Alanis Morissette sufre (de nuevo) depresión posparto

14 meses después de haber dado a luz y mucho peor que la primera que tuvo.

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No es la primera vez que la cantante se enfrenta a esta situación, ni tampoco la primera mujer que la sufre.

Según el Instituto de la Salud Mental, la "depresión posparto es un trastorno del estado de ánimo que puede afectar a las mujeres después de dar a luz. Las madres que padecen depresión posparto tienen sentimientos de extrema tristeza, ansiedad y cansancio que les dificultan realizar las actividades diarias del cuidado de sí mismas y de otras personas".

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A principio de 2016, Alanis fue madre de su segundo hijo, Onyx, y según cuenta a 'People'; esta vez la depresión "ha sido cuatro veces más fuerte".

Un 15% de madres, sufren depresión posparto en todo el mundo

Reconoce que su tristeza le impide moverse a veces, y ha recurrido a la medicación y terapias con homeopatía.

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"Yo solía ser como una roca que daba protección y seguridad a los demás. Sé que soy una persona capaz de tomar decisiones y que era una líder en quien se podía confiar, pero ahora apenas puedo decidir qué preparar de cena", confiesa Morissette.

Aunque ve la luz al final del túnel, cree en normalizar algo que ocurre a millones de mujeres y que es mucho más común de lo que parece.


CÓMO IDENTIFICARLA, 'EL TEST'

Es posible que tú también la tengas si cumples la mayoría de estos puntos.

- Sentirse triste, desesperanzada, vacía o abrumada.

- Llorar más frecuentemente de lo normal o sin motivo aparente.

- Preocuparse o sentirse excesivamente ansiosa.

- Sentirse malhumorada, irritable o inquieta.

- Dormir en exceso o no poder dormir, incluso cuando el bebé duerme.

- Tener problemas para concentrarse, recordar detalles y tomar decisiones.

- Sentir enojo o furia.

- Perder el interés en las actividades que le resultaban agradables.

- Padecer dolores y molestias físicas, como dolores de cabeza frecuentes, problemas estomacales y dolor muscular.

- Comer demasiado o muy poco.

- Aislarse de amigos y familiares.

- Tener problemas para crear un vínculo emocional con su bebé.

- Dudar constantemente de su capacidad de cuidar al bebé.

- Pensar en hacerse daño a sí misma o a su bebé.


Lo más importante: no te culpes, pide ayuda y no estás sola.

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