¿De verdad tienes que lavar ropa nueva antes de ponértela?

Una experta en el mundo textil nos argumenta por qué conviene hacerlo, sobre todo en algunas prendas concretas.

Lo más popular

Te acabas de comprar una camisa o unos leggings y te mueres de ganas por estrenarlos. Y quieres hacerlo ya, sin lavarla, porque una voz en tu cabeza te dice: "tal vez otras personas se la han probado antes que yo, porque como es tan bonita… Pero no es necesario lavarla inmediatamente ¿verdad? Está tan bien colocada y tan nueva en su embalaje, sin una arruga y envuelta con su papel de seda… ¡Esperando a que me la ponga ya!".

Publicidad

Antes de ponerte la nueva prenda y salir a la calle, deberías escuchar otra voz, la de Lana Hogue, una experta en fabricación de ropa que da clases en Garment Industry 411. "Sin duda, debes lavar la ropa nueva antes de ponértela, especialmente la que entra en contacto con la piel o con el sudor" dice Hogue. Aunque es posible que los gérmenes de las personas que se han probado la ropa no te afecten, los productos químicos que contiene la ropa deberían hacerte recapacitar.

Lo más popular

Tal y como cuenta Hogue, todos los tejidos o fibras teñidas requieren de productos químicos para convertirlos en bonitas faldas o tops. Desgraciadamente, esos productos químicos pueden tener efectos secundarios, en forma de dermatitis de contacto o de erupciones que aparecen allí donde esos productos entran en contacto con la piel. "Se sabe que la mayor parte de los productos químicos utilizados para teñir las telas y para procesarlas en las máquinas de tejer, irritan la piel".

Según Hogue, los fabricantes de telas utilizan estos productos químicos sin necesidad. "Mucha gente cree que la ropa se trata con productos químicos," explica. Pero no es necesariamente la ropa la que se trata, sino los tejidos. En la mayoría de los entornos comerciales, la ropa ya acabada está expuesta a la humedad. Para evitar que aparezca moho, el tejido se rocía previamente con un agente anti-moho, así como con productos químicos que facilitan la transformación del tejido en tela en la maquinaria. Para hacer que los colorantes se adhieran a las fibras, y conseguir esas camisas y esos shorts de un azul o un rojo brillante que nos encanta, también se requiere un tratamiento químico. Incluso las fibras naturales requieren sustancias químicas.

Cualquiera que se haya fijado en las etiquetas de la ropa puede ver que la ropa procede de casi todo el mundo y que las telas y los adornos se cosen y se tiñen en diferentes países, cada uno de los cuales tiene una legislación diferente sobre el uso de componentes químicos. Ingredientes como las resinas a base de azo-anilina y formaldehido son bastante comunes y pueden llegar a irritar la piel. "El formaldehido es un cancerígeno de categoría 3, que es el riesgo más bajo, y la cantidad que se utiliza es tan pequeña que se asume que no supone una amenaza. Pero, aún así, ¿quién quiere exponerse conscientemente una y otra vez a componentes cancerígenos?, pregunta Hogue. Algo más alarmante fue el resultado de un estudio realizado por la Oficina de Cuentas del gobierno de los Estados Unidos en 2010 que puso de relieve que algunas telas a la venta en el país superaban los niveles permitidos de resina de formaldehido.

Donald Belsito, profesor de dermatología en el Medical Center de Nueva York, dependiente de la Universidad de Columbia, declaró a The Wall Street Journal que tanto las instalaciones donde se fabrica hasta los probadores de las tienda son lugares que representan un caldo de cultivo propicio para bacterias, piojos, y hongos, porque no hay ninguna manera de hacer un seguimiento de la prenda y de quién se la ha probado antes que tú. "He visto casos de contagio de piojos que posiblemente se produjeron al probarse una prenda en la tienda y hay ciertas enfermedades infecciosas que pueden transmitirse a través de la ropa," dijo a WSJ.

Por suerte, lavar las prendas antes de estrenarlas puede reducir considerablemente la probabilidad de que aparezcan erupciones, de contagio de piojos o de estar expuesto a algunas sustancias químicas no deseables. Presta mucha atención a cualquier cosa que entre en contacto con la piel o con el sudor, como sucede con la ropa de verano. Según Hogue hay que lavar:

-Calcetines

-Ropa Interior

-Camisetas interiores

-Ropa deportiva

-Camisetas

-Shorts

-Vestidos de verano

-Trajes de baño que no vas a usar en el agua inmediatamente

"Si vas a usarla fuera de casa y el calor te hace sudar, lávala" aconseja Hogue. "Sudar abre los poros y facilita que la piel absorba los productos químicos presentes en la ropa." Hay algunos tipos de prendas en las que, según Hogue, se puede omitir el prelavado:

-Trajes de baño, cuando vas a meterte en el agua inmediatamente después de ponértelos (lo que debería ser suficiente para eliminar cualquier cosa demasiado cáustica, según Hogue)

-Trajes de fiesta (no vas a lavar tu vestido de graduación)

-Ropa de abrigo, que no entra en contacto directamente con la piel

"Si tienes una chaqueta hecha a medida, no vas a querer lavarla," dice. "No va a entrar en contacto con la piel y no la va a irritar." Hogue también recomienda no molestarse en llevar a la tintorería todo lo que está marcado con la recomendación de "limpieza en seco". "La limpieza en seco implica el uso de productos químicos que se adhieren al tejido durante el proceso de limpieza, por lo que yo recomiendo airear la ropa antes de ponérsela".

En definitiva, merece la pena perder un poco de tiempo lavando tu ropa nueva en vez de ponértela inmediatamente para lucirla en el bar o en el gimnasio. Es un pequeño precio a pagar si no quieres exponerte a sustancias químicas desconocidas o presumir de un sarpullido nuevo que haga juego con tu ropa.

Vía: ELLE US