​Muere el fotógrafo David Hamilton

​El artista se ha suicidado una semana después de haber sido acusado de abusos sexuales.

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Ayer por la noche se encontró el cuerpo sin vida del fotógrafo británico David Hamilton en su casa de París. Según los medios franceses el artista de 83 años se quitó la vida con unos medicamentos que fueron encontrados junto al cadáver.

Hamilton, que alcanzó la fama en los años 70 con sus imágenes de adolescentes desnudas y colaborador en numerosas ocasiones de la revista ELLE, se había visto envuelto desde hace unas semanas en una polémica por violación cuando la presentadora Flavie Flament publicó su autobiografía, La Consolation. En el libro la modelo cuenta que sufrió abusos sexuales de "un célebre fotógrafo" a los 13 años, y aunque no menciona el nombre del artista se da suficiente información como para identificarle en el papel que describe. Además, a raíz de la publicación de las memorias de Flament, otras tres mujeres denunciaron haber sufrido abusos de Hamilton cuando eran adolescentes.

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Tras las acusaciones el fotógrafo se defendió en un comunicado en el que dijo: "No soy el autor de los comportamientos criminales que se me achacan", y en el que reconoció estar "particularmente indignado por la ausencia total de respeto a la presunción de inocencia". Además, acusó a Flavie Flament con de buscar sus 15 minutos de gloria a través de este "linchamiento mediático" y dijo que presentaría varias denuncias.

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Huyó a París a mediados de los 60 porque consideraba su tierra natal demasiado puritana, y allí comenzó su obra, caracterizada por retratos suaves y difuminados, con una inspiración bucólica y vaporosa que reflejaba su obsesión por la pureza.

En sus fotografías retrataba casi siempre el mismo perfil de mujer, adolescente y rubia, y siempre tenían connotaciones eróticas. Pasados los años el público dejó de contemplar el encanto en su obra y empezó a rechazarla por considerar inadecuado fotografiar a menores desnudas, por lo que abandonó muy a su pesar este tipo de fotografía y se dedicó a las naturalezas muertas. Nunca entendió que la desnudez fuera un tabú y hace pocos años afirmó a Le Parisien: "Existe el deseo en mis fotos, claro está. El arte sin sexo no existe" y se vendió como un hombre sensato y mas bien tímido, que las fantasías estaban exclusivamente en su cabeza.