Ostras, el poder del mar

Laura Li
ostras

Afrodita, la diosa del amor, surgió del mar sobre una gran concha de ostra. La carne suave y brillante del molusco afrodisíaco por excelencia debe saborearse lentamente para captar su exquisito aroma.

Para el mayor seductor de todos los tiempos, Giacomo Casanova, el consumo regular de estos frutos del mar representaba un “estímulo para el cuerpo y para el amor”. Por eso comía al menos una docena cada día.

Las ostras son muy nutritivas y ricas en energía, proporcionando fuerzas casi ilimitadas a los amantes. Su alto contenido en vitaminas y minerales como el fósforo estimula las capacidades físicas y mentales. El zinc, su mineral estrella, eleva la producción de testosterona y estrógenos.

Su efecto se potencia comiéndolas crudas, ya que, además, su aspecto (similar a los genitales femeninos) estimula también la vista y la imaginación de los amantes.

Ostras con salsa de frambuesa

Ingredientes . 12 ostras frescas (¡cómo mínimo!), 3 cs de vinagre de frambuesa, 1 chalota pequeña, dos pizcas de azúcar, pimienta negra.

Preparación . Pela y trocea la chalota, mézclala con el vinagre de frambuesa, el azúcar y abundante pimienta negra. Abre las ostras, retira los restos de valva y sirve con la salsa de frambuesa por encima.

Puesta en escena. En una cena con ostras no puede faltar el champán. El Möet Chandon es siempre una buena elección (en Isolée puedes conseguir una botella personalizada para una ocasión especial. isolee.com). ¿Qué tal Frank Sinatra de Fondo?

Nos encanta. Las legendarias ostras Belon, de Bretaña, o las Fines de Claires, finas ostras normandas de criadero.

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