Crisis de pareja: cómo superarlas

Hogar extraño hogar

Del calor de una relación apasionada y dulce a la más absoluta frialdad e indiferencia. Cuántas parejas un día se dan cuenta de que están viviendo con un desconocido y se preguntan cómo han llegado hasta ese punto, en qué momento empezaron a distanciarse. Éstas son las principales causas que nos empujan al precipicio.

Elle.es - 19-10-2009

Cada 3,9 minutos se separa una pareja legalmente establecida, 369 al día, 134.931 al año en España. Son cifras de 2004, según el último estudio del Instituto de Política Familiar, que desprende que el año pasado se disolvieron un 6,5 por ciento de familias más que en 2003. Otro dato: el 27 por ciento de las parejas en crisis deciden romper su relación durante sus vacaciones de verano. “Las vacaciones no tienen por qué ser un factor de ruptura, depende de la pareja –aclara Carmen Serrat, psicóloga clínica, autora de Terapia de parejas (Ed. Alianza) y responsable del gabinete psicológico que lleva su nombre, en Madrid–. Al revés, puede ser un factor de unión porque puede ser la ocasión de estar juntos haciendo cosas gratificantes; sin embargo, hay otras que tienen muchos problemas y cuando se ven abocadas a estar todo el día juntas el nivel de conflicto aumenta”.
Ya sea después del verano o no, las parejas en nuestro país tienen una media de duración de 11 años y cuatro meses y los casos de separaciones se multiplican cada año. ¿Por qué? Francisco Bas, doctor en Psicología y terapeuta, explica las razones: “Por un lado, está el alto nivel de implicación en el trabajo. El tiempo de convivencia ha disminuido mucho en los últimos años. Una pareja vive del intercambio positivo, de la capacidad que tiene de crear ilusiones y expectativas. Cuando la tasa de gratificación entre la tasa del coste de la relación está por debajo de cero, el cerebro busca inconscientemente esa gratificación y se vuelve más sensible a otras alternativas a la pareja, como el trabajo o terceras personas”.

Derecho a ser felices

Bas continúa: “Por otro lado, hombres y mujeres están sometidos a más influencias externas, laborales y afectivas, que antes. Otra razón es el derecho a la felicidad. La persona empieza a respetarse más, a tenerse más en cuenta”. “Ahora hay una filosofía más individualista –añade Carmen Serrat– y la vida en las grandes ciudades tampoco facilita la relación”. La idealización de la pareja, la idea de que esa relación va a ser siempre perfecta, crea expectativas inalcanzables que también son causa de ruptura. “La gente atribuye cuando estás bien a que estás enamorado y cuando tienes problemas a que te has desenamorado –denuncia Carmen Serrat–, como si el amor fuera una paloma que entra y sale y no se puede controlar. No es así. El amor es el intercambio de comportamientos mutuamente gratificantes. Al principio, te vuelcas en conquistar al otro, pero poco a poco dejas de abonar la relación. Amar es dar, sembrar, regar y cuidar la relación, pensar en el otro, no en lo que me da o deja de dar, sino en qué le va a agradar y dárselo”. Como decía Antonie de Saint-Exupéry, “el amor es la única cosa que crece cuando se reparte”. Pero el amor inteligente: “Con el amor no basta, ni con la inteligencia ni con el deseo –recuerda Bas– . Tenemos retos continuos y si no hay recursos para afrontarlos puede dar lugar a la ruptura, a pesar de que ambos se quieran mucho”. Todas las relaciones, incluso las más estables, viven en un continuo y delicado equilibrio para afrontar el día a día y los cambios lógicos que se producen en la evolución de la pareja.

Una relación que madura

Como señala Beatriz García en La pareja (Ed. Libro-Hobby), “en muchos procesos de separación se pueden escuchar frases como ‘ya no es la misma persona de la que me enamoré’. Por supuesto que no. Sería muy triste llegar a la conclusión de que nuestra pareja sigue siendo exactamente la misma persona que cuando la conocimos, que no ha aprendido nada, mientras que nosotros hemos ido evolucionando y hemos adquirido madurez”. El amor en la pareja evoluciona; de hecho, un reciente hallazgo de investigadores de EE UU muestra que el cerebro experimenta el amor como una adicción en sus primeras fases, pero según va madurando la relación se van desactivando unas regiones del cerebro y activando otras.
A los cambios en la evolución de la pareja se unen otros problemas. Es fácil que aparezcan problemas en momentos como: el primer año de convivencia, cuando nace un hijo y en momentos de paro o enfermedad larga de un familiar. Las crisis surgen también si se ins-tala la rutina. Ésta puede llegar tras varios años de vida en pareja o tras un noviazgo largo. Francisco Bas considera que hay más posibilidades de que las relaciones con noviazgos largos se rompan: “Cuando llevas 15 años con tu pareja ya han consumido la fase de desarrollo, evolución, estabilización y ya están en fase de decaimiento”. Para evitarlo, la solución pasa –indica Carmen Serrat– por dedicarse tiempo: “Los rituales de celebrar fechas importantes y la sorpresa ayudan mucho. Yo recomiendo a las parejas una salida a la semana, un fin de semana al mes y una semana de vacaciones solos”.
Compartiendo tiempo juntos, la pareja puede erradicar el problema de la comunicación. Como señala Paz Torrabadella en su libro Cómo desarrollar inteligencia emocional en el amor (Ed. Océano), está demostrado que “aquellas personas que tienen una baja conflictividad con sus parejas deforman más su percepción del otro. Las impresiones negativas se van acumulando y el alud, de ira o rechazo, es cada vez más incontenible”.

No hay buenos ni malos

Un problema habitual es la acumulación de problemas y para evitarlo saber comunicarse es fundamental. “Los problemas forman parte de la vida y los va a haber siempre, pero hay que saber hablar de ellos sin herir al otro”, asegura Carmen Serrat. Francisco Bas es de la misma opinión. Para mantener una relación es fundamental “una comunicación abierta y respetuosa. Si no, la pareja va cediendo al silencio y a la negación de la realidad, el problema no se expresa y no se intenta solucionar. También son importantes habilidades para negociar cómo compartir el tiempo, el espacio y la relación con los hijos. Y la asertividad sexual”.
En demasiadas ocasiones nos limitamos a echarle la culpa de la situación al otro, pero en una relación es muy difícil que haya un culpable. Como indica Bas, “si una pareja se rompe es que los dos han propiciado con su forma de reaccionar ante una serie de problemas que se llegue a ese punto. No hay buenos ni malos y hay un proceso de duelo para los dos”.

Universo ELLE
  • Suscripcion revista Elle

    Suscríbete on line y recibe 12 números +  LÍNEA COSMÉTICA ANTI-MANCHAS de BELLA AURORA.

  • Revista digital

    ¿Disfrutar de tu revista Elle desde tu tablet, donde y cuando quieras? Sólo tienes que descargarte gratis nuestro Quiosco Elle y… voilà!

  • Newsletter Elle

    Lo mejor de Elle.es en tu correo, cada semana. ¿Te vas a resistir? Date de alta gratis en nuestra Newsletter, así de fácil.

  • Elle en tu iPhone

    Gira la rueda y accederás a todo el universo Elle, en tu Smartphone. Descárgate gratis nuestra aplicación en App Store.

  • Elle Gourmet

    Más de 5.000 recetas gratis en tu móvil, disponibles para iPhone y Android. ¡Buen provecho!