Carlota Casiraghi tiene las claves para el perfecto look de invitada

Tanto la nieta de Grace Kelly como su cuñada, Beatrice Borromeo, brillan con luz propia en la boda de Ernesto de Hannover (hijo).

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Esta misma mañana, y tras ya haber celebrado el jueves una ceremonia por lo civil con sus más allegados, Ernesto Augusto de Hannover, el príncipe heredero de esta ciudad e hijo de Ernesto de Hannover, exmarido de Carolina de Mónaco, y la diseñadora Ekaterina Malysheva pasaban por el altar para darse de nuevo el 'sí, quiero', cita que, a pesar de las bajas en sus primeras filas, los hermanos Casiraghi no han querido perderse, acompañando a su hermana Alejandra de Hannover, también pariente del novio.

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Tras una divertida fiesta preboda a la que el clan Casiraghi tampoco dudó en asistir, todos se preparaban para a la mañana siguiente dejarnos boquiabiertos en la que promete entrar de cabeza en el exclusivo ránking de las bodas del año.

Si ya Carlota Casiraghi conseguía ayer sorprendernos con su sencillo estilismo playero, imposible era no hacerlo con su apuesta elegida para un evento de tal magnitud. La nieta de Grace Kelly lo apostó todo al binomio blanco y negro con un conjunto de vestido por encima de la rodilla cubierto por un abrigo, ambos con el mismo bordado y tejido y firmados por Giambattista Valli, al que otorgó una nueva personalidad añadiendo un sombrero y accesorios en color negro, que no dudaremos en elegir para esos eventos de entretiempo en los que nunca encuentras el estilismo diez.

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Por su parte, Beatrice Borromeo, esposa de su hermano Pierre, apostó por un primaveral diseño de estilo camisero, en tono verde con pedrería y flores bordadas, al que otorgó una nota de color con un cinturón asalmonado. Pero sin duda alguna, lo que más nos ha llamado la atención de su sencillo estilismo ha sido ese turbante trenzado con el que adornaba su cabello, al que nosotras, por supuesto, damos un rotundo sí.

Con esto, ambas aristócratas abrían la puerta a un duelo de looks perfectos para invitada de los que nosotras no hemos dudado en apuntar todas las claves que sin duda serán un salvavidas para los últimos coletazos de la temporada BBC.

Pierre Casiraghi, Beatrice Borromeo y Carlota Casiraghi.
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Pero nada lejos de ellas han quedado otras invitadas como Alessandra de Osma, de fucsia y flores, con lazo y puños negros, o Tatiana Santo Domingo, esposa de Andrea Casiraghi, que apostaba por el blanco roto (rompiendo con ello el anticuado canon nupcial según el cual sólo la novia viste de blanco), con doble capa en color salmón, al que puso el broche de oro gracias a una pamela.

Alessandra de Osma y Christian de Hannover.
Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo a la salida de la ceremonia.
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Por último, la guinda del pastel corrió de parte de la novia, que dejó sin habla a todos y cada uno de los invitados con uno de los tres vestidos que su amiga Sandra Manosour diseñó en exclusiva para ella. Una pieza inspirada en su Rusia natal, en la que la manga larga, ligeramente abullonada y fruncida en el hombro se unía a una falda voluminosa, para dar como resultado un diseño hecho a mano a base de encaje de chantilly y pedrería, al igual que el velo, convirtiéndolo así en una obra de arte que no hizo más que situarse como uno de los protagonistas de la ceremonia y en nuestro nuevo amor platónico.

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Pero sin duda alguna, todas sufrimos un rotundo enamoramiento con ese último toque sobre su cabello. Aquella tiara floral creada en el siglo XIX que ya vimos lucir a Carolina de Mónaco, que sumaba una ecuación perfecta al vestido, permitiendo que ambas piezas brillasen con luz propia sin restarse importancia la una a la otra.

Ekaterina Malysheva y Ernesto de Hannover a la salida de la ceremonia.

Como era de esperar, una apuesta completamente opuesta a la opción de raso rosa y estilo camisero casi hasta los pies en la que destacaban unos puños en versión XXL, también diseñada por Manosour para el enlace en el Ayuntamiento de Hannover. En definitiva, todo un flechazo que convierte este look en obligatorio para esas bodas de carácter más informal.

Los recién casados posan junto a sus invitados

Una vez se hubieron intercambiado alianzas y pronunciado los 'sí, quiero', como si de un final de cuento de hadas se tratase, los recién casados se dirigieron a un coche de caballos que les llevaría hasta la galería Herhaussen para recibir allí a todos sus invitados y después continuar la fiesta en el castillo de Mariemburg, propiedad de los Hannover.

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