a esos reflejos, me gustaría que el Arturo Pérez-Reverte ex perio­dista hiciese una reseña de la nueva obra de Arturo Pérez-Reverte escritor.
El asedio es una obra de espionaje, po­licíaca, marina, costumbrista, urbana, una novela científica y un folletín sentimental absolutamente decimonónico. En ella están todas mis novelas. Todos los libros que he escrito están aquí.
A pesar de ser una novela-mundo, llena de personajes y tramas, a lo El Gato­pardo de Lampedusa, ¿puede concluirse que la protagonista es una mujer?
Sí. La novela transcurre en el Cádiz del año 1812 durante la ocupación francesa. Allí, en ese momento, las mujeres pertenecían a la burguesía comercial, que es lo que produce el verdadero progreso de los pueblos. Estudiaban inglés, contabilidad, y estaban por encima de la época. De hecho, mi protagonista, Lolita Palma, era absolutamente dueña de su vida. Una especie de empresaria que se enamora de un corsario que trabaja para ella, pero a la que el prestigio social le impide amar libremente.
¿Y quién sería hoy Lolita Palma?
Esther Koplowitz enamorada de Paquirri padre cuando era novillero. Sí, me apetecía mucho contar la historia de la Koplowitz y el corsario porque, ante to­do, la protagonista de mi nueva novela es una mujer libre que existió en un Cádiz símbolo de la España que pudo ser y que nunca fue, la España que nos merecíamos pero que muere con el siglo. De ahí ese tono crepuscular, melancólico, romántico...
Mucho más romántico de lo habitual.
¿Sabes qué pasa? Yo soy un chico que tiene fama de ser un tipo duro...
Fama de tipo duro, de mala leche...
...Pero eso no excluye que tenga corazón. Entonces, esta novela, justamente..., bueno, pues eso, que me apetecía mucho meterme sin ningún tipo de complejos en una historia romántica.
Pero trágica.
Porque yo quería contar una historia de amor imposible, ¿comprendes? Mira, más que la Koplowitz, creo que mi protagonista sería un personaje de Jane Austen enamorada de un banderillero.
¿Por qué has tardado tanto en escribir una historia de amor? ¿Miedo?
No era miedo. Digamos que hasta ahora no he tenido la necesidad ni las ganas de meterme en ese terreno. Lo había tocado, pero es cierto que esta vez es el eje principal. Además, es un amor sin sexo explícito, está hecho de conversaciones, de silencios, de palabras no dichas, de gestos, de penumbras. Hoy estamos acostumbrados a darle a un botón y que se encienda la luz, pero el hombre antiguo no vivía así. Eso lo aprendí en la guerra y navegando. Cuando el sol cae hay oscuridad, en ella aparecen situaciones personales físicas y matices más intensos que a plena luz y de los que el hombre actual carece.

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