Verónica Blume: su nueva vida 'top'

Cambió las pasarelas por las esterillas de yoga y se redescubrió a sí misma. Estas son las lecciones vitales de la modelo yogui.

Verónica Blume: su nueva vida 'top'

Desnuda ante el público

«Cuando era modelo estaba acostumbrada a enfrentarme a las personas escondida detrás de una máscara. A veces era un vestido maravilloso, otras un peinado excéntrico o incluso un maquillaje llamativo. La gente no me miraba a mí, sino mi aspecto. Cuando empecé a dar clases de yoga la cosa cambió, porque entonces era yo quien quería mostrar al público algo que, además de apasionarme, me funciona a nivel personal».

Corto y cambio

«El yoga, la meditación y las disciplinas orientales siempre han estado muy presentes en mi familia. Cuando era niña, recuerdo levantarme por las mañanas y ver a mi padre sentado en medio del salón con los ojos cerrados. ¡Pensaba que estaba loco! Mi madre también es una persona muy espiritual: hace un par de años ingresó en un ashram en la India durante un mes. Así que, aunque yo no lo practico desde pequeña, es algo que llevo dentro. Mi gran cambio fue cuando, después de llevar diez años dedicándome al mundo de la moda, me di cuenta de que había perdido completamente la conexión conmigo misma. Me quedé embarazada y decidí alejarme de todo e irme a vivir a Ibiza. Más tarde nació Liam y nada volvió a ser igual».

Yogui Urbanita

«Volver a llevar una vida normal supuso todo un proceso mental: primero me di cuenta de que no podía vivir en lo alto de una montaña sin cobertura de móvil ni wifi. Así que me mudé a otra montaña, pero a las afueras de Barcelona. Una vez allí, vi que aún me quedaban muchas cosas por hacer y, además, que no es necesario alejarse de todo para estar bien con uno mismo. El estilo de vida relajado y natural es perfectamente compatible con una vida urbana, activa e incluso creativa».

Empresaria diez

«Cuando empecé a hacer yoga, mucha gente me animó a abrir un centro, pero no me sentía preparada. Mi día a día todavía era muy inestable, porque seguía ejerciendo de modelo y en mi agenda semanal aún había shootings, viajes, desfiles... No podía comprometerme y estar anulando continuamente. Empecé dando clases a amigas en mi salón, después alquilé un local y, al ver que funcionaba, me aventuré con la idea de tener mi propio centro. Ser empresaria me ha hecho sentirme muy protagonista de mi vida, estaba acostumbrada a que mis representantes me organizasen la semana, a que otros hicieran las gestiones por mí, y ahora soy yo quien lo hace todo».

A las 5 a.m.

«A mi hijo Liam nunca le he impuesto el yoga, aunque desde que nació me ha acompañado a festivales, cursos y clases. Como en todo lo que tiene que ver con la educación, es más importante dar ejemplo. Ahora le parece lo peor del mundo, pero porque acaba de cumplir 12 años y está desmontando el mito de la supermami. Todo lo que hago le parece muy poco cool. ¡Ya crecerá y se le despertarán las ganas de iniciarse! En casa no me suele ver practicando porque, como sufro de insomnio, lo hago a las 5 de la mañana cuando él todavía está dormido».

El yoga es el nuevo running

«Se ha puesto de moda por dos razones. La primera, porque ya no es tan oriental como antes. ¡Siempre digo que para practicarlo no hace falta vestirse de blanco y oler a pachuli! La segunda, porque existe una necesidad social de conexión con uno mismo. Además se hace mucho ejercicio, incluso hay estilos con los que se suda. Cuando uno se inicia lo importante es que identifique qué es lo que busca. Si quieres un yoga energético y que te remueva por dentro, lo perfecto es el kundalini. El viñasa, que es el que yo practico, te ayuda a estar presente y a fluir. El yin yoga es el arte de no hacer nada, de relajarte, de rendirte profundamente. Con el hatha te posicionas ante la vida como un tótem».

Recuperar los rituales

«Muchas marcas de belleza nos han metido en la cabeza la siguiente idea: “Cómo no eres lo suficientemente buena por ti misma, me necesitas”. Rituals (la marca de la que es embajadora), en cambio, es una firma que huye de esa filosofía porque dan más importancia al momento de ponerte la crema, de prepararte un baño, de hacerte una mascarilla, de vestirte en casa con ropa agradable... De hacerse regalos en forma de mimos».

Be simple

«Aunque soy una persona muy compleja, desde que hago yoga he encontrado un lugar de mayor estabilidad desde el que me entiendo más y me acepto mejor. Hay veces que sueño con ser un hombre porque me encanta lo poco que se complican. Lo veo con mi hijo: lo blanco es blanco, lo negro es negro. Si nos peleamos te pego, pero si hacemos las paces queda olvidado».

Ser madre soltera

«La crianza es una labor muy compleja en general. Hacerlo sola es maravilloso por un lado, ya que es cosa de dos y, a nivel logístico, puede resultar más difícil. Aunque el grado de complicación depende de cada uno. Lo que me choca es vivir en casa con un tiarrón. Sabía que llegaría el momento, porque, desde muy pequeño, Liam ha asumido el rol de ser el señor de la casa, ¡pero ha ocurrido demasiado pronto!».

Vivir y respirar

«Escuchar la respiración tiene el poder de una varita mágica. Simplemente acompañar la inhalación y la exhalación conscientemente cuando la cabeza se te dispersa es un ejercicio magnífico. Cuando estés sentada, hazlo siempre apoyando los isquiones y metiendo la barbilla hacia dentro, ¡inmediatamente la columna se libera y se pone recta! Por último hay dos pensamientos que a mí me ayudan mucho para relativizar, que las mujeres tenemos una adicción al drama terrible. El primero es que todo pasa y el segundo que hay que reírse. Desde que los sigo soy mucho más feliz».

Lenguaje corporal

«El yoga te ayuda a escuchar al cuerpo y, con la práctica diaria, aprendes a saber qué te sienta bien y que no. Por supuesto que sigo comiendo junk food de vez en cuando, pero al día siguiente mi cuerpo está tan gruñón que cada vez me compensa menos hacerlo».

Cuestión de química

«Practicar este deporte provoca en el cuerpo la misma reacción química que cuando estás enamorada. Al fin y al cabo, liberas endorfinas porque es un acto de amor hacia ti misma. La manera en la que la gente se acerca a mí, y no sólo me refiero a los hombres, ha cambiado mucho. La modelo genera distancia: ¡se mira pero no se toca! Como yogui tengo más atractivo, ligo muchísimo más... (risas)».

Los imprescindibles de Verónica

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