¡Que comience el show!

Las mejores escenografías de Chanel.

Desfiles de Chanel

¿Moda o actitud? Suponemos que este fue el punto de inflexión de uno de los personajes más influyentes de la moda, Karl Lagerfeld. A sus más de 80 años, su talento creativo sigue resultando asombroso. El káiser no acude a un equipo externo para orquestar el tinglado cada temporada. Por supuesto, se desbanca de calendarios y puede presentar tranquilamente tres, cuatro o cinco colecciones por año y no sólo en París. Crucero, Alta Costura, Pret-à-porter... Sea lo que sea, su prodigiosa mente se guisa y se come cada show de la A a la Z.

Desde el diseño de las prendas a la ambientación, en la que no deja ni un cabo suelto. Un todo que forma parte de una estrategia sin igual. El buzz social que se genera tras cada una de sus óperas es fascinante y toda esa repercusión mediática, justifica cada milímetro de inversión. Pocos suscitan tanta expectación como lo hace la maison. Hasta las mismísimas modelos paralizan su agenda cancelando citas como la aparición en los aclamados desfiles de Victoria Secret (véase el caso de Kendall Jenner o Cara Delevingne).

Y es que un desfile para Chanel, ya no es un desfile. Shangai, Dallas, Tokyo... Salir del Grand Palais, uno de sus escenarios favoritos, no es un problema, pues el resultado sigue siendo asombroso. Desde la recreación de una escena apocalíptica lograda con piedra volcánica en mitad de París, hasta conseguir viajar en el tiempo en un antiguo castillo escocés, presentar sus diseños en un improvisado supermercado de la moda o tomando un café en una brasserie con el espíritu de Coco Chanel presente en el aire. Desde 2005, cada apuesta se ha superado. Un avión de la maison, un tranvía, un carrusel a escala real o un invernadero a motor con más de 300 flores mecánicas (llevó un año entero de construcción). Nada se le resiste. No existen imposibles.

El próximo 4 de mayo tenemos cita nuevamente para conocer la próxima colección crucero de la firma. Esta vez, el escenario será Seúl. A la espera de ver con qué sorprende esta vez, repasamos los mejores sets de Chanel desde 2005 con Lagerfeld como director de orquesta. 

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París, 2005: un tranvía llamado Chanel

Para presentar la colección de Otoño/Invierno de 2005, Karl Lagerfeld optó por elegir como escenario un tranvía de París.

Hong Kong, 2006: a través de una escalera de caracol

En marzo de 2006, presentó en Hong Kong otra onírica colección en una escena sencilla pero cargada de misterio, compuesta por una escalera de caracol por donde descendían las modelos.

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Santa Mónica, 2007: en un avión

En mayo de 2007 recreaba una pista de aterrizaje con un avión con los símbolos de la firma por donde desfilaron las modelos con elegantes propuestas dentro de su colección Crucero.

París, 2008: el carrusel de Chanel

En febrero de 2008 sorprendió al front row durante la Semana de la Moda de París recreando un delicado carrusel a escala real con los emblemáticos iconos de la firma (el 2.55, la mítica fragancia Chanel n.5...) y las modelos como muñecas de porcelana portando las clásicas propuestas del Otoño/Invierno de ese año.

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París, 2008: el carrusel de Chanel

El desfile visto desde una panorámica.

París, 2009: Alta Costura floral

La presentación de la Alta Costura es otra excusa para que la firma vuelva a dar que hablar. En enero de 2009, una escena de cuento de hadas, plagada de artísticas estructuras en blanco simulando una escalera floral, era el lugar perfecto para presentar los diseños de la Primavera/Verano de aquel año.

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París, 2009: Una granja en Le Grand Palais

Lily Allen fue la encargada de poner la voz en vivo durante el desfile de octubre de 2009, en el que se recreó una granja en el Grand Palais. 

París, 2009: Una granja en Le Grand Palais

Karl Lagerfeld y las modelos, tumbadas sobre balas de heno.

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París, 2010: escena prehistórico-polar

En marzo de 2010, Karl Lagerfeld despertaba gran expectación cuando los asistentes al desfile de su propuesta para el Otoño/Invierno de aquel año, descubrían un iceberg en mitad del Grand Palais. En realidad era una caja hermética de 5.300 metros cúbicos que mantenía la temperatura a 4 grados bajo cero. El escenario perfecto para las propuestas Yeti que desfilaron a continuación.

París, 2010: escena prehistórico-polar

Tras la plataforma, se escondía una escultura de hielo. El káiser explicaba después que había querido llevar a reflexión el tema del cambio climático a través de la escena.