Pieles

Desde que el hombre es hombre se viste con pieles de animales. Inicialmente, las pieles se concibieron como una necesidad para con el paso de los siglos convertirse en un símbolo de status social. Su alto precio hizo de los visones, las martas y los leopardos un símbolo de lujo y de sofisticación. Los grandes modistos del mundo las utilizaban en sus creaciones a menudo. Sin embargo con el paso de los años, el movimiento social contra el comercio de pieles de animales ha cobrado cada vez más importancia. El sufrimiento de los animales y el número de ellos que necesitan ser sacrificados para hacer abrigos de pieles, ha hecho replantearse a la industria de la moda el uso de pieles de animales. Hoy el día es posible conseguir pieles sintéticas que imitan muy bien las distintas pieles de animales.

Los  diseñadores más importantes apuestan ya por las pieles sintéticas. Basta con echar un vistazo a los leopardos de Dolce & Gabbana, los potros sintéticos de Prada o los peludos revestimentos que Iceberg, Charo Azcona y tantos otros han puesto en cuellos y puños de los abrigos más dispares. Pero las inquietudes ecologistas no son exclusivas de este fin de milenio. Jackie Kennedy renegó de las pieles tras la presión ejercida por The Found for Animals, y Doris Day fue una de las actrices que promocionaron las prendas de peluche.

Las pieles sintéticas han vuelto a resurgir y con la misma fuerza que en los sesenta, cuando Biba, la famosa boutique londinense, las impuso entre la juventud bohemia de la época. Numerosos rostros conocidos de la industria de la moda así como modelos y defensores de los animales y organizaciones ecologistas se han unido a los movimientos en contra del uso de las pieles de animales. Mención aparte merece el comercio con pieles como el leopardo que están seriamente en peligro de extinción.

Anualmente la industria peletera causa la muerte en el mundo a más de 140 millones de animales salvajes. 40 millones de estos animales son criados y matados en granjas y los 20 millones restantes son cazados de la naturaleza, utilizando generalmente trampas no selectivas que a su vez producen la muerte de otros 80 millones de animales no útiles para la peletería.

Las presiones de las entidades defensoras de los animales hicieron que la Unión Europea librara la Resolución -3254/91 adoptando dos provisiones : prohibir el uso de la trampa cepo de acero para todos los miembros de la Unión a partir de Enero de 1995 y la importación de pieles de países que tuvieran esa trampa u otros métodos crueles. Esta Resolución de la Unión Europea fue postergándose a pesar de las comisiones que funcionaron en todo el mundo para estudiar el caso desde diversos sectores.

Para fabricar un abrigo de piel, según cada especie, hacen falta 15 zorros, 15 nutrias, 15 linces, 30 castores, 35 mapaches, 250 ardillas y 300 chinchillas.

La captura y muerte de animales salvajes con fines peleteros ha llevado durante los últimos siglos a la extinción a diversas especies, como por ejemplo, al visón del mar y al zorro de las Malvinas, mientras que a otras muchas las ha puesto al borde de la desaparición. Algunas de estas especies son: castor, ocelote, pantera nebulosa, nutria marina, tigre, jaguar, koala o chinchilla salvaje. En la actualidad todavía se matan animales silvestres en libertad pertenecientes a especies que se encuentran muy amenazadas

En España, la caza de animales por su piel supuso la extinción de la garduña de Ibiza y ha puesto, junto con otras causas, a múltiples especies al borde de la extinción. La nutria ha sido perseguida por su piel hasta la década de los sesenta, en que empezó a escasear tanto que dejó de ser rentable. El oso pardo sigue siendo hoy en día cazado furtivamente, entre otras causas, por su piel.

 


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