Estrías, ¿por qué luchamos contra ellas?

Así nos afectan realmente.

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Por primera vez en toda la historia de Victoria's Secret, hace poco se exhibió el nuevo Fantasy Bra en una modelo (Jasmine Tookes) con estrías en los muslos.

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Esto se tomó como un acto de reivindicación para normalizar esas finas líneas por parte de la famosa marca de lencería.

Pero, ¿por qué hay la necesidad de 'normalizar' algo que en una mujer es ya de por sí natural y común?

Un 90% de mujeres que pasen un embarazo tendrá estrías, y el 40% de nosotras comenzará con ellas en la pubertad

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Los cambios de peso, el crecimiento de los pechos o en ensanchamiento de las caderas, las variaciones hormonales, los cambios en la elasticidad y proporción de colágeno de la piel, los embarazos... Todas estas causas son comunes y parte del desarrollo corporal en una mujer.

Pero la verdad es que, las estrías, siguen siendo objeto de estigma (al igual que las arrugas o la falta de tonicidad en la piel) y parece que hay que erradicarlas de nuestro cuerpo.

TESTIMONIOS REALES

Sin ir más lejos, podemos saber cómo nos afectan a nivel psicológico si pedimos opiniones a las mujeres de nuestro entorno. Y nos encontramos tres grados.

CASO 1: "Yo tengo muchísimas en la tripa y en la zona de la cadera. En mi caso es debido a los cambios de peso en mi adolescencia. Siempre me han creado mucho complejo, sobre todo en verano ciando expones el cuerpo y ahora que estoy embarazada me preocupa que me vuelvan a salir más. No he probado ninguna crema que me haya eliminado las de color blanco", (C, de 33 años).

CASO 2: "Tengo muchísimas, sobre todo en el pecho y cerca de la axila, en el interior de los muslos, en los flancos... Todas por cambios de peso y antes me preocupaban mucho menos. Ahora, cerca de los 30 tengo más consciencia sobre cuidarme el cuerpo y cada vez me incomodan más, porque no se me quitan con nada", (M, 27 años).

CASO 3: "Yo tengo dos mil, porque siempre me he estado peleando con el peso. Me salen como churros y la verdad es que antes me molestaban. Pero cuando me salió en el embarazo una súper ancha en mitad de la tripa me di cuenta de que era como un mapa que cuenta tu historia: tus cenas con amigas, las épocas de cuidarte y quererte, las que no te quieres nada y te comes todo lo que pillas pero la más importante: la que fue un lugar calentito, seguro y lleno de amor para una cosita pequeña que crecía", (E, 38 años).

ALGO ESTÁ CAMBIANDO

Todos los testimonios son un resumen de la manera en la que nos influyen o no estas pequeñas roturas del colágeno de la piel. Y haciendo referencia al último testimonio y compartiendo su mismo pensamiento, muchas famosas ya han hecho pública esta misma opinión, como la modelo Tara Lynn.

"Estas estrías raramente se cuelan entre mis fotos, por lo que he tenido que mostrarlas en un seflie. Supongo que la iluminación, los filtros y la ropa tienen que tapar lo que la industria quiere, aunque eso nos haga sentir incócomodas a muchas personas. Pero me pregunto cuántos de nosotros, especialmente mujeres, prefieren mirar las versiones idealizadas de sus propios cuerpos. Tal vez sea hora de considerar esto perjudicial para las personas que no saben sobre los trucos que se esconden tras las cámaras. Y tal vez deberíamos preguntarnos qué implicaciones morales tiene el dejar que las mujeres (sobre todo jóvenes) crean que sus 'imperfecciones' no son normales porque no están siendo representadas por los medios de comunicación. La mayor parte de mis estrías me salió cuando era adolescente y recuerdo que me ponía mala cada vez que las veía, porque pensaba que nadie más las tenía. Eran una señal de que mi cuerpo estaba fallando o de que yo le estaba fallando a él. Ahora las veo como una señal que tiene de sanar y de tratar los cambios en mi piel, aquellos naturales. El resto me salieron cuando estaba embarazada de Finlay, y son las marcas de las que más orgullosa me siento. Éste es mi cuerpo y me encanta, con estrías y todo".

Todos estos gestos de personas que son víctimas de los retoques fotográficos llevan un poderoso mensaje para poco a poco aceptar nuestro cuerpo, con estrías, arrugas, y todas pequeñas marcas que no son otra cosa que las consecuencias de todos los momentos, buenos o malos, que marcan nuestra vida. Recuerdos plasmados en nuestra piel.

Entonces, cerramos con el mismo interrogante un poco más resuelto que al principio: ¿por qué seguimos luchando contra ellas?

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