Soy un narcisista

Mejora personal

Andan por la vida con la consigna “yo soy más”, aunque se sienten menos. Todo les es ajeno porque no existe nada más que ellos. A primera vista parecen ser muy seductores, pero resultan ser grandes manipuladores.

Elle.es - 04-05-2011

No me ha dicho nada sobre lo bien que estoy vestida ni me ha felicitado por mi viaje. Tampoco pudo venir a mi fiesta porque ingresaron a su madre en el hospital. Y yo que creía que era una buena amiga”, se queja Andrea, de 22 años, quien carece de empatía y no entiende que su amiga elija no estar pendiente de sus vaivenes o pueda tener problemas más importantes. Para el narcisista, los demás no tienen vida propia, están para recordarnos nuestra belleza, y aunque ser un poco narcisista no está mal –porque quererse y apreciarse es una condición indispensable para sentirnos suficientemente seguros y a gusto en la vida–, cuando este amor se torna excesivo, se nos olvida también que existen los otros.

Su palabra favorita: yo

Al relacionarse, se les ve muy seguros de sí mismos. Esto no es más que una máscara que esconde serias debilidades tras una postura arrogante. Suelen fantasear con alcanzar la fama y el poder, y se agarran a la gente como de un salvavidas con el fin de recibir una aprobación continua. A partir de ideas falsas, alimentadas por su ego y por los aduladores que puedan rodearle, compensan su desasosiego.
Es posible que estas personas hayan tenido padres fríos o padres que eran muy efusivos un instante e indiferentes al otro y que les han mandado confusos mensajes. Al no ser reconocidos como personas independientes, sobrevivieron adaptándose a lo que se esperaba de ellos, creando una imagen falsa de sí mismos. Lo que siempre les faltó fue un espejo (padres y educadores) que les devolviera una imagen sólida de sí mismos para construir su auténtica y propia identidad.

El ego herido

Como explica Graciela Moreschi, médico psicoterapeuta, “la tendencia narcisista siempre genera una existencia muy desgraciada, ya que pretenden ser perfectos y alcanzar metas que otros, en igualdad de condiciones, no lograrían nunca. En el fondo, se creen inútiles, se critican y deprimen mucho”. Por eso reaccionan con violencia a la mínima discrepancia hacia su persona, les desestabiliza enormemente e intentan defender su ego dañado.
Para sanar la herida narcisista, hay que animar a quien lo sufre a verse sin caretas. Que pueda reconocer sus traumas y sus necesidades. “Sin comprensión, sin alguien que entienda su lucha interior –sostiene el psicólogo clínico Alexander Losen– ninguna terapia será efectiva”.

¿Qué se puede hacer?

. 1 Cuestionar la falsa imagen que se ha creado sobre sí mismo con ayuda profesional, fortaleciendo primero la autoestima con elementos reales y, en segundo lugar, indagando en sus temores y procurando rescatar lo positivo que estas personas tienen.
. 2 Establecer relaciones sinceras y desinteresadas, aprender a ponerse en el lugar de los demás y tener una visión del mundo desde la creencias y el pensar del otro. Esto le permite romper esa coraza que lo aísla.
. 3 Bajarse del pedestal al que se sube día tras día, reducir su hipersensibilidad a las críticas, aumentar su tolerancia al fracaso y olvidar los delirios de grandeza. Esto es posible si tienen a su lado a una persona equilibrada que les acepte como son realmente, con sus defectos y virtudes.
. 4 Conectarse con la realidad, tanto con los sinsabores como con los logros cotidianos. Esto puede ayudarles a ajustar la percepción distorsionada que tenemos sobre nosotros mismos:?cuando obtienen un logro se hacen competentes y cuando se equivocan, empiezan a aceptar la realidad.
. 5 Consejo al entorno: Dile que estás seguro de sus cualidades, pero que no necesita exponerlas en todo momento. Esa manera de vincularse juega en su contra y la gente se aleja de alguien tan centrado en sí mismo.