¿Dónde está el límite del respeto a los 'influencers'?

Laura Escanes responde ante el acoso que sufre en Instagram.

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Nadie que no sea un personaje público puede imaginarse la magnitud de insultos, críticas, amenazas y opiniones llenas de odio que diariamente estas personas reciben por todas sus redes sociales. Pero todo el mundo puede hacerse a la idea de lo que debe estar expuesto a los demás, con lo bueno y lo malo que tiene hacerlo.

'Hater'. Así se llama el perfil de persona que tras ocultarse tras una pantalla (a la cara no sería lo mismo) dedica su tiempo en ofender deliberadamente con críticas no constructivas, dañinas y gratuitas. Todo influencer o famoso medianamente popular tiene un séquito detrás que curiosamente le sigue y se 'traga' cada segundo de su contenido, pero devuelve boomerangs envenenados. Sin parar.

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Ayer fue el turno de Laura Escanes, literalmente breada por cada paso que ha dado en su vida.

Primero que si era demasiado bajita o gorda para ser modelo, que cómo había dejado la carrera de periodismo por Youtube, que Risto era demasiado mayor para ella, que por qué se casaba tan pronto.

Cada capítulo de su vida, una vida como cualquier otra marcada por decisiones, observado al milímetro desde el principio hasta ahora. Esa parte es aceptable, llegas a muchas personas y vivimos en un país de libre expresión. Pero hay ciertos límites que no se pueden consentir.

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¿El último 'hit'? Te ponemos en situación: hace un tiempo empiezan a circular unos audios privados de Whatsapp por Internet sobre una chica en un estado de nervios discutiendo con su pareja (archivos que no vamos a facilitar por respeto a Laura).

El autor no se sabe (por supuesto tiramos la piedra y escondemos la mano) pero se da por supuesto que es la modelo. Aunque si has escuchado su voz alguna vez o visto sus vídeos, no tardarás demasiado en darte cuenta que no es ella.

Después de esto, mofas, insultos continuos, mensajes amenazadores que la influencer ha tenido que soportar día tras día, y además sin ser ella.

Pero, ¿y si sí lo fuera? ¿Qué derecho tiene alguien de sacar a la luz conversaciones privadas y provocar una exposición innecesaria a otra persona? Y más cuando ésta es un personaje público y es vulnerable a un acoso masivo.

¿En qué sociedad vivimos tan sumamente falta de valores en la que somos tan 'valientes' de hundir a una persona que ni siquiera conocemos sólo por descargar nuestra frustración en alguien cuya vida ya quisiéramos para nosotros? ¿Para qué? ¿Para sentir que la nuestra es mejor? ¿Luego hacemos campaña contra el 'bullying', en serio?

El post que publicó ayer la modelo en su blog invita a reflexionar sobre el daño que podemos hacer con sólo hacer 'click'. Dejemos de hacer daño porque sí. Dejemos de acosar a los demás. Dejemos de juzgar la vida del de al lado al milímetro y mirémonos más nosotros al espejo.

Basta ya.

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