La Reina Letizia en los Premios Princesa de Asturias

Las flores vuelven a ser sus aliadas, pero ahora con carácter oriental y en blanco y negro.

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Hace tan sólo unas horas comenzaba ese desfile de espectaculares modelitos protagonizado por la Reina Letizia. Momentos antes de que en el Teatro Campoamor de Oviedo dé el pistoletazo de salida la entrega de los Premios Princesa de Asturias de este año, Letizia ya se ha puesto manos a la obra para conquistarnos. Primero, caíamos rendidas ante ese diseño azul prusia de Felipe Vrela, y más tarde le tocó el turno a un sofisticado diseño de Carolina Herrera. En definitiva, la perfecta antesala para el estilismo final que todas estábamos esperando.

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Para las audiencias previas a la gala, la Reina elegía un romántico vestido de la colección Resort 2018 de la diseñadora venezolana, de manga larga y en tonos nude, realizado a base de organza. En él, el estampado floral en diferentes tonos, al que Letizia ya se ha declarado enamorada (como vimos en su apuesta low de Zara), conseguía elevar la puntera tendencia de las transparencias a su máximo nivel de sofisticación, gracias, además, a la pequeña lazada en color magenta que fruncía la manga.

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Para poner el broche de oro al estilismo, apostó por unos salones de ante burdeos de Uterqüe, que combinaban a la perfección con la línea de color seguida por las flores del vestido, y unos pendientes de Tous en oro y piedras en verde y rosa.

En resumen, un aperitivo que dejaba la puerta abierta a diferentes teorías al tiempo que levantaba todo tipo de sospechas en lo que se refiere a la apuesta elegida por la monarca para una de las citas más señaladas de su calendario.

Pero por fin llegó el momento, y Letizia, como siempre, ha cubierto todas nuestras expectativas con una matrícula de honor en estilo. Para la entrega de los Premios Princesa de Asturias, la Reina ha vuelto a mostrar su amor por las flores, pero ahora dotadas con notas del lejano Oriente, que empapan también la personalidad de un vaporoso vestido de seda blanca bordado con hilo y cristal negro, cuyo fajín de lentejuelas hace que el diseño se ciña a su figura marcando la cintura. Con esta pieza de corte 'lady', manga corta, cuello mao y, en definitiva, de una inspiración oriental con detalles de lo más actual, la Reina Letizia repite y vuelve a confiar una vez más en su diseñador de cabecera, Felipe Varela.

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Para acompañar al vestido, apostó por accesorios tan sencillos como unos salones de charol y una cartera de mano, ambos en el mismo tono que los bordados del traje. Esta vez las joyas también pasaron a un segundo plano, siendo unos pendientes en forma de lágrima y un único brazalete los que dejaban toda la importancia a la creación de Varela.

Lo que tampoco ha pasado desapercibido ha sido su recogido. Un moño bajo con raya lateral se convertía en la opción perfecta para este estilismo, dotándolo de elegancia y sofisticación (más si cabe), y siendo lo único que faltaba para convertir a la Reina en el centro de todas las miradas.

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