#Beautymatón: María Fernández-Miranda

Tiene un tocador de ensueño, los mejores consejos de belleza y algunas manías confesables: la Directora de Belleza de ELLE demuestra que los clásicos ('beauty') nunca mueren y que contar calorías no nos hará más bellas. Y sí, seguro que sus primeros cosméticos fueron los mismos que los tuyos.

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¿Te consideras una adicta a la belleza?Iba a decir que no, pero después de ver las fotos de mi cuarto de baño que acompañan a este texto creo que debería replantearme la respuesta...

Descríbenos tu rutina de belleza diaria. ¿Eres constante con ella o sueles saltártela?Soy muy constante con el cuidado de la cara: cada mañana me la limpio a fondo y luego me aplico tónico, sérum, hidratante y contorno de ojos, además de una base de maquillaje con protección solar. Y antes de acostarme me desmaquillo y vuelvo a aplicarme tónico, crema y contorno de ojos. Por el contrario, soy muy inconstante con el cuidado del cuerpo: siempre digo que el anticelulítico hay que usarlo a diario, mañana y noche, y soy la primera en incumplir mi consejo; ¡me da mucha pereza! En cuanto al pelo, lo tengo liso, así que no requiere demasiada atención: podría vivir con un champú básico y nada más. La mayoría de los días, ni siquiera me lo seco.

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¿Cuánto tiempo tardas en arreglarte cada día?Una hora, pero porque por las mañanas soy muy lenta. Puedo pasarme 30 minutos bajo el grifo, con el agua muy caliente, lo cual es un gran error pero no soporto las duchas frías.

¿Qué cosmético compras siempre?Aunque me encanta estrenar perfume, hay uno al que siempre vuelvo: el Nº5 de Chanel. Y me parece insuperable el colorete Orgasm, de Nars.

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¿Cuál es tu producto 'low cost' favorito?Las ampollas Endocare-C Oil Free de IFC. Son la solución más rápida y efectiva contra la cara cansada y el tono apagado. Y el aceite de rosa mosqueta de Arkopharma, porque vale para todo, desde tratar las estrías hasta aliviar una quemadura.

Nadie tiene el pelo que quiere, ¿con cuál has soñado tú?¡Con uno al que no le salgan canas! Me da mucha rabia invertir tanto tiempo y dinero en teñirme.

¿Te has arrepentido de algún corte de pelo (o tinte) que hayas llevado?Una vez pedí que me cortaran flequillo recto y luego quise matar al peluquero.

Un cosmético que te llevarías a una isla desierta.Un protector solar. Es la mejor garantía contra las quemaduras, las arrugas, las manchas y el cáncer de piel. Los dermatólogos suelen decir que es el cosmético más necesario de cuantos existen y yo estoy de acuerdo con ellos.

¿Saldrías a la calle sin maquillaje?¡Por supuesto! De hecho lo hago muchas veces. Sin embargo, no soy capaz de salir a la calle sin hidratante (con SPF); sin ella me siento desnuda.

Un perfume que te traiga buenos recuerdos.Cuando éramos adolescentes, mi hermana mayor usaba CH New York, de Carolina Herrera, el del mítico envase blanco con lunares negros. Bueno, en realidad no lo usaba: se bañaba en él. Todos los días íbamos en el coche de mi madre, de camino al instituto, y el olor de ese perfume lo impregnaba todo. Por aquel entonces lo odiaba, pero ahora me hace gracia recordar esa anécdota, así que le he cogido cariño.

¿Cuál fue tu cosmético o perfume de la adolescencia?Anaïs Anaïs, de Cacharel. Siempre pedía un frasco a los Reyes Magos. Cuando me lo ponía me sentía una persona muy especial (y muy madura). Y recuerdo que mi primera hidratante era de Nivea.

¿Qué tratamiento no volverías a hacerte nunca?La carboxiterapia, que consiste en inyectar C02 bajo la piel para atenuar la celulitis. La probé una vez y juré que nunca más, porque duele muchísimo.

¿Has hecho alguna barbaridad estética?Echarme nieve en la cara, cuando iba a esquiar de adolescente, para ponerme morena. Ahora tengo algunas manchas en la cara que me recuerdan lo idiota que era por aquel entonces.

¿Sigues alguna dieta?Estoy totalmente en contra de las dietas, sobre todo de aquellas enfocadas a perder mucho peso en muy poco tiempo. Como decía Francisco Grande Covián, "hay que comer de todo en plato de postre". Eso sí, he ido incorporando nuevos alimentos saludables a mi menú, como la quinoa, que me encanta mezclada con crema de calabaza, o el pan de espelta. Y casi me he despedido por completo de las patatas fritas (las de bolsa), porque para mí eran un auténtico vicio. También intento evitar los refrescos y el alcohol. De todos modos, me sigo dando muchos caprichos (por ejemplo, nunca renuncio a un buen postre si salgo a cenar) y lo hago sin remordimientos. Me ponen nerviosa esas personas que se pasan la vida contando calorías.

¿Haces ejercicio? ¿Cuál?Pilates, dos veces por semana. Soy malísima pero noto muchos beneficios: ya casi no me duele el cuello y me ayuda a dormir. Además, siempre que voy a mi tierra, Asturias, salgo a caminar con mi padre, una hora al día a paso rápido. De pequeña iba a esquiar todos los fines de semana del invierno, pero ahora sólo puedo hacerlo una semana al año, como mucho.

¿Cuál es el mejor consejo de belleza que te han dado?"¡Sonríe!" Me lo dice mi marido cada vez que me ve con el ceño fruncido (y, ahora que lo pienso, me lo repite bastante a menudo).