Ciao Missoni

Nuestro homenaje al gran diseñador.

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El diseñador falleció en Sumirago donde el clan tiene su refugio, un pueblo del norte de Milán. Allí construyó junto a su mujer Rosita un negocio que ahora va por la tercera generación y que cumple 60 años en 2013.  
Todo comenzó en un pequeño taller de alquiler, tal vez con la única idea de ser una simple aventura, la de una joven pareja que soñaba con salir adelante. Sin embargo, el ideal superó las expectativas y, de la noche a la mañana, se encontraron inmersos en un próspero negocio. Hoy aquella meta es un imperio. La empresa, cómo no, privada, factura muchos millones de euros al año, cuenta con una industria que emplea 200 trabajadores y ya tiene 34 puntos de venta repartidos por el mundo, y todo dirigido desde un lugar situado a pocos kilómetros del Lago Mayore y el Monte Rosso, bellísimos paisajes de Italia. «Éste es el cuartel general y donde decidimos ubicar la fábrica y nuestro hogar – contó a ELLE la entrañable Rosita–. Mi marido y yo nos casamos hace 55 años y desde entonces crecemos juntos».

Rosita es la matriarca. Una mujer que lo ha dado todo por y para su familia. Y ha sido aquí, en esta solariega y tranquila provincia de Varese en la que la fabulosa vegetación plagada de árboles milenarios y flores increíbles lo inunda todo, donde ha sido capaz de inspirarse y descubrir el secreto de la buena vida.

Cómo empezaron
Ottavio, Tai para los amigos, era el abuelo y también el fundador de la etiqueta: «Éramos jóvenes y emprendedores. Durante años Missoni estuvo formado únicamente por dos personas. Yo presidía y Rosita se encargaba de todo lo demás. Ambos hacíamos los diseños, las facturas, los paquetes de envío e incluso íbamos a comprar la lana –continúa Ottavio–. Y lo más increíble: desde un minúsculo local de cien metros cuadrados en un semisótano. Nuestra casa estaba justo en el piso de arriba ». A lo que Rosita apuntó: «Mi marido y un amigo suyo tenían una pequeña tejedora y hacían chaquetas deportivas para la selección nacional de atletismo y equipos de baloncesto y esgrima. Después nos aventuramos a hacer una mínima colección y viajamos a Nueva York. La editora del New York Times escribió sobre nuestra novedosa forma de mezclar tonalidades en el punto de zigzag... y lo demás es historia». Y aquí, donde ahora podemos compartir una espléndida jornada con la familia al completo, descubrimos que, efectivamente, no debe de ser difícil estar lleno de enerenergía y salud rodeado de tanta belleza. «Echamos raíces en Sumirago porque te aseguro que es muy diferente vivir observando la naturaleza que pasar la vida en una gran ciudad –afirmabs Rosita–. Podemos contemplar el amanecer y el anochecer y apreciar los cambios de estación y eso es un privilegio y una fuente de inspiración constante».

Su secreto
Ottavio y Rosita lo reconocen, ha sido el campo y sus múltiples y maravillosas variaciones lo que les ha dado la clave del éxito: inventar un tejido dotado de uno de los prints más sofisticados de todos los tiempos. Pero aún hay más. Esta etiqueta de lujo es un estilo de vida, en el que la esencia de la exclusividad reside, paradójicamente, en la sencillez. Ellos lo llaman Missonología. «Crecí entre telares porque mis padres también se dedicaban al textil –continúa la matriarca del clan– y siempre he reaccionado con gran sensibilidad a los colores de la naturaleza. Casualmente, cuando me casé, descubrí que Tai también tenía una gran sensibilidad para combinar. En Missoni los tonos no son puros sino el mix de dos o tres que acaban siendo otro distinto. Es el gran placer de la mezcla."

¿Cómo se conocieron?
El adorable señor Missoni, al que le encantaba contar batallitas, nos relató su particular visión del pasado. «Rosita es la verdadera artífice de lo que ha ocurrido. Siempre digo que yo puse nombre al negocio y ella me creó a mí. Es una supermujer –apunta Ottavio–. De joven yo era deportista y siempre estuve en contra de tener un empleo corriente. De hecho, nunca he trabajado. Me encanta despertarme tarde. Por eso nos ilusionamos con crear este negocio, porque era especial y había que poner mucho corazón. Tener un oficio así es importante para cualquier hombre –continúa–, pero no por el dinero que ganes sino porque te enriquece como persona. Confucio decía que el hombre es su obra y eres lo que haces en la vida».

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Su historia de amor

Rosita nos explicó cómo conoció a l’uomo della sua dolcissima vita. «Le conocí en Londres en 1927. ¡Imagínate! Él era un apuesto finalista olímpico. La primera vez que le vi, estaba corriendo en la pista mientras yo le observaba, con otras chicas del internado, desde las gradas. Todas nos enamoramos de él porque era el único atleta italiano. Eso sí, cuando me dijeron que tenía 27 años pensé que era matusalén».

La matriarca

ROSITA MISSONI Su apellido de soltera, Jelmini, ya estaba relacionado con el negocio textil desde su nacimiento, pero fue su unión con Ottavio Missoni lo que hizo de esta mujer una de las más brillantes creadoras de tejidos del mundo. Desde entonces su vida gira en torno a su gran familia, a su espléndida casa de Sumirago y a Missoni, una firma que implica un auténtico estilo de vida propio.

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Con su hija

Toda la familia ha estado implicado en el negocio que funciona como una empresa familiar, en la imagen con su hija, Angela. «Somos una gran familia. Cuatro hermanos y trece primos y nos juntamos siempre que podemos. Nos llevamos de maravilla. Por ejemplo, yo, a pesar de estar divorciada, sigo manteniendo una excelente relación con mi ex marido e incluso con su pareja –apunta–, porque la idea de unión es lo más importante que nos han inculcado nuestros padres en Sumirago, un lugar perfecto para vivir en armonía. De hecho, mi casa está a 800 metros de ésta y eso nos aporta un gran equilibrio».

Con su nieta

Y heredera del negocio nos dijo que: «La mayor proeza de mis abuelos es que convenciera a la gente de que vestir una prenda de munto de malla era cool».

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Margherita

Su abuelo Tai la llamaba «maravillosa mariposa de colores» y lo cierto es que lo parece. Es una de esas chicas que siempre irradian dulzura, delicadeza, luz y bondad. «Colaboro desde hace varios años con una ONG que ayuda a los niños de África. Nuestros proyectos están centrados concretamente en Gana. Es importante que la gente que tiene medios para ser solidaria lo sea. Yo lo hago desde el punto de vista de la moda, diseñando joyas».

La promesa

MARGHERITA MISSONI es bella, por dentro y por fuera. Una de esas niñas dulces convertidas en mujer elegante, sensual e icono de estilo de otras muchas
jóvenes de su generación. Sabe que el apellido Missoni ayuda y también abre puertas, pero le han inculcado que no es suficiente para labrarse un futuro propio.

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Siguiendo la estela

«Es una casa de moda que lleva 60 años creando prêt-à-porter. Soy muy consciente de que mi presencia en actos públicos vestida de la marca nos ha dado una imagen más joven». nos explicó su nieta en una entrevista.

En la pasarela

Angela, que ahora lleva la batuta artística de la firma nos explicó que es para ella Missoni. «Es una invención de mis padres, una manera de tejer diferente, un estilo que ha de reflejarse no sólo llevando una prenda sino desde el interior de la persona».

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Blake Lively

A pesar de que la marca tiene más de 60 años, ha conseguido rejuvenecerse y cuenta con seguidoras como Blake Lively.

Alexis Bledel

La actriz Alexis Bledel con un vestido con el print tan representativo de Missoni.