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Enamorados de Mallorca

Valldemossa inspiró a Chopín algunas de sus piezas más románticas

Además de conocer la célebre Cartuja, donde residieron Chopin y George Sand durante un año, no puedes irte sin probar la coca de patatas y la horchata de almendras.

Texto: Alicia Arranz. Fotos: Juan Serrano Corbella - 25-05-2011

Valldemossa

Vistas de Valldemossa.

El compositor Fréderic Chopin y su compañera, la escritora George Sand, quienes vivieron durante un año en la Cartuja de Valldemossa, son dos de las personalidades cuya historia está fuertemente ligada a la de este pueblo. La autora llegó a afirmar que “todo cuanto puedan soñar el pintor o el poeta lo ha creado la naturaleza en este lugar”. Durante aquellos meses Sand encontró aquí la inspiración para escribir Un invierno en Mallorca, una de sus mejores obras, mientras que el compositor culminó algunas de sus piezas más románticas y emotivas. No te vayas sin recorrer sus estancias, conocer su fabuloso claustro y pasear por sus frondosos jardines (entrada: 8,5 euros).

Otra cosa que no puedes dejar de hacer cuando recorras esta zona es probar la coca de patatas (1,15 euros aprox.) y la horchata de almendras (2 euros aprox.), que son típicas de aquí. Nuestra recomendación es que degustes las de la Pastisseria Sa Cartoixa, que está en el número 1 del Carrer Blanquerna, la calle de las tiendas.

Acércate después al puerto de Valldemossa y continúa tu camino en dirección a Deià. Un poco antes de llegar, detente en el mirador de Sa Foradada y embelésate contemplando la inmensidad del Mediterráneo al frente, abrazando el promontorio rocoso con un curioso agujero que le da nombre a este paraje.

A tu izquierda observarás un templete blanco y avistarás parte de los tejados de una fabulosa mansión. Es Son Marroig, una posesión de capricho que un día perteneció al poderoso archiduque Luis Salvador de Austria y que está abierta al público (entrada: 3 euros).

Deià es uno de esos lugares en los que indefectiblemente el tiempo se hace corto y uno siempre querría quedarse un poco más. Paseando por sus calles empedradas todavía se respira el aire bohemio que imperó aquí, sobre todo en los años 70 y 80.

Para una experiencia gastronómica inolvidable ponte en manos de Guillermo Méndez, el chef del restaurante El Olivo del mítico hotel La Residencia de Deià (precio del menú degustación: 93 euros por persona).

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