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Mika y sus hermanas

El circo llega a la ciudad

El cantante más fiestero, y con la voz más aguda, actúa en Barcelona y Madrid. Sus tres hermanas forman con él un póquer perfecto de creatividad y buen rollo. ¡A bailar, malditos!

Por: Florence Trevez. Foto: Antoine Legrand. - 31-03-2010

Encaja a la perfección en el modelo de chico de adolescencia difícil reconvertido en estrella. Con 14 años, Michael Holbrook Penniman, que así se llama, se escondía en el recreo de su colegio de Londres para componer canciones. «Pensaba que si lograba escribir un es­tribillo pegadizo sería diez veces más poderoso que todos los insultos que me decían». Y lo logró. «El colegio fue muy duro, no tenía el aspecto adecuado, venía de ninguna parte, se burlaban sin parar de mi voz y me veían raro porque trabajaba en anuncios a los 12 años. Para sentirme mejor, almacenaba canciones, como si fueran municiones».

Su infancia pasó por Beirut, donde nació, Chipre, París y Londres. «En Francia todo iba bien; mi pa­­dre era banquero, íbamos a un colegio privado, teníamos una casa bonita... Pero se fue de viaje de negocios a Ku­wait y estuvo retenido siete meses en la embajada de EE UU. Si salía, le hacían prisionero de guerra. Yo tenía 8 años y ponía la CNN rogando no verlo en la tele». Después se mudaron a Londres, donde vivieron en un bed & breakfast sin demasiados lujos.

Hoy, aquellos años parecen olvidados. Alrededor de la estrella del pop gra­vitan sus tres hermanas, encantadoras guardianas del espíritu de la casa. La mayor, Yasmine, realizó el diseño de sus dos discos. Paloma, la estilista (en la foto), se encarga del vestuario de su hermano. Y Zuleika confecciona algunos trajes de la gira. Una colaboración que se re­monta a una época en la que ninguna discográfica quería firmar con él. «Mi­ka sabe exactamente lo que quiere –afirma Paloma–, y discutimos bastante porque yo no siempre lo pillo». Yasmine añade: «De pequeño era un coñazo, entraba en nuestras habitaciones, nos hacía ra­biar... Pero ahora es muy protector».

No tiene obsesión por la tarjeta de crédito a pesar de haber vendido más de cinco millones de ejemplares de su primer álbum, Life in Cartoon Motion, y de que va por el mismo camino con The Boy Who Knew Too Much. «Gasto mu­cho en mis espectáculos, pero en la vida diaria le tengo miedo al dinero. Nunca llevo tarjeta y no me siento nada có­modo despilfarrando».

Cuándo: El 18 de abril en el Palau Sant Jordi, Barcelona, y el 19 en el Palacio de Deportes, Madrid.

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